miércoles, 3 de octubre de 2018

Oriol y Soraya.


Cels de Barcelona. Fotografia d'un servidor.



Diario de otoño (4)

Oriol y Soraya.

Los personajes y las situaciones son simple ficción y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

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Soraya

-          Llevamos casi seis horas seguidas hablando de dinero, sumando y restando partidas y créditos sin parar. ¿No te apetecería hacer un descanso y tomarnos un café?

Oriol

-          Sí, sí, me apetece y creo que nos conviene.

Soraya

-          Oriol, hace tiempo que quiero hacerte una pregunta.

Oriol

-          Dime.

Soraya

-          ¿Crees que la fe nos iguala?

Oriol

-          ¿Por qué me lo preguntas?

Soraya

-          Porque ambos somos creyentes y al mismo tiempo muy diferentes.

Oriol

-          Nos iguala ante Dios. Aquí en la tierra no sirve de baremo.

Soraya

-          Pareces un luterano.

Oriol

-          Je, je, tienes razón.

Soraya

-          Pero… debe de haber alguna relación entre la fe que profesamos y nuestros actos, es necesario que la haya.

Oriol

-          ¿Por qué lo crees así?

Soraya

-          ¿Porque me hablas de la independencia de Cataluña como si fuera un bien moral?

Oriol

-          ¿Por qué me hablas tú de la unidad de España como si fuera un dogma divino, algo sagrado?

Soraya

-          Por tu respuesta deduzco que la fe sí nos hace iguales, al menos a ti y a mí.

Oriol

-          No seas tramposa, querida.

Soraya

-          ¿Tramposa?

Oriol

-          Cataluña es solamente un país sin Estado que quiere permanecer. Cataluña es contingente, como cualquier otra comunidad humana, pero su gente considera que eso…

Soraya

-          …que eso no lo puede hacer dentro de España, permanecer.

Oriol

-          En la España de siempre, en esta España actual, no, por supuesto que no. No solamente no tenemos Estado propio, sino que además el Estado lo tenemos en contra. Ya lo hemos hablado muchas veces, ¿por qué me lo vuelves a preguntar?

Soraya

-          Sabes, Oriol, cuando era adolescente me hice socialista.

Oriol

-          ¿Cómo fue eso?

Soraya

-          Descubrí una cosa. Mejor dicho, vi algo que hasta aquel momento me había pasado desapercibido.

Oriol

-          ¿El qué?

Soraya

-          La gente. Bueno, parte de la gente. Los camareros, la cocinera, el chófer, el personal de servicio, el de limpieza… las personas que nos servían en casa y fuera. El cartero. Hasta entonces no había reparado en ellas, eran invisibles, como muebles. Fue una epifanía.

Oriol

-          Pero ahora no eres socialista. ¿Por qué cambiaste?

Soraya

-          La familia, mi familia…

Oriol

-          Ya lo dijo Jesús, he venido para enfrentar a padres contra hijos y a hijos contra padres.

Soraya

-          Sí, ya sé que dicen que lo dijo, pero…

Oriol

-          ¿Pero?

Soraya

-          ¿Haréis el referéndum?

Oriol

-          Lo intentaremos al menos. Y vosotros tratareis de impedirlo.

Soraya

-          Claro, esta vez no podemos obviarlo como hicimos con la consulta del 9 de noviembre del 2014. Esta vez hemos de hacer algo. He de hacer algo. Mi gente me está obligando, lo sabes bien. He de tener fotografías de policías cerrando mesas electorales. ¿Entiendes mi postura?

Oriol

-          La entiendo. ¿Entiendes tú la mía?, ¿entiendes que mi gente también me está obligando a llevarlo a término?

Soraya

-          Y ni tú ni yo queremos hacer eso a lo que nos obligan.

Oriol

-          Je, je, tú sí que quieres, no me vengas ahora con eso, con esa cara de niña buena que no ha roto ningún plato.

Soraya

-          Esa cara de niña buena te gusta. Tú tan enorme y yo tan pequeñita y traviesa…

Oriol

-          ¿A dónde quieres ir a parar?

Soraya

-          Lo que te gusta de mí en realidad es mi poder, que pueda meter gente en la cárcel, que pueda meterte a ti en la cárcel.

Oriol

-          No eres juez.

Soraya

-          ¡Bueno!

Oriol

-          (Silencio)

Soraya

-          ¿Qué pensáis hacer después?

Oriol

-          ¿Y vosotros?, ¿qué pensáis hacer después?

Soraya

-          Meteros a todos en la cárcel.

Oriol

-          No será necesario.

Soraya

-          ¿Por qué?

Oriol

-          Porque el referéndum fracasará, irá poca gente a votar, más o menos como el 9 N. Poquito más de un millón.

Soraya

-          ¿Cómo lo sabes?

Oriol

-          Lo sé. Y no me preguntes cómo lo sé.

Soraya

-          Aún y así.

Oriol

-          Dame una salida, pues.

Soraya

-          No convoques el referéndum.

Oriol

-          Sabes que no puedo dejar de convocarlo.

Soraya

-          ¿Qué quieres?

Oriol

-          Que no encuentres las urnas y que me des una chance.

Soraya

-          ¿Y quedar nosotros como unos tontos para que cualquiera se burle? Las urnas ya las tenemos localizadas. Dame tú también una salida.

Oriol

-          ¿Cuál?

Soraya

-          Mis policías cerrando escuelas con normalidad y tres meses de cárcel para ti y un par más de consellers. Poca cosa.

Oriol

-          Eso lo puedes obtener tú sola, no es necesario que yo te lo ofrezca.

Soraya

-          No seas obtuso, puedo encerrarte un año y medio como mínimo. ¿Qué prefieres, 18 meses o tres?

Oriol

-          ¿Qué violencia estás dispuesta a usar?

Soraya

-          Ninguna, no es necesario usarla, solamente tres policías o guardia civiles entrando en las escuelas y precintándolas.

Oriol

-          ¿Controlas realmente a la policía?, ¿te obedecerá?

Soraya

-          ¡Soy la vicepresidenta del Gobierno de España!

Oriol

-          Eso no lo dudo.

Soraya

-          ¿Y la gente?, ¿tu gente no se nos opondrá a la policía, verdad?

Oriol

-          No sé lo que la gente puede hacer.

Soraya

-          Me lo debes garantizar.

Oriol

-          (Silencio)

Soraya

-          No te he oído.

Oriol

-          No debes encontrar las urnas.

Soraya

-          Sí, sí, claro, de acuerdo, no encontraré las urnas.

Oriol

-          ¿Tres meses?

Soraya

-          Tres meses

Oriol

-          ¿Me lo puedes garantizar tú?

Soraya

-          Naturalmente, yo sí puedo, tienes mi garantía personal.

Oriol

-          ¿Y el President?

Soraya

-          Procura que convoque elecciones. Tus tres meses de cárcel te harán ganarlas.

Oriol

-          ¿Cuál será la acusación de cárcel?

Soraya

-          Cualquier cosa, desobediencia, desacato, no te preocupes.

Oriol

-          ¿Y al President?

Soraya

-          Nada, será una forma de ningunearlo.

Oriol

-          ¿Y todo eso a dónde crees tú que nos lleva?

Soraya

-          ¿A dónde?, a salvar los muebles y que ni a ti ni a mí nos linchen los nuestros. A mí no me preocupan los independentistas, me preocupan los míos.

Oriol

-          ¿Si tenéis las urnas porque no las requisáis?

Soraya

-          Para que la policía cierre escuelas debe de haber en ellas urnas. Las urnas son buenas para ti y para mí.

Oriol

-          Entonces no encontrarlas no es ninguna concesión que me haces.

Soraya

-          Eso deberías haberlo pensado antes de pedirme que no las encuentre. Oriol, ambos nos necesitamos, yo soy tu hombre en la Moncloa y tú el mío en la Generalitat.

Oriol

-          Y no quieres que el servicio se declare en huelga.

Soraya

-          Je, je, bien visto. No sé cocinar, necesito a una cocinera.

Oriol

-          Soraya.

Soraya

-          ¿Qué?

Oriol

-          Soy creyente pero me da pánico la gente en la calle sin ningún liderazgo claro.

Soraya

-          Entonces ambos tenemos las mismas preocupaciones. 

Oriol

-          No exactamente. Pero… ¿Sabes quién fue Xirinacs?

Soraya

-          Me suena. ¿Quién fue?

Oriol

-          Un sacerdote que…

Soraya

-          Te vuelvo a preguntar lo de antes, ¿crees que la fe nos iguala?

Oriol

-          Dime, ¿le has sido infiel alguna vez a tu marido?

Soraya

-          ¿Qué clase de pregunta es esa?

Oriol

-          Respóndeme.

Soraya.

-          El café hace rato que lo hemos terminado, volvamos al trabajo.

Oriol

-          Sí, será mejor.

Soraya

-          ¿Seguro que fracasará?

Oriol

-          Seguro.

Soraya

-          Bien.

Oriol

-          ¿Tres meses?

Soraya

-          Ni uno más.

Oriol

-          Bien.














martes, 2 de octubre de 2018

La por i la llibertat


Cels de Barcelona. Foto d'un servidor.

Diari de tardor (3)

La por i la llibertat.

Avui l’Enric Vila afirma tot parlant del traspàs d’en Macià Alavedra que: “En les societats lliures els homes es jutgen per les seves fites i virtuts. En els països envilits per la por i la repressió, el moralisme s’utilitza com una navalla per igualar tothom per baix i dissimular el preu de les derrotes”. Tan cert com ho és la prova contrària que certifica Catalunya com un país ocupat: El preu de les derrotes és l’enviliment perquè quan es perd la llibertat guanya, sempre ho fa, la por.

Avui, el MHP Quim Torra ens ha citat a Pau Casals quan afirmava que: “la terra es torna cel quan es perd la por perquè un home, si no és lliure, no és res”.

Però el MHP Quim Torra és un President mediocre, un bonzo. I ho és tal vegada perquè no és pas, ni ganes, un polític professional. És algú que vol aplicar-se a sí mateix la dita del gran músic i perdre la por a ser un home lliure i al ser-ho, com els bons pares, donar exemple a les seves filles. Diu que ho fa per Catalunya, però jo crec que ho fa per les seves filles que el miren. En tot cas, ve a ser el mateix.  

En canvi Macià Alavedra no va ser mediocre, diuen que fou un polític corrupte a més de ser un polític professional que en Vila equipara, ignoro si cínicament, en magnificència i capacitat a la vella classe senatorial romana, a aquella Roma republicana que conqueria i espoliava mig món i que, efectivament, jutjava als seus fills per les seves fites i virtuts.

Catalunya no és pas la Roma republicana, Catalunya és únicament un país petit i envilit, i ho és com el que més i des de fa molt. Ara, però, alguns han pensat agosaradament que perdent la por podrem ser lliures i fer del terra el cel. Un cel petit, humil, un cel humà que únicament ens atorgarà el pobre do de jutjar els altres només per les seves fites i virtuts sense caure en el cinisme, i no pas el d’igualar tothom per baix per dissimular el preu de les derrotes. Sembla fàcil, però no ho és.

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Diario de otoño (3)

El miedo y la libertad.

Hoy, Enric Vila afirma hablando del fallecimiento de Macià Alavedra que: "En las sociedades libres los hombres se juzgan por sus metas y virtudes. En los países envilecidos por el miedo y la represión, el moralismo se utiliza como una navaja para igualar a todos por abajo y disimular el precio de las derrotas". Tan cierto como lo es la prueba contraria que certifica Cataluña como un país ocupado: El precio de las derrotas es el envilecimiento porque cuando se pierde la libertad gana, siempre lo hace, el miedo.

Hoy, el MHP Quim Torra nos ha citado a Pau Casals cuando afirmaba que: "la tierra se vuelve cielo cuando se pierde el miedo porque un hombre, si no es libre, no es nada".

Pero el MHP Quim Torra es un Presidente mediocre, un bonzo. Y lo es tal vez porque no es, ni ganas, un político profesional. Es alguien que quiere aplicarse a sí mismo el dicho del gran músico y perder el miedo a ser un hombre libre y al serlo, como los buenos padres, dar ejemplo a sus hijas. Dice que lo hace por Cataluña, pero yo creo que lo hace por sus hijas que lo miran. En todo caso, viene a ser lo mismo.

En cambio Macià Alavedra no fue mediocre, dicen que fue un político corrupto además de ser un político profesional que Vila equipara, ignoro si cínicamente, en magnificencia y capacidad a la vieja clase senatorial romana, a aquella Roma republicana que conquistaba y expoliaba medio mundo y que, efectivamente, juzgaba a sus hijos por sus logros y virtudes.

Cataluña no es la Roma republicana, Cataluña es únicamente un país pequeño y envilecido, y lo es como el que más y desde hace mucho. Ahora, sin embargo, algunos han pensado atrevidamente que perdiendo el miedo podremos ser libres y hacer del suelo el cielo. Un cielo pequeño, humilde, un cielo humano que únicamente nos otorgará el pobre don de juzgar a los demás sólo por sus logros y virtudes sin caer en el cinismo y no igualarlos por bajo para disimular el precio de las derrotas. Parece fácil, pero no lo es.


lunes, 1 de octubre de 2018

La dignitat i la vergonya.



Diari de tardor (2)

La dignitat i la vergonya.


Igual que es va separar Sudamèrica d’Àfrica s’està separant Catalunya d’Espanya, però a una velocitat de vertigen. L’u d’octubre significa un abans i un després i Espanya i els espanyols encara no en són conscients.

La dignitat que els catalans vam assolir avui fa un any va ser directament proporcional a la vergonya d’aquest trist estat espanyol, dels seus patricis i de la seva pleb, i el que l’ha bastit i donat forma i esperit durant segles, el dret de conquesta al que no renunciaran mai. No ho faran ni ho podran fer perquè deixarien de ser ells, l’escorpí que mata a la granoteta quan l’ajuda a travessar el riu permetent que pugi al seu llom.

La independència de Catalunya no és pas cap amenaça per Espanya, és una oportunitat. La democràcia a Espanya es juga a Catalunya i els espanyols encara no s’han adonat. Si no ho fan aviat l’acabaran perdent.

Així han estat, així són i així seran les coses.

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Al igual que se separó Sudamérica de África se está separando Cataluña de España, pero a una velocidad de vértigo. El uno de octubre significa un antes y un después y España y los españoles aún no son conscientes.

La dignidad que los catalanes logramos hoy hace un año fue directamente proporcional a la vergüenza de este triste estado español, de sus patricios y de su plebe, y aquello que lo ha construido y dado forma y espíritu durante siglos, el derecho de conquista al que no renunciarán nunca. No lo harán ni lo podrán hacer porque dejarían de ser ellos, el escorpión que mata a la ranita cuando la ayuda a atravesar el río permitiendo que suba a su lomo.

La independencia de Cataluña no es ninguna amenaza para España, es una oportunidad. La democracia en España se juega en Cataluña y los españoles aún no se han dado cuenta. Si no lo hacen pronto acabarán perdiéndola completamente.

Así han sido, así son y así serán las cosas.