lunes, 19 de noviembre de 2018

Els morts (1)



Els següents són tres post que Ren, una amiga de Sevilla, ja fa molts anys em va regalar publicant-los al seu blog pel meu aniversari. Són una obra mestra d’anàlisi literari, i en ells es reflecteix perfectament una de les tesis del seu text: que en les coses i objectes estan continguts esforços, esperances, somnis i alegries, que són tot un calaix de sastre ple de botons, d'antics vestits i fils que pengen de les agulles que els apedacen i sargeixen, un tresor que ha de passar, si volem ser fidels a la nostra identitat, de pares a fills, d’uns als altres, als que estimem o ens són indiferents, als amics i als enemics, entre el passat i el futur. Pels morts que ja som i per aquells que ens esperen o ens han oblidat. 

Ara, crec, és un bon moment per publicar-los aquí.Tornar-los a llegir m’omple d’orgull i em reconforta en un temps que ningú reconforta a ningú, per ells mateixos, perquè en ells aprenc, pel moment  present i pel fet d’`haver estat un regal en un altra època també irrepetible.

28 Enero 2009

THE DEADS (I)

Una libra esterlina a cambio de un cuento. Probablemente no era mucho en 1904, pero esta oferta del editor de un diario bastó para que un jovencísimo escritor de solo 22 años le entregase poco después para su publicación “Las hermanas”. Era James Joyce. “Las hermanas” sería el primero de una serie de 15 relatos perfectamente orquestados en los que se propuso plasmar de forma implacable y crítica el anquilosamiento e inmovilismo a que había llegado Dublín, su “hemiplejia o parálisis”, como él mismo decía, agravados por la férrea presión de la Iglesia católica y la de un nacionalismo en el que Joyce solo ve una fuente de distorsiones culturales y de un cierto provincianismo mental y cultural. Aquella colección de cuentos se tituló “Dubliners”, y tardó varios años en ser completada.

El último relato, “The Deads”, “Los Muertos”, terminado en el exilio y algo diluida ya en una cierta nostalgia la acritud que había concebido hacia su ciudad natal, suaviza en mucho las tintas, y el recuerdo de su patria chica se irisa para hacerse más comprensivo, amable y lírico, incluso dando protagonismo a la hospitalidad de la gente irlandesa, una de sus virtudes más tradicionales y celebradas, en un intento de ser más justo con su tierra. El resultado final, sin embargo, no deja de estar teñido de una amarga melancolía.

Como melancólica se muestra Dublín, cubierta por la nieve, a principios de enero de 1904. Las ancianas señoritas Morkan y su sobrina Mary Jane, también soltera, que vive con ellas, ofrecen su fiesta anual de Navidad a parientes y amigos, que irán llegando, perfectamente ataviados para la ocasión, y siendo recibidos por Lili, la criada, que se afana en todo momento por atender a sus muchas obligaciones. Miss Ivors, profesora y nacionalista convencida, Gabriel Conroy, también profesor, sobrino de las ancianas señoritas Kate y Julia Morkan, Gretta, su esposa, y un nutrido grupo más de personajes ríen, beben, cantan y bailan en los salones al son del piano que Mary Jane toca, comen el ganso que, como todos los años, trincha Gabriel, y el tradicional budín a los postres, y charlan agradablemente sobre ópera, teatro, música… Es al llegar a temas como el nacionalismo, la cultura o la política, sobre los que discuten Miss Ivors y Gabriel, cuando la tela del delicioso cuadro costumbrista que se ha ido esbozando ante los ojos del lector queda cuarteada y severamente dañada, quedando claro el provincianismo cultural, la parálisis y el atraso acarreados por las posturas nacionalistas y las acendradas convicciones religiosas.
Además del variopinto paisanaje humano que deambula por el relato, hay dos elementos protagonistas indiscutibles: la nieve y la música. La música parece ser la línea que marca la línea divisoria entre la ontología masculina y femenina, una diferenciación asimismo señalada mediante la tradicional dicotomía hombre-razón/mujer-corazón. Las ancianas tías son calificadas por Gabriel como mujeres ignorantes, la señorita Ivors, feminista, independizada y culta, como vacía interiormente (“¿Tendrá ella alguna vida propia más allá de su propagandismo?”, se pregunta resentido Gabriel, tras su discusión con la dama), la misma Gretta es menospreciada por su suegra por pertenecer al inculto entorno rural irlandés…

Es la música, con la que todos los personajes femeninos están relacionados de uno u otro modo, el discurso ligado a la feminidad, en tanto y en cuanto permite expresar los sentimientos pasionales, dar forma a los más recónditos deseos y emociones femeninos. Mary Jane imparte clases de música en su casa, las tías cantan en un coro, tocan el piano… La mayoría de varones que asisten a la fiesta carecen de la sensibilidad necesaria para bien avenirse con el mundo musical, de hecho, algunos “escapan” al salón contiguo a tomar unas copas mientras la sobrina Morkan toca una pieza que ni siquiera agrada ni entiende Gabriel, de gustos más refinados. Sin embargo, la tradicional separación entre hombres y mujeres es en realidad cultural, de ahí que encontremos algunos hombres que comulgan con la esfera femenina a través de la música, como Bartell D’Arcy, uno de los invitados, tenor, y mujeres que se identifican más con la esfera masculina, como la madre de Gabriel, el “cerebro” de la familia y la única de las hermanas sin dotes para la música. Y será precisamente una canción la que desencadene los acontecimientos que ocurrirán tras la cena, y uno de los momentos epifánicos, de revelación, en la obra. El principal.

La otra protagonista no humana indiscutible de la historia es la nieve. El relato avanza al mismo ritmo que la tormenta de nieve. Cuando Gabriel llega a 15, Usher Island, la casa de sus tías,

"Una leve franja de nieve reposaba sobre las hombreras de su abrigo, como una esclavina, y como una pezuña sobre el empeine de sus zuecos".

Mientras la velada avanza y los invitados comentan que en 30 años no se había visto nevar así, el protagonista mira por la ventana:

“La nieve se veía amontonada sobre las ramas de los árboles y poniendo un gorro refulgente al monumento a Wellington.”

Hasta llegar a cubrir como un blanco sudario toda Irlanda.

"Sí, los periódicos tenían razón: la nieve se extiende por toda Irlanda..."

Música y nieve serán, pues, elementos recurrentes tanto en las conversaciones como en las situaciones que se van desarrollando ante nuestros ojos, y con un papel preponderante en los acontecimientos finales. Dos elementos de elevado valor simbólico, y verdaderas epifanías.

Pero “The Deads”, “Los muertos”, es algo más que una estampa de la decadencia de la sociedad dublinense. Es ese espejo en que se mira Gabriel, ya casi al final de la historia, en el que jamás logra obtener una idea cierta de sí mismo, el espejo en que el propio Joyce, el eterno exiliado, el eterno incomprendido y atormentado por celos y reconcomias de todo tipo, busca quizás su propia imagen a través de su alter ego, Mr Conroy y, sobre todo, la verdad. ¿Qué verdad? La del Dublín por cuyo rechazo quedó marcado, que amó y odió. La que se escondía en el corazón de Nora Barnacle, su compañera. La verdad que siempre persiguió obstinadamente rebuscando entre sus concepciones de la vida y de la literatura sin saber a ciencia cierta si estaba jugando con él al escondite. Quizás por ello el entramado de “Los Muertos” lo formarán en buena parte los temas que nutren a la verdad y a la mentira, y que siempre le obsesionaron: el amor, la culpa, la expiación y esos intensos y profundos momentos de revelación en que las cualidades esenciales y constitutivas de las cosas, la vida y la muerte ofrecen sus misterios a los cinco sentidos. Esos momentos, a los que llamó “epifanías”, son como fogonazos en que el enigma se desvela por un instante y la verdad aparece desprovista de luces y sombras.

La nutrida correspondencia que Joyce mantuvo con Nora, su mujer, y con Stanislaus, su hermano, se conserva en su mayor parte y ha sido publicada. Llega a sorprender la fidelidad con que reproduce este relato no solo las ideas que expresa en sus cartas, incluso frases textuales que pondrá en boca de Gabriel, el personaje joyceano que más cercanamente representa el sentir y el pensar de su creador, sino hasta qué punto la historia que narra es una extrapolación de la suya propia. Parte del contenido de esa correspondencia está en el discurso que Gabriel pronuncia tradicionalmente en todas las fiestas de Navidad en la casa de las señoritas Morkan, éstas están inspiradas en las señoritas Flynn, tías por parte materna y que, efectivamente, vivían en el 15 de Usher Island, Miss Ivors, encarnación de los elementos más radicalizados del Irish Revival, tiene su origen en una bella muchacha nacionalista por la que Joyce se sintió atraído en su primera juventud, y Gretta es el alter ego de Nora.

Gabriel es quizás el tipo de hombre que Joyce pudo haber llegado a ser si hubiese permanecido en Dublín.

REN

jueves, 15 de noviembre de 2018

La vida secreta dels dracs (i 2)

Aprenent de Philip-Lorca di Corcia (fotografia d'un servidor)

Diari de tardor (11)

La vida secreta dels dracs (i 2)

Mentre pujava pel carrer Casanova, em vaig fixar en un noi africà que duia un carretó de supermercat ple de ferralla. Estava parat al mig del carrer mirant el seu mòbil amb una cara de tristesa, o això em va semblar a mi. Era un mòbil antic, d’aquells petits anterior a l’era dels smartelephons que ara tots tenim. No parlava ni escoltava, ni tampoc teclejava res, només se’l mirava amb cara de llàstima. No semblava que se l’hagués trobat a les escombraries. O sí, no ho puc assegurar.

Passat Sepúlveda hi havia dos nois blancs d’uns trenta anys, parlaven castellà però amb un accent sud-americà que no vaig saber identificar. Un d’ells ho feia a través d’un mòbil mentre consultava un paper on hi havia una llista. L’altre, al seu costat, se’l mirava en silenci.

-       Sí, mamá, ya te digo que lo estoy mirando ahora mismo. Que sí, que tengo la lista delante, la de los traumatólogos, sí. Es la lista que me ha dado el seguro, están todos y las direcciones. Que sí, caramba, ¿no te digo que lo estoy consultando? Tengo la lista de los traumatólogos en las manos, pero no pone lo que cobran. Sí mamá, sí. Vale, mamá, no sé, eso no lo sé.

En un dels moments que vaig sortir a prendre la fresca, veié que a l’alçada del veí, a la mateixa vorera, hi havia un home gran parat, quiet, mirant en direcció Besòs, totalment immòbil, ignoro què dimonis mirava. Encuriosit vaig esperar a veure què feia. Durant uns bons cinc minuts llargs no va fer res, res de res, cinc minuts!, només estar-se quiet, palplantat al mig del carrer amb una bossa a la ma i amb una mirada que no puc dir que estigués perduda, però sí quieta. Passat aquest temps va reprendre la marxa. A Sòcrates també li succeïa, tota Atenes ho sabia, en el seu cas podia estar-se hores i arribar tard a trobades amb els amics com bé explica Plató, crec, al seu Banquet.

Aquest matí he mirat com anava el desmantellament del barracot que tenim enfront de casa. Van a bon ritme. Tot està ballat i vigilat. Apilen la ferralla i la brossa de l’interior en un container. Una furgoneta aparcada al costat deixa clar amb el seu logotip i eslògan que és una empresa capdavantera en reciclatge. A fora de les balles metàl·liques hi havia un d’aquests nois subsaharians, com l’anterior, amb el seu carretó que s’ho mirava com un voltor, amb la característica mirada inexpressiva de paciència infinita d’altres terres que nosaltres hem perdut, no sé si definitivament.

Al vespre, al tornar capa a casa, vaig veure a una de les prostitutes xineses del barri amb un home de relatiu bon aspecte, barbut, de barba blanca com la meva. Era la prostituta “jefa”, la que sempre està a la cantonada del Sandwichez fumant i dirigint a les altres. Normalment, quan puja amb un client cap el meublé que tenen a prop de Gran Via, va caminant uns metres per davant i l’home la segueix uns passos per darrera arrossegant els peus. No es diuen res ni conversen excepte, he observat en ocasions, que ella de vegades els hi dona presses com si els homes no estiguessin gaire convençuts encara del tracte.

Però aquesta vegada era diferent, anaven caminant amb un bon ritme, agafadets de la ma com uns promesos, uns enamorats, entrellaçant els dits igual que una parella qualsevol i ella li anava parlant amb aquest espantós castellà xinès dels xinesos, la mar de contenta i amb una alegria al rostre que mai li havia vist abans, sempre ombrívola i fosca. L’home l’escoltava i somreia i no era el seu macarró.

El meu amic de Costa Rica em diu que el món està agafant un bias molt fosc. A la mort de Déu li segueix la mort de la Dignitat, i tot el que comporta en relació a l'ètica, la moral...  que nosaltres hem despertat aquí el cervell de rèptil del nacional catolicisme espanyol que estava esmorteït i que molts no sabien ni saben que tenen. Em recorda també a Max W. el dia aquell que en un hotel de Nova York ens va ensenyar el seu tatuatge al braç que li van fer de nen. No ho oblidaré mai.

----------------------------

Diario de otoño (11)

La vida secreta de los dragones (y 2)

Mientras subía por la calle Casanova, me fijé en un chico africano que llevaba un carrito de supermercado lleno de chatarra. Estaba parado en medio de la calle mirando su móvil con una cara de tristeza, o eso me pareció a mí. Era un móvil antiguo, de aquellos pequeños anterior a la era de los smartelephons que ahora todos tenemos. No hablaba ni escuchaba, ni tampoco tecleaba nada, sólo lo miraba con cara de lástima. No parecía haberlo encontrado en la basura. O sí, no lo puedo asegurar.

Pasado Sepúlveda había dos chicos blancos de unos treinta años, hablaban castellano pero con un acento sudamericano que no supe identificar. Uno de ellos lo hacía a través de un móvil mientras consultaba un papel donde había una lista. El otro, a su lado, lo miraba en silencio.

- Sí, mamá, ya te digo que lo estoy mirando ahora mismo. Que sí, que tengo la lista delante, la de los traumatólogos, sí. Es la lista que me ha dado el seguro, están todos y las direcciones. Que sí, caramba, ¿no te digo que lo estoy consultando? Tengo la lista de los traumatólogos en las manos, pero no pone lo que cobran. Sí mamá, sí. Vale, mamá, no sé, eso no lo sé.

En uno de los momentos que salí a tomar el fresco, vi que a la altura del vecino, en la misma acera, había un hombre mayor parado, quieto, mirando en dirección Besòs, totalmente inmóvil, ignoro qué demonios miraba. Curioso esperé a ver qué hacía. Durante unos buenos cinco minutos largos no hizo nada, nada de nada, ¡cinco minutos!, sólo estuvo quieto, plantado en medio de la calle con una bolsa en la mano y con una mirada que no puedo decir que estuviera perdida, pero sí quieta. Pasado este tiempo reanudó la marcha. A Sócrates también le sucedía, toda Atenas lo sabía, en su caso podía estar horas y llegar tarde a encuentros con los amigos como bien explica Platón, creo, en su Banquete.

Esta mañana he mirado como iba el desmantelamiento del barracón que tenemos frente de casa. Van a buen ritmo. Todo está vallado y vigilado. Apilan la chatarra y la basura del interior en un container. Una furgoneta aparcada al lado deja claro con su logotipo y eslogan que es una empresa líder en reciclaje. Fuera de las vallas metálicas había uno de estos chicos subsaharianos, como el anterior, con su carretilla que lo miraba como un buitre, con la característica mirada inexpresiva de paciencia infinita de otras tierras que nosotros hemos perdido, no sé si definitivamente.

Al volver capa a casa, he visto a una de las prostitutas chinas del barrio con un hombre de relativo buen aspecto, barbudo, de barba blanca como la mía. Era la prostituta "jefa", la que siempre está en la esquina del Sandwichez fumando y dirigiendo a las otras. Normalmente, cuando va con un cliente hacia el meublé que tienen cerca de Gran Vía, va caminando unos metros por delante y el hombre la sigue unos pasos por detrás arrastrando los pies. No se dicen nada ni conversan excepto, he observado en ocasiones, que ella a veces les da prisas como si los hombres no estuvieran muy convencidos todavía del trato.

Pero esta vez era diferente, iban caminando con un buen ritmo, cogiditos de la mano como unos prometidos, unos enamorados, entrelazando los dedos igual que una pareja cualquiera y ella le iba hablando con este espantoso acento castellano de los chinos, la mar de contenta y con una alegría en el rostro que nunca le había visto antes, siempre sombría y oscura. El hombre la escuchaba y sonreía y no era su macarrón.

Mi amigo de Costa Rica me dice que el mundo está cogiendo un sesgo muy oscuro. A la muerte de Dios le sigue la muerte de la Dignidad, y todo lo que conlleva en relación a la ética, la moral... que nosotros hemos despertado aquí el cerebro de reptil del nacional catolicismo español que estaba amortiguado y que muchos no sabían ni saben que tienen. Me recuerda también a Max W. el día aquel que en un hotel de Nueva York nos enseñó su tatuaje en el brazo que le hicieron de niño. No lo olvidaré.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

La vida secreta dels dracs (1)

Aprenent de Philip-Lorca di Corcia (fotografia d'un servidor)

Diari de tardor (10)

La vida secreta dels dracs (1)

Després d'adonar-me que no em podia quedar pel volum de la música discotequera que hi havia al carrer a causa de la fira que s’hi feia, vaig decidir passar una estona a la llibreria de segona ma, Re-Read, que hi ha a la Gran Via i on em vaig comprar el Victus de butxaca i la biografia del mafiós Vincent Teresa. Era dissabte, feia bon temps i no suporto la música per a sords.

A la llibreria hi va entrar també un home alt, molt prim, que semblava encara més alt perquè duia unes sabates femenines de taló i sola d’un pam. Uns pantalons esfilagarsats de campana, vells, atrotinats, descosits i bruts, una bossa de sac llardosa plena de coses i una gesticulació incorporada, impostada i exageradament femenina. El pobre anava ensopegant amb els llibres exposats a les taules i a les prestatgeries que queien per terra com una calamarsada, maldestre, desmanyotat i barroer.

A la tarda, quan anava cap al caixer a treure diners, me'l vaig tornar trobar també a la Gran Via cantonada Casanova al costat de muntanya - Llobregat. Allà estava, tirat al terra, caigut tan llarg com era. Al seu costat, dret, un altre home que l’esbroncava dient-li i tirant-li en cara a crits que no es preocupava mai de ningú, que anava sempre a la seva, que era un egoista, etc. Ell, a terra, li suplicava que l'ajudés i que el dugués a l'hospital perquè no es trobava bé. Que truqués a una ambulància. L'altre, sense fer-li cas, l'anava escridassant i renyant mentre el pobre s'arrossegava com algú apallissat demanant socors i clemència. La tarda continuava essent agradable i el sol tan suau com lluminós.

Més amunt, a l’alçada de València, a l'esperar que el semàfor es posés verd, vaig veure una noia telefonant amb el mòbil mentre plorava completament desconsolada. Recolzava el cap contra la paret. Era una plorera molt sentida, vehement. Aquella noia estava passant un drama, vaig pensar, una tragèdia o alguna cosa similar, no sé. La paret on es recolzava formava part d'una clínica veterinària. Ignoro si guardaba o no alguna relació amb les seves llàgrimes. Els núvols eren d’aquell blanc encotonat, de sucre de fira que promet tant que enfarfega.

Ahir, cap el vespre, em va entrar un senyor gran d’uns 75, vestit modestament i correcta, que, amb molta educació, una educació a l'antiga, em va preguntar si tenia automatitzada la reixa. Li vaig contestar que sí. I ell que si em funcionava bé. Li respongué que també, que anava perfecte. Es va disculpar per la seva impertinència i em digué que m'ho preguntava perquè ell n’instal·lava, que buscava feina i que el disculpés de nou.

El meu amic de Costa Rica em diu al seu mail que es normal que estiguem espantats perquè la meitat del país i tota la resta de la península s'ha revoltat amb ràbia com un animal ferit, com un drac ferit, i vosaltres, diu ell, no sou pas Sant Jordi, més aviat és el drac, amagat sota una crosta que l'ocultava rere una careta de princesa, el que us ha mossegat i no para ni pararà de treure llamps per la boca.

Crec que la propera setmana plourà.

-----------------------------------

Diario de otoño (10)

La vida secreta de los dragones (1)

Después de darme cuenta que no podía quedarme por el volumen de la música discotequera que había en la calle, decidí ir a pasar un rato a la librería de segunda mano, Re-Read, que hay en la Gran Vía y donde me compré el Victus de bolsillo y la biografía del mafioso Vincent Teresa. Era sábado, hacía buen tiempo y no soporto la música para sordos.

En la librería entró también un hombre alto, muy delgado, que parecía aún más alto porque llevaba unos zapatos femeninos de tacón y suela de un palmo. Unos pantalones deshilachados de campana, viejos, estropeados, descosidos y sucios, una bolsa de saco pringosa llena de cosas y una gesticulación incorporada, impostada y exageradamente femenina. El pobre iba tropezando con los libros expuestos en las mesas y en las estanterías que caían por tierra como una granizada, torpe y chapucero.

Por la tarde, cuando iba hacia el cajero a sacar dinero, me lo volví a encontrar también en la Gran Vía esquina Casanova junto a montaña - Llobregat. Allí estaba, tirado en el suelo, caído tan largo como era. A su lado, de pie, otro hombre que le reprobaba diciéndole y echándole en cara a gritos que no se preocupaba de nadie, que iba siempre a la suya, que era un egoísta, etc. Él, en el suelo, le suplicaba que lo ayudara y que lo llevara al hospital porque no se encontraba bien. Que llamara a una ambulancia. El otro, sin hacerle caso, le iba gritando y regañando mientras el pobre se arrastraba como alguien apaleado pidiendo socorro y clemencia. La tarde seguía siendo agradable y el sol tan suave como luminoso.

Más arriba, a la altura de Valencia, al esperar que el semáforo se pusiera verde, vi una chica llamando con el móvil mientras lloraba completamente desconsolada. Apoyaba la cabeza contra la pared. Era una llorera muy sentida, vehemente. Aquella chica estaba pasando un drama, pensé, una tragedia o algo similar, no sé. La pared donde se apoyaba formaba parte de una clínica veterinaria. Ignoro si guardaba o no alguna relación con sus lágrimas. Las nubes eran de aquel blanco algodonado, de azúcar de feria que promete tanto que atiborra.

Ayer, al anochecer, entró un señor mayor de unos 75, vestido modesta y correctamente, que, con mucha educación, una educación a la antigua, me preguntó si tenía automatizada la reja. Le contesté que sí. Y él que si me funcionaba bien. Le respondí que también, que iba perfecta. Se disculpó por su impertinencia y me dijo que me lo preguntaba porque él las instalaba, que buscaba trabajo y que lo disculpara de nuevo.

Mi amigo de Costa Rica me dice en su mail que es normal que estemos asustados porque la mitad del país y todo el resto de la península se ha sublevado con rabia como un animal herido, como un dragón herido, y vosotros, dice él, no sois Sant Jordi, más bien es el dragón, escondido bajo una costra que lo ocultaba tras una careta de princesa, el que os ha mordido y no para ni parará de sacar rayos por la boca.

Creo que la próxima semana lloverá.


jueves, 8 de noviembre de 2018

Un sol poble


Diari de tardor (9)

Un sol poble.

Els andalusos, com els castellans, els extremenys o els murcians, són, amb les diferències naturals que hi ha en qualsevol societat moderna, civilitzada i contemporània, un sol poble. Igual que els gallecs, els asturians, els aragonesos o càntabres, com els portuguesos també, per citar-ne només uns quans que habiten la península. Tot i ser diversos social,econòmica i políticament, tots ells són un sol poble. No sabria dir-ho dels valencians ni tampoc dels navarresos o bascos, ho ignoro. Però sí sé que els catalans no som un sol poble. No ho som des de fa molt de temps, com a mínim des de fa 80 anys.

Tots plegats tenim el dret a considerar-nos catalans, ciutadans de Catalunya amb els mateixos drets i deures, però no som un sol poble. No ho som com no ho eren tampoc, o no ho són ni ho han estat altres societats, l’algeriana colonial amb la cohabitació de berebers i peus negres, la sud-africana, la finlandesa amb una població de parla sueca i un partit suec que reivindica la reunificació amb Suècia... La llista, crec, seria interminable. 



Que ningú se senti molest per les meves paraules perquè sempre és millor la veritat que les suposicions, la realitat que la fantasia per més políticament necessària que sia. La convivència no es construeix amb neutralitat amnèsica com alguns reclamen.   

Com diu Joan Margarit: “per tenir casa hi ha que guanyar la guerra”.

------------------------------

Diario de otoño (9)

Un solo pueblo.

Los andaluces, como los castellanos, los extremeños o los murcianos, son, con las diferencias naturales que hay en cualquier sociedad moderna, civilizada y contemporánea, un solo pueblo. Al igual que los gallegos, los asturianos, los aragoneses o cántabros, como los portugueses también, por citar sólo unos cuantos que habitan la península. A pesar de los contrastes sociales, económicos y políticos, todos ellos son un solo pueblo. No sabría decirlo de los valencianos ni tampoco de los navarros o vascos, lo ignoro. Pero sí sé que los catalanes no somos un solo pueblo. No lo somos desde hace mucho tiempo, al menos desde hace 80 años.

Todos tenemos el derecho a considerarnos catalanes, ciudadanos de Cataluña con los mismos derechos y deberes, pero no somos un solo pueblo. No lo somos como no lo eran tampoco, o no lo son ni lo han sido otras sociedades, la argelina colonial con la cohabitación de bereberes y pies negros, la sudafricana, la finlandesa con una población de habla sueca y un partido sueco que reivindica la reunificación con Suecia... la lista, creo, sería interminable.



Que nadie se sienta molesto por mis palabras porque siempre es mejor la verdad que las suposiciones, la realidad que la fantasía por más políticamente necesaria que sea. La convivencia no se construye con neutralidad amnésica como algunos reclaman.

Como dice Joan Margarit: “para tener casa hay que ganar la guerra”.

martes, 6 de noviembre de 2018

El vot de la Roser



Diari de tardor (8)

El vot de la Roser.

No fa pas gaire li vaig preguntar a una amiga que ja passa dels setanta, veient que les institucions de moment no li feien cap cas, si ella es llevaria la vida al complir els 90 tal com un dia em va dir molt seriosa que hauria de dur a terme l’Estat amb tota aquesta colla de vells que no fan altra cosa que molestar i dur una vida indigna. Em va mirar més molesta que estranyada per la meva demanda.



Estúpid és la paraula clau que més llegeixo i sento, referint-se als que no voten amb seny, sentit comú i la corresponent equidistància i neutralitat entre la justícia i la injustícia.

Tan comuna és la denúncia d’aquesta suposada estupidesa com la soterrada enveja social pels sous dels polítics, tot i reconèixer jo també, que els partits han estat i són veritables oficines de col·locació per gent mediocre, encara que segur que no més que aquests que s’estripen els vestits ofesos.

No puc deixar de recordar la darrera vegada que el meu pare va votar. Va ser, precisament, en el Referèndum per aprovar aquell Estatut que tot i ser aprovat no és vigent. Tenia Alzheimer i no puc afirmar que triés la papereta amb coneixement de causa. Però jo sabia, com sé ara, que el seu vot, fos el que fos, era útil i necessari més enllà de la seva capacitat i del seu seny malmesos per la malaltia.

Igual que ho és el de la Roser, la filla d’un amic amb deficiència intel·lectual que fa poc va obtenir el dret a votar.  Jo, l’Albert, i tota la seva família ens vam alegrar molt sabent el significat i el valor profund, no només per a ella sinó també per a tota la comunitat, que gent com la Roser exerceixi el seu dret a vot.

La tènue línia que separa la justícia de la injustícia, el cinisme de la saviesa, és el vot dels analfabets, dels indocumentats i de persones com el meu pare acostant-se perillosament als 90 anys i a d’altres com la Roser que només els babaus qualificarien d’estúpida.

-------------------------------

Diario de otoño (8)

El voto de Roser.

No hace mucho le pregunté a una amiga que ya pasa de los setenta, viendo que las instituciones de momento no le hacían ningún caso, si ella se quitaría la vida al cumplir los 90 tal como un día me dijo muy seria que debería hacer el Estado con todos estos viejos que no hacen otra cosa que molestar y llevar una vida indigna. Me miró más molesta que extrañada por mi demanda.



Estúpido es la palabra clave que más leo y escucho, referida a los que no votan con sensatez, sentido común y la correspondiente equidistancia y neutralidad entre la justicia y la injusticia.

Tan común es la denuncia de esta supuesta estupidez como la soterrada envidia social por los sueldos de los políticos, a pesar de reconocer yo también, que los partidos han sido y son verdaderas oficinas de colocación para gente mediocre, aunque seguro que no más que estos que se desgarran los vestidos ofendidos.

No puedo dejar de recordar la última vez que mi padre votó. Fue, precisamente, en el Referéndum para aprobar ese Estatuto que a pesar de ser aprobado no está vigente. Tenía Alzheimer y no puedo afirmar que eligiera la papeleta con conocimiento de causa. Pero yo sabía, como sé ahora, que su voto, fuera el que fuese, era útil y necesario más allá de su capacidad y de su cordura dañadas por la enfermedad.

Al igual que lo es el de Roser, la hija de un amigo con deficiencia intelectual que hace poco obtuvo el derecho a votar. Yo, Albert, y toda su familia nos alegramos mucho sabiendo el significado y el valor profundo, no sólo para ella sino también para toda la comunidad, que gente como Roser ejerza su derecho a voto.

La tenue línea que separa la justicia de la injusticia, el cinismo de la sabiduría, es el voto de los analfabetos, los indocumentados y de las personas como mi padre acercándose peligrosamente a los 90 años y el de otros como Roser que solamente los bobos calificarían de estúpida.


viernes, 2 de noviembre de 2018

L’esclau i el joc net dels romans.


Diari de tardor (7)

L’esclau i el joc net dels romans.

Igual que no hi ha corruptes sense corruptors tampoc esclavistes sense esclaus.

En la següent conversa extreta del guió que va escriure Donald Trumbo per a la pel·lícula Espàrtac que va protagonitza l’extraordinari Kirk Douglas hi trobem dos homes que parlen.

Marcus Licinius Crassus necessita que Lentulus Batiatus, el lanista, li faci una descripció del físic de l’esclau Espàrtac per poder-lo atrapar si resulta ser un dels supervivents de la batalla que l’endemà enfrontarà als esclaus revoltats amb els legionaris romans que els persegueixen.

Batiatus no s’hi pot negar, però li respon que necessita al seu torn que la seva consciència sigui respectada. Com?

És evident, al menys ho és per a mi, la incapacitat bàsica de Crassus de reconèixer a un esclau tot i tenir-lo davant. No és pas Espàrtac l’esclau sinó Batiatus que els comprava per fer-ne gladiadors…

És per a mi també evident, com ho és que cada dia surt el sol encara que els núvols el tapin, que aquesta conversa permetria fer una parodia perfecta del famós “peix al cove català” entre Jordi Pujol i els corresponents caps de govern espanyols. Un peix al cove tan enyorat per gent que creu de debò que:  “Tots dos som patriotes romans, senyor. Tu grandiós, jo, en canvi, més petit. Tu patrici, jo plebeu. Però tots dos creiem en el joc net romà. Si vols alguna cosa de mi... Faltaria al respecte a la meva pròpia consciència... si al meu torn no us digués que desitjo alguna cosa de tu també”.

La Marta Roqueta avui acaba el seu article al Nacional parlant-nos de “la prodigiositat de la mentalitat autonomista que encara cueja a la societat catalana, que és capaç de premiar, amb les molles que li dispensa l’amo, tant la seva claca més incondicional com alguns dels seus detractors”. Ja se sap, cal mantenir respectable la nostra consciència.

---------------------

-Salve, Crassus. Lentulus Batiatus espera a la seva Excel·lència.

-Qui?

-El lanista, senyor.

-Fes-lo passar.

-Santíssima Altesa, tan aviat com vaig rebre el teu missatge... Em vaig apressar a acudir davant la teva distingida presència.

-Me n'alegro que hagis pogut estalviar temps. Seu. Què graciós, m'han informat que Espàrtac va entrenar sota els teus auspicis.

-Sí! De fet... Si no és massa subversiu dir-ho... Jo vaig fer el que ell és avui.

-He de felicitar-te de veritat. I jo també m’he de felicitar perquè, com puc comprovar, ja que estàs tan admirablement qualificat per donar-me... el que fins ara no he pogut obtenir: una descripció física d'Espàrtac.

-Sí. Però el vas veure.

-Què?

-Al ring.

-Quan?

-Quan vas visitar la meva escola amb aquelles dues dames encantadores.

-Què?

-Confio que les dues gaudeixin de bona salut. El van seleccionar per enfrontar-se a Draba, el negre.

-Recordo al negre.

-Vas tenir un bon motiu per recordar-lo, per dir-ho així, Excel·lència.

-Espàrtac era l'oponent?

-Sí.

-Quin aspecte tenia?

-Això és una cosa d'alguna importància per Sa Altesa?

-Sí, ho és per a cada home que estima a Roma i desitja veure-la forta.

-Tots dos som patriotes romans, senyor. Tu grandiós, jo, en canvi, més petit. Tu patrici, jo plebeu. Però tots dos creiem en el joc net romà. Si vols alguna cosa de mi ... Faltaria al respecte a la meva pròpia consciència... si al meu torn no us digués que desitjo alguna cosa de tu també.

-Digues el teu preu.

-Si no... Quan guanyis la teva victòria demà... presumiblement els supervivents seran subhastats per pagar les despeses d'aquesta heroica expedició. ¿No podria l'agent d'aquesta venda ser...? Qui comparteixi aquest petit moment de la història amb sa Senyoria?

-D'acord, t’autoritzo a ser l'agent de la venda de tots els supervivents. A canvi, romandràs aquí amb nosaltres fins després de la batalla... i ajudeu-me a identificar Espàrtac.

-Després de la batalla? Em mal interpretes. Sóc un civil. Sóc encara més civil que la majoria dels civils.

-Si vols romandre així... Et recomano encaridament que et quedis aquí i siguis el nostre convidat. ¡Guàrdia!

-Estimat i conqueridor meu, Marcus Licinius Crassus... I si és Espàrtac qui creua el camp de batalla...? Hauré de buscar-te?

-En aquestes circumstàncies, no tinc dubtes... que l’ajudaràs a trobar-me.


-Aquest home (dirigint-se al guàrdia) romandrà amb nosaltres fins després de la batalla. Fes-lo sentir còmode. No deixis que se senti sol.

---------------------

Diario de otoño (7)

El esclavo y el juego limpio de los romanos.

Al igual que no hay corruptos sin corruptores tampoco esclavistas sin esclavos.

En la siguiente conversación extraída del guión que escribió Donald Trumbo para la película Espartaco que protagonizó el extraordinario Kirk Douglas encontramos dos hombres que hablan.

Marcus Licinius Craso necesita que Lentulus Batiatus, el lanista, le haga una descripción del físico del esclavo Espartaco para poderlo atrapar si resulta ser uno de los supervivientes de la batalla que al día siguiente enfrentará a los esclavos sublevados con los legionarios romanos que los persiguen.

Batiatus no se puede negar, pero le responde que necesita a su vez que su conciencia sea respetada. ¿Cómo?

Es evidente, al menos lo es para mí, la incapacidad básica de Craso de reconocer a un esclavo todo y tenerlo delante. No es Espartaco el esclavo sino Batiatus que los compraba para hacer gladiadores...

Es para mí también evidente, como lo es que cada día sale el sol aunque las nubes lo tapen, que esta conversación permitiría hacer una parodia perfecta del famoso "pájaro en mano catalán" entre Jordi Pujol y los correspondientes jefes de gobierno españoles. Un pájaro en mano tan añorado por gente que cree de verdad que: "Los dos somos patriotas romanos, señor. Tú grandioso, yo, en cambio, más pequeño. Tú patricio, yo plebeyo. Pero ambos creemos en el juego limpio romano. Si quieres algo de mí... Faltaría al respeto a mi propia conciencia... si a mi vez no te dijera que deseo algo de ti también".

Marta Roqueta termina hoy su artículo en el Nacional hablándonos de "la prodigiosa mentalidad autonomista que aún colea en la sociedad catalana, que es capaz de premiar, con las migajas que le dispensa el amo, tanto su claque más incondicional como algunos de sus detractores". Ya se sabe, hay que mantener respetable nuestra conciencia.

-------------------

-Salve, Craso. Lentulus Batiatus espera a su Excelencia.

-¿Quién?

-El lanista, señor.

-Hazlo pasar.

-Santísima Alteza, tan pronto como recibí tu mensaje... Me apresuré a acudir ante tu distinguida presencia.

-Me alegro que hayas podido ahorrar tiempo. Siéntate. Qué gracioso, me han informado de que Espartaco entrenó bajo tus auspicios.

-¡Sí! De hecho... Si no es demasiado subversivo decirlo... Yo hice lo que él es hoy.

-Debo felicitarte de verdad. Y yo también me tengo que felicitar porque, como puedo comprobar, ya que estás tan admirablemente cualificado para darme... lo que hasta ahora no he podido obtener: una descripción física de Espartaco.

-Sí. Pero lo viste.

-¿Qué?

-En el ring.

-¿Cuándo?

-Cuando visitaste mi escuela con aquellas dos damas encantadoras.

-¿Qué?

-Confío que ambas disfruten de buena salud. Lo seleccionaron para enfrentarse a Draba, el negro.

-Recuerdo al negro.

-Tuviste un buen motivo para recordarlo, por decirlo así, Excelencia.

-¿Espartaco era el oponente?

-Sí.

-¿Qué aspecto tenía?

-¿Eso es algo de alguna importancia para su Alteza?

-Sí, lo es para cada hombre que ama a Roma y desea verla fuerte.

-Los dos somos patriotas romanos, señor. Tú grandioso, yo, en cambio, más pequeño. Tú patricio, yo plebeyo. Pero ambos creemos en el juego limpio romano. Si quieres algo de mí... Faltaría al respeto a mi propia conciencia... si a mi vez no te dijera que deseo algo de ti también.

-Di tu precio.

-Si no... Cuando ganes tu victoria mañana... presumiblemente los supervivientes serán subastados para pagar los gastos de esta heroica expedición. ¿No podría el agente de esta venta ser...? ¿Quien comparta este pequeño momento de la historia con su Señoría?

-De acuerdo, te autoriza a ser el agente de la venta de todos los supervivientes. A cambio, permanecerás aquí con nosotros hasta después de la batalla... y ayúdame a identificar a Espartaco.

-¿Después de la batalla? Me mal interpretas. Soy un civil. Soy aún más civil que la mayoría de los civiles.

-Si quieres permanecer así... Te recomiendo encarecidamente que te quedes aquí y seas nuestro invitado. ¡Guardia!

-Querido conquistador mío, Marcus Licinius Craso... ¿Y si es Espartaco quien cruza el campo de batalla...? ¿Tendré que buscarte?

-En estas circunstancias, no tengo dudas... que le ayudarás a encontrarme.


-Este hombre (dirigiéndose al guardia) permanecerá con nosotros hasta después de la batalla. Hazlo sentir cómodo. No dejes que se sienta solo.

martes, 30 de octubre de 2018

La saviesa i el cinisme.


Diari de tardor (7)

La saviesa i el cinisme.

La setmana passada va morir Robert Saladrigas a l’edat de 78 anys. A casa, tot i no tenir relació personal amb ell des de feia ja molts anys, l’apreciàvem d’una manera curiosa i sincera. Sens dubte per ell mateix i per la seva obra escrita que era una mostra interessant, notable i honesta de literatura contemporània que sempre vam tenir sobre la tauleta de nit. Pels seus articles de crítica literària i pels seus programes de televisió. I també per la seva tieta, una modista humil, una persona avui d’una altra època que vivia i treballava al Raval en un pis d’aquells petits en una casa d’escales tortes i fosques. La Neus, una modista com el seu nebot, notable i honesta que va perdre la vista cosint.

Arran del seu traspàs he rellegit un vell article de Destino, un d’aquells monòlegs on en paraules del Robert semblava que parlessin els entrevistats. En aquest cas era un monòleg imaginat de Juan Rulfo, un home també d’una època passada que vivia i treballava en un altre Raval, en un indret del que mai saps segur si és a sobre o a sota del volcà.

---------------------------------

Creo, mi amigo, que la base de mi obra Pedro Páramo es el deseo de reflejar la existencia del caciquismo tan arraigado aún en mi tierra. Pero no se trata de mostrar la vida de un cacique cualquiera, sino las causas que motivaron el abandono de tantas regiones mexicanas. Hay quien dice, por decir, que el caciquismo es un problema rebasado, pero no lo crea, nada de eso, porque cada día se da en mayor medida. 

Borges dice que cuanto más primitivo es un pueblo, menos siente el dolor y es menor su capacidad de experimentar sentimientos. Ahí se trata de un pueblo que siente, pero muy en rudimentario, porque sus sentimientos han sido materialmente engarruñados por el esfuerzo de sobrevivir. Sepa que para el mexicano la vida y la muerte son símbolos y, muy al contrario de los norteamericanos, que sienten pavor hacia la muerte o tratan por todos los medios de ocultar su presencia, el pueblo mexicano no se siente traumatizado en absoluto por el misterio de su destino.

Mire, yo creo que la democracia no existe en América. Eso es lo que opino. Por un lado están los gobiernos militares, por el otro los gobiernos civiles de características centralistas. Es poca la diferencia que separa unos de otros. Todos coinciden en juzgar a los intelectuales como tipos peligrosos, porque la mayoría de los intelectuales son y se declaran de izquierdas. Esa condición los enfrenta con todos los regímenes, cualesquiera que sean la coloración y los matices. Entonces, si el intelectual pretende decir lo que siente y busca su auditorio en los lectores de los periódicos, a poco que se pase lo callan y en paz. En México se acostumbra a deportarlos, como se hace con los enemigos peligrosos o con los indeseables. A José Revuelta lo tienen encarcelado desde hace mucho tiempo. Para liberarlo le imponen la condición de que se marche del país, pero, como él se niega, sigue en prisión. Otros que estaban con él y no diré los nombres, aceptaron la oferta y están fuera. Sí, tiene usted mucha razón, me siento profundamente fatigado. No se puede estar indiferente hacia todo lo que sucede alrededor de uno, pero, cuando no se puede hacer nada, no puede uno doblegarse, pero tampoco enfrentarse sin la menor posibilidad de éxito. Así es como quedas anulado, sumido en lo profundo de un pozo sin galerías y sin fondo. Mire, en México circulan todos los libros, absolutamente todos; nadie los intercepta porque, como el libro se considera vehículo de minorías, al poder no se le ocurre que pueda causar ningún daño, pero a la obra de Carlos Fuentes que ven ustedes en Barcelona, El tuerto es rey, la censura no le daría la visa para que fuese representada en México, porque, según criterio oficial, la representación visual sí entraña peligro y es preciso controlarla. 

¿Cuba? Los escritores mexicanos teníamos enorme simpatía por la Revolución cubana, porque creímos que podía aportar la solución que reclamaban los problemas del continente, pero ahora ya no es lo mismo, ya no nos es posible confiar, y hace poco escribimos una carta de protesta a Fidel Castro por el lamentable affaire del poeta Heberto Padilla y los intelectuales cubanos. La Revolución cubana no es ya lo que fue ni lo que prometió ser. En cambio, Chile está viviendo ahora la experiencia más bonita de Latinoamérica. Allende es un gran tipo que tiene la suerte de gobernar un país muy politizado. Ese marchar hacia el socialismo a través de un movimiento auténticamente democrático no sería posible en ninguna otra parte, se lo puedo asegurar. Chile es el privilegiado de América. Y quizá el otro país que por sus condiciones podría seguirle los pasos, si la experiencia resulta, sería Uruguay. Pero, hoy por hoy, ningún otro. 


---------------------------------

No puc evitar expressar el contrast, que se’m fa evident com les bufetades d’un maltractador que m’acusa de la seva violència, entre aquestes paraules de Rulfo i el cinisme que molts avui en dia fan servir cofois com a substitut de la saviesa.  

Benvolgut Robert, fes-li un petó a la Neus, segur que ens recorda com nosaltres a ella.

lunes, 29 de octubre de 2018

L’arròs covat.


Diari de tardor (6)

L’arròs covat.

Tot i trobar-se en una situació incomparablement millor a la del pobre David Croket en aquesta escena, les paraules que l’heroi texà li etziba com un mastegot al mamarratxo del Santa Ana són les que el sòmines del Puigdemont i la resta del seu govern no es van atrevir a dir-li el dia 4 d‘octubre de l‘any passat a Rajoy, sobre tot després d‘obtenir una gran victòria en el referèndum de l’1 d’octubre i en l’aturada de país de dos dies després. Aquesta és naturalment la diferència entre els texans i els catalans, uns ja no són mexicans i els altres encara són espanyols.

Un amic se m’esvera al WhatsApp al llegir les paraules del Margallo i es pregunta retòricament com és que no se n’adona, l’exministre, que parla de Catalunya com un país ocupat, com el resultat d’una conquesta militar. I afegeix que diu el que diu perquè en el fons, i sense adonar-se’n tampoc, ho veu tot perdut.

Jo li pregunto al meu torn si ell mateix, el meu amic, és conscient o no del que està dient, que les paraules del Margallo, a més de reflectir el pensament clàssic espanyol també expressen un farol de manual.

Em respon que se n’ha adonat en el moment d’escriure-ho. I jo li contesto que aquells dies l’estat espanyol va quedar desconcertat igual que els polítics catalans perquè ningú s’imaginava ni tampoc volia que allò tingués èxit.

Tothom suposa i suposava que els catalans no tenim ni mitja hòstia, i en bona part és cert quan veig a molts desmentir les acusacions de que els empresonats gaudeixen de privilegis a la presó. No en són conscients, més enllà de desmentir una mentida, de l’actitud de submissió que demostren responent-la. I què si en tinguessin?

En qualsevol cas, ara ja és tard i l’arròs s’ha covat i no es pot menjar.

----------------------


Diario de otoño (6)

El arroz pasado.

A pesar de encontrarse en una situación incomparablemente mejor a la del pobre David Croket en esta escena, las palabras que el héroe tejano le suelta como un tortazo al mamarracho de Santa Ana son las que el papanatas de Puigdemont y el resto de su gobierno no se atrevieron a decirle el día 4 de octubre del año pasado a Rajoy, sobre todo después de obtener una gran victoria en el referéndum del 1 de octubre y en la parada de país de dos días después. Esta es naturalmente la diferencia entre los tejanos y los catalanes, unos ya no son mexicanos y los otros todavía son españoles.

Un amigo se exalta en el WhatsApp al leer las palabras de Margallo y se pregunta retóricamente cómo es que no se da cuenta, el ex ministro, que habla de Cataluña como un país ocupado, como el resultado de una conquista militar. Y añade que dice lo que dice porque en el fondo, y sin darse cuenta tampoco, lo ve todo perdido.

Yo le pregunto a mi vez si él mismo, mi amigo, es consciente o no de lo que está diciendo, que las palabras de Margallo, además de reflejar el pensamiento clásico español también expresan un farol de manual.

Me responde que se ha dado cuenta en el momento de escribirlo. Y yo le contesto que entonces el estado español quedó desconcertado al igual que los políticos catalanes porque nadie se imaginaba ni tampoco quería que  aquello tuviera éxito.

Todo el mundo supone y suponía que los catalanes no tenemos ni media hostia, y en buena parte es cierto cuando veo a muchos desmentir las acusaciones de que los encarcelados disfrutan de privilegios en prisión. No son conscientes, más allá de desmentir una mentira, de la actitud de sumisión que demuestran respondiéndola. ¿Y qué si los tuvieran?

En cualquier caso, ahora ya es tarde y el arroz se ha pasado y no se puede comer.


jueves, 25 de octubre de 2018

La natura morta.

Chardin


Diari de tardor (5)

La natura morta.

Retalls de l’Enric Vila d’avui:

“Certament, el règim cau, però no està gens clar si hi haurà imaginació per construir alguna cosa que s’aguanti amb les restes del naufragi. En les postguerres i en els moments de decadència fins i tot les escenes costumistes es tornen grotesques. Quan la intel·ligència no troba camins per elevar-se, tira cap avall i es recrea en les ferides. Els crítics literaris i els artistes justifiquen les seves derrotes confonent la sordidesa amb la bellesa.

Quan la por s’escampa i el ramat intenta tornar enrere, el món tendeix a veure’s a través de miralls deformats per les excuses. És igual si vas a la presentació d’un llibre, si et trobes un polític pel carrer o si fas el xafarder per Instagram. Quan els homes no tenen un somni que els somiï són devorats per la caricatura i la civilització es converteix en un pont estretíssim, que fa plorar i riure alhora. Els paradisos que ens van fer feliços són assetjats pels bàrbars i és difícil no sentir-se orfe. 

Catalunya i Espanya es van destruint mútuament a còpia de mentides. Encara que fos tard, França va assumir la seva responsabilitat en la deportació de jueus. Alemanya també ha assumit que el nazisme va sortir dels seus dimonis i que l’holocaust va ser culpa seva. Madrid i Barcelona, en canvi, es van ensorrant en les seves impostures, mentre intenten espolsar-se les puces de sobre. La superioritat moral dels discursos catalans i espanyols cada dia és més corrupte, més xarona i més franquista. 

Un dels pocs escriptors vius que em diuen que encara es pot llegir en castellà, Ignacio Peyró, ha tret un llibre de gastronomia. Mentre el fullejava, en la presentació que es va fer ahir a la llibreria Documenta, pensava en tot això i en els articles que Néstor Luján publicava en una revista de medicina que es diu Jano, als anys setanta i vuitanta. Quan el món que t’envolta queda per sota del teu nivell d’avaluació, o per sobre de la teva resistència a les malalties col·lectives, només et queden l’elegia dels plaers carnals i les natures mortes.”

------------------------------------------

Diario de otoño (5)

La naturaleza muerta.

Recortes de Enric Vila hoy:

“Ciertamente, el régimen cae, pero no está nada claro si habrá imaginación para construir algo que se aguante con los restos del naufragio. En las posguerras y en los momentos de decadencia incluso las escenas costumbristas se vuelven grotescas. Cuando la inteligencia no encuentra caminos fáciles para elevarse, muchas veces hurga hacia abajo y se recrea en las heridas. Los críticos literarios y los artistas justifican sus derrotas confundiendo la sordidez con la belleza.
Cuando el miedo se socializa y el rebaño quiere volver atrás, el mundo empieza a verse a través de espejos deformados por excusas. Da igual si vas a la presentación de un libro, si te encuentras a un político por la calle o si te paseas por Instagram. Cuando los hombres no tienen un sueño que los sueñe son devorados por la caricatura y la civilización se convierte en un puente estrechísimo, que hace llorar y reír a la vez. Los paraísos que nos hicieron felices son asediados por los bárbaros y es difícil no sentirse huérfano. 
Catalunya y España se van destruyendo mutuamente a base de mentiras. Aunque fuera tarde, Francia asumió su responsabilidad en la deportación de judíos. Alemania también ha asumido que el nazismo salió de sus demonios y que el holocausto fue culpa suya. En España, Madrid y Barcelona se van hundiendo en sus imposturas, mientras intentan sacarse las pulgas de encima. La superioridad moral de los discursos catalanes y españoles cada día es más corrupta, más hortera, y más franquista. 

Uno de los pocos escritores vivos que me dicen que todavía se puede leer en castellano, Ignacio Peyró, ha sacado un libro de gastronomía. Mientras lo hojeaba, en la presentación que ayer se hizo en Barcelona, pensaba en todo esto, y en los artículos que Néstor Luján publicaba en la revista Jano de medicina, en los años setenta y ochenta. Cuando el mundo que te rodea queda por debajo de tu nivel de evaluación, o por encima de tu resistencia a las enfermedades colectivas, sólo te queda la elegía de los placeres carnales y las naturalezas muertas.”