miércoles, 23 de noviembre de 2011

El peletero/Lo mismo


Lecciones desordenadas y fugaces de anatomía barroca.

4. Lo mismo.

La pintura moderna, que nace en el Barroco, se sustenta en la quimera del imán monopolar, de la cuerda de un solo cabo como si fuera la metáfora de un cadáver más que el de una naturaleza muerta.

La palabra clave es “mismidad”, expresión posmoderna aporística que tampoco dice nada fuera de parecer que dice algo (M. Bunge en su crítica a Heidegger) al decirlo de manera oscura y poco clara cuando en realidad se refiere a la ruptura de la relación entre sujeto y objeto al igual, pero al revés, que la que existe entre significado y significante, en la primera se elimina la distancia que los separa y en la segunda la que los unía.

Carducho (1576/1578-1638), en sus “Diálogos de la pintura”, formuló la teoría barroca de la “restitución” y aunque en apariencia sólo tenga que ver con una cuestión técnica y manual, la pintura pone y la escultura quita, incide claramente en la discusión sobre el naturalismo y el consecuente papel de la Naturaleza en el arte, y el del arte en la Naturaleza, sobre la legitimidad o el deber de simplemente imitarla o el de completarla, darle el sentido que no tiene por sí misma pues según parece carece de él. Pierre Bonnard (1867-1947) afirmaba lo mismo al decir que: “Para empezar un cuadro debe de haber un vacío en medio”. Sin embargo, Wallace Stevens (1879-1955) afirmó también, en uno de sus famosos aforismos, que un poema produce una ausencia en lo real”.

Con todo, todavía el tema polémico por excelencia de la doctrina artística de Carducho es su reflexión crítica acerca del naturalismo o, más precisa­mente, acerca del naturalismo caravaggista. Respecto a este asunto, se puede en principio decir lo que se quiera, menos que no apasionó a nuestro autor, ya que, de una u otra manera, lo trata a lo largo de tres diálogos consecuti­vos. Recordemos también que la postura de Carducho, si tomamos como modelo la interpretación canónica que hiciera Panofsky del significado del clasicismo, se aproxima mucho a lo que escribió Bellori, el cual también des­arrolló su sistema a partir de fuentes doctrinales del manierismo final (Lo-mazzo y Zuccaro). De hecho, en el tema clave de la necesidad de una imita­ción selectiva, que ya estableciera L. B. Alberti con valor de paradigma, vemos coincidir a Carducho y Bellori: «Todo lo criado debaxo del concavo de la luna se destempla y corrompe», escribe el primero, mientras que el segundo afirma, por su parte, que los cuerpos sublunares «soggetti alie alte-razioni e dalla brutezza... per l'inequalitá della materia, si alterano le forme, e particularmente l'umana bellezza si confonde, come vediamo nell'infinita deformitá e sproporzioni che sonó in noi». Pero, entremedias, ya se pronunciaron de forma similar Pino, Dolce, V. Danti, F. Zuccaro, etc. Más sin­gular es, sin embargo, la coincidencia entre Carducho y Bellori, cuando nues­tro tratadista formula que «el interior Pintor pinta en la memoria, o en la imaginativa los objetos que le dan los sentidos exteriores...», que es exac­tamente lo mismo que esa «ruptura imprevista», que resalta Panofsky, en el Bellori que declara que «la Idea artística en cuanto tal proviene de la con­templación de lo sensible». (El problema del naturalismo en la crítica del siglo de Oro, Francisco Calvo Serraller)

En este sentido es pertinente señalar la cita que nos proporciona Fernando Checa Y José Miguel Morán que sigue siendo plenamente válida en nuestros tiempos:

“Todo el mal actual proviene de una perniciosa costumbre, generalmente aceptada, que es la de trabajar a partir de la imaginación sin haber aprendido primero cómo dibujar según unos buenos modelos y componer de acuerdo según buenos principios. Ya no se ve a los jóvenes artistas estudiando la antigüedad; por el contrario, hemos llegado a un punto en el que es tal estudio es desechado por inútil y desagradable”. A. Balesta, díscipulo de Carlo Maratta (1625-1713), citado por Rudolf Wittkower (1901-1971) y recogido de “El Barroco”, de Fernando Checa, José Miguel Moran

Con todo, lo más interesante es la distinción entre imitar y retratar, los dos ejes o polos en los que habita el buen y el mal Arte.

De todo este complejo asunto, que concierne revolucionariamente las rela­ciones sujeto-objeto en la creación artística, quiero entresacar ya una curiosa formulación de Carducho que, con bastante originalidad, desvía un tópico tradicional al campo mismo de la polémica del naturalismo. Me refiero a la teoría de la restitución. Pero para plantear este tema es preciso previamente recordar ese «dualismo interior», característico del manierismo; esa oposición entre sujeto y objeto, que, a partir del precedente clásico de una imitación «icástica» y otra «fantástica», establece la diferencia entre el imitare y el ritrarre. (Ibid, Francisco Calvo Serraller)

A fin de cuentas es necesario resaltar, como contrapunto irónico, en esta polémica eterna que envuelve al naturalismo, la cita siguiente que certifica el volumen físico de la obra de Carducho y su precio de venta, doscientos cuarenta y siete maravedís, más naturalismo imposible.

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Tassa.

Yo Lazaro de Rios Angulo Secretario del Rei nuestro señor, que por su mandado hago oficio de Escrivano de Camara de los que en su Consejo residen. Certifico que aviendole visto por los Señores del dicho Real consejo un libro intitulado, Dialogos de la Pintura, y excelencias della, compuesto por Vicencio Carduchi, Pintor de su Magestad, que con licencia de los dichos Señores fue impresso, tasaron cada pliego de los del dicho libro a quatro maravedis y medio, y parece tener ciencuenta y cinco pliegos, sin principios ni tablas, que al dicho respeto anota ducientos y cuarenta y siete maravedis: y a este precio y no mas mandaron se venda, y que esta imprimieren. Y para que dello conste de su pedimiento doi la presente. En Madrid a 17. del mes de Diziembre de 1633. años

Lazaro de Rios.

Diálogos de la pintura: su defensa, origen, esencia, definición, modos y diferencias” (1632), Vicente Carducho (1576/1578-1638).

6 comentarios:

Miquel dijo...

este libro de carducho es genial ¡¡

El peletero dijo...

Lo és, quedés encontrarlo en libros de Google. Salud

Marga dijo...

Complejo tema y me resulta curioso, y divertido, comprobar como las quejas acerca del estudio de los clásicos antes de lanzarse a ser "artista" son las mismas que escucho de mis amigos los profes, siempre a caballo los pobres con esa pelea. Nada es tan actual como siempre parece, ya...

En mi caso, sin conocer del todo la razón, gusto del dibujo y los bocetos de los artistas, en muchos caso por encima de sus pinturas... tal vez tenga que ver con los vacíos que estos dejan. O al menos es lo que a veces pienso.

Saludos mismos.

El peletero dijo...

Apreciada Marga, así es, siempre hay quién quiere cortar por atajos aunque para ello deba violentar las palabras y confundir espontaneidad con creatividad y pensar que la técnica y el saber coartan la libertad. Ese error es reiterado en cada generación y toda la pedagogía moderna está basada en ello.

El naturalismo es otra cosa aunque muchos quieren ver en ello un sinónimo de “naturalidad”. La polémica es y será eterna porque en ella se dilucida el tipo de relación que es posible establecer con la realidad sin caer en comportamientos o en pensamientos enajenados.

¿Cierto, falso, verdad, mentira, realidad, ficción, adentro, afuera, qué, cómo, dónde?

¿Tú, yo?

¿Para qué?

Todo ello tiene que ver con el naturalismo y sus contrarios y la necesidad de “ver” la realidad como si miráramos por primera vez, sin esa “técnica” de la que hablábamos en un principio, directamente, sin intermediarios, como niños que miran y todavía no ven nada.

Un tema apasionante, aunque pueda parecer que siempre es lo mismo no lo es, como no lo son tampoco las obras de arte que no hacen más que decir las mismas cosas una y otra vez.

Saludos.

Marga dijo...

Umbral en su Mortal y Rosa (de los libros más bellos y de luto que he leído nunca) hablaba de lo salvaje, de nuestra existencia como niños antes de ser domesticados y cómo bastaba apenas un palo para inventar la vida...

Luego crecemos y ese palo, esa mirada, se nubla... la relación con la realidad estará teñida de conocimiento y, por mucho que añoremos la primera, se hace imprescindible aprender las técnicas. Por una sencilla razón, a mi modo de ver, para evitar repetir soluciones que ya se dieron... sucede en arte y lo he visto palpable en la literatura. América se inventó mucho antes que nuestros abuelos, no me canso de repetir...

Ajá, apasionante y desconcertante. Ahí coincidiremos, no? las mejores cualidades para no aburrirnos, jeje.

Saludos!

El peletero dijo...

La vida, apreciada Marga, se inventa con cualquier cosa, pero vivirla se vive con un palo y una zanahoria, perdone la broma, pero todo ocurre hasta los seis años, lo que sucede luego es otra historia.

Tiene usted toda la razón, América ya la inventaron nuestros bisabuelos y la sopa de ajo nuestros tatarabuelos, pero parece que los jóvenes, y muchos viejos, de cualquier época quieran persistentemente descubrirla e inventarla de nuevo, repitiendo, sin cesar, los mismos errores. Ya sabe: “un nuevo mundo es posible”, dicen, olvidando que lo único posible eran otros continentes y, hoy en día, otros planetas, habitados o no, en lejanas estrellas.

Sí, coincidimos en la pasión y en el desconcierto que produce el conocimiento que no es otra cosa que saber la dimensión de nuestra ignorancia.

Yo nunca me aburro y creo que usted tampoco.

Saludos.