sábado, 30 de mayo de 2015

El millor de la primavera


Jim Clark 1936 - 1968

Diari de primavera (17)

El millor de la primavera.

El millor de la primavera són les temperatures suaus, les hores de llum i la fresca de la nit que et renova com ho fa un bany nocturn al mar. El sol es lleva a primera hora amb una claror silenciosa i se’n va a dormir tard perdent el blau i el roig taronja del capvespre per un negre il·luminat que amaga les ànimes de tots els que han mort abans que nosaltres.

Barcelona és una ciutat molt arbrada i si es mira pel balcó es pot veure l’espectacle grandiós d’un bosc immens que cubreix els carrers de verd i amaga, com la llum oculta als fantasmes, als vius que atrafegats o indolents passegen per les seves voreres.

Les últimes dades de l'Institut Nacional d'Estadística d'Espanya assenyalen als nens com el sector amb més perill d'exclusió social i de pobresa, en canvi, als jubilats com el que menys, aquesta diferència és per a mi una paradoxa curiosa al ser aquests últims , els jubilats, per edat el grup amb més perill d'exclusió vital i de fallida econòmica imminent perquè, que jo sàpiga, els morts encara no tenen dret a cobrar pensió tot i ser, utilitzant la terminologia funerària i fiscal adequada, la classe més passiva de totes.

Bromes a banda, l’estudi del INE és esfereïdor i estremidor, i posa en evidència el punt dramàtic i absurd al que hem arribat. També col·loca damunt de la taula la responsabilitat de tothom i les noves polítiques que encapçalen les candidatures triomfants en les darreres eleccions. En aquest sentit,  i referint-se directament a l’Ada Colau, en Marius Carol, director de la Vanguardia de  Barcelona, explica una anècdota que transcric directament: “L'escriptora Gertrude Stein, la casa de la qual a París es va convertir en centre de reunió de les avantguardes literàries i artístiques a començaments del segle passat, acostumava a explicar que de petita va viatjar en un tren de Pennsilvània a Califòrnia amb la seva germana abocada a la finestreta. En aquell moment hi va haver un contratemps i el seu pare va avisar el maquinista que havia de parar el tren, cosa que efectivament va fer. Els passatgers van pensar que havia passat una cosa greu, però en realitat l'únic drama era que a la seva filla Gertrude li havia volat el barret, que va anar a parar enmig d'un camp de gira-sols. L'home va baixar, va caminar més d'un centenar de metres i va agafar el barret. De tornada, la nena se'l va encasquetar feliç, la gent va aplaudir i el tren va reprendre la marxa.” La resta de l’Editorial la podeu llegir “aquí”.

Estic segur que l’Ada Colau sap perfectament qui fou la Gertrude Stein i en aquesta anècdota s'ha de reconèixer a ella mateixa, però segur que no m’equivocaria si donés per descomptat que ignora qui va ser Jim Clark. El meu imaginari i bona part de la meva educació sentimental es va forjar a les faldilles de Montjuich veient, de la ma del meu pare, córrer i guanyar a l’extraordinari Jim Clark el Gran Premi de Fòrmula 1 que els anys 60 es celebrava a Barcelona en el seu famós i perillós circuit urbà de Montjuich i que ara continua celebrant-se a Montmeló, esdeveniment al que sembla que la quasi segura futura alcaldessa de Barcelona no renovarà el contracte considerant no només que hi ha altres prioritats molt més urgents i peremptòries sinó que també una exclou a l’altra o, potser fins i tot pensa, que ambdues representen coses contràries que es repelen com l’aigua i l’oli.

Barcelona és una ciutat encerclada entre dues muntanyes que l’estrenyen i l’allargassen des de L’Hospitalet fins a Badalona. Una d’elles és Montjuich que allotja en la cara Est que dona al mar el cementiri més gran de la ciutat, allà tinc als meus pares i a l'àvia Rosita que, almenys, bona vista no els falta, en el vessant de la muntanya, més alta que l'horitzó, vora del mar; perquè mirar el mar amb aquest punt fosc de turquesa és com mirar el cel aquests dies de primavera en que l'atmosfera encara és transparent i està neta de calitja i xafogor, donant verd als pins i groc a la ginesta.

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(En cursiva fragments de les darreres estrofes de Mediterráneo del Serrat)

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Diario de primavera (17)

Lo mejor de la primavera.

Lo mejor de la primavera son las temperaturas suaves, las horas de luz y el fresco de la noche que te renueva como lo hace un baño nocturno en el mar. El sol se levanta temprano con una claridad silenciosa y se acuesta tarde perdiendo el azul y el rojo naranja del atardecer por un negro iluminado que esconde las almas de todos los que han muerto antes que nosotros.

Barcelona es una ciudad muy arbolada y si se mira por el balcón se puede ver el espectáculo grandioso de un bosque inmenso que cubre las calles de verde y esconde, como la luz oculta a los fantasmas, a los vivos que ajetreados o indolentes pasean por sus aceras.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística de España señalan a los niños como el sector con más peligro de exclusión social y de pobreza, en cambio, a los jubilados como el que menos, esta diferencia es para mí una paradoja curiosa al ser estos últimos, los jubilados, por edad el grupo con más peligro de exclusión vital y de quiebra económica inminente porque, que yo sepa, los muertos aún no tienen derecho a cobrar pensión a pesar de ser, utilizando la terminología funeraria y fiscal adecuada, la clase más pasiva de todas.

Bromas aparte, el estudio del INE es aterrador y estremecedor, y pone en evidencia el punto dramático y absurdo al que hemos llegado. También coloca encima de la mesa la responsabilidad de todos y las nuevas políticas que encabezan las candidaturas triunfantes en las últimas elecciones. En este sentido, y refiriéndose directamente a Ada Colau, Marius Carol, director de la Vanguardia de Barcelona, ​​cuenta una anécdota que transcribo directamente: "La escritora Gertrude Stein, cuya casa en París se convirtió en centro de reunión de las vanguardias literarias y artísticas a principios del siglo pasado, acostumbraba a contar como siendo niña fue en un tren de Pensilvania a California con su hermana asomada a la ventanilla. En ese momento sucedió un percance y su padre avisó al maquinista de que debía parar el tren, cosa que efectivamente hizo. Los pasajeros pensaron que se había producido algo grave, pero en realidad el único drama era que a su hija Gertrude se le había volado el sombrero, que fue a parar en mitad de un campo de girasoles. El hombre se apeó, caminó más de un centenar de metros y cogió el sombrero. De vuelta, la niña se lo encasquetó feliz, la gente aplaudió y el tren recuperó la marcha". El resto de la Editorial se puede leer“aquí”.

Estoy seguro de que Ada Colau sabe perfectamente quién fue Gertrude Stein y en esa anècdota se debe de reconocer, pero seguro que no me equivocaría si diera por supuesto que ignora quién fue Jim Clark. Mi imaginario y buena parte de mi educación sentimental se forjó en las faldas de Montjuich viendo, de la mano de mi padre, correr y ganar al extraordinario Jim Clark el Gran Premio de Fórmula 1 que en los años 60 se celebraba en Barcelona en su famoso y peligroso circuito urbano de Montjuich y que ahora continúa celebrándose en Montmeló, evento al que parece que la casi segura futura alcaldesa de Barcelona no renovará el contrato considerando no sólo que hay otras prioridades mucho más urgentes y perentorias sino que también una excluye a la otra o, quizás incluso piensa, que ambas representan cosas contrarias que se repelen como el agua y el aceite.

Barcelona es una ciudad encorsetada entre dos montañas que la aprietan y la alargan desde L’Hospitalet hasta Badalona. Una de ellas es Montjuich que aloja en la cara Este que da al mar el cementerio más grande de la ciudad, allí tengo a mis padres y a la abuela Rosita que, al menos, buena vista no les falta, en la ladera del monte, más alto que el horizonte, cerca del mar; porque mirar el mar con ese punto oscuro de turquesa es como mirar el cielo estos días de primavera en que la atmósfera todavía es transparente y está limpia de calima y bochorno, dando verde a los pinos y amarillo a la genista.

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(En cursiva fragmentos de las últimas estrofas de Mediterráneo de Serrat)




2 comentarios:

Miquel dijo...

No hay peor cosa que el considerarse imprescindible.
A partir del 13 de junio, cien días.
Veremos como gestiona la pobreza y como elude la miseria quepoco a poco, y digan lo que digan los herederos del gran estafador Pujol y sus ayudantes en votos (no lo olvidemos), se ha aposentado en Barcelona, que nos guste o no, es una ciudad para visitar, que no para vivir.
La política es la única profesión que no necesita de títulos, nos lo están demostrando continuamente, por lo que sólo espero acciones que no consejos.
Dejémosla hacer. Con cien días veremos cómo se posiciona y que es lo perentorio para el consistorio.
Salut

El peletero dijo...

Apreciado Miquel, Ada Colau merece todo nuestro respeto, nuestra ayuda y dejarla trabajar. Son intolerables declaraciones que vienen directamente del franquismo como las de Esperanza Aguirre referidas a la señora Carmena. Pero si solamente pretende administrar la pobreza terminará administrando únicamente la miseria. También tiene que saber, seguro que lo sabe, que tiene 11 concejales de un total de 41 y que unas elecciones no se ganan como se gana una carrera, a quien llega primero se le da la medalla de oro y olé, la política no es así. Aquí no votamos ni a Presidentes ni a Alcaldes, esto no es América ni Francia, aquí votamos diputados y concejales, nada más.

De entrada se ha rebajado el sueldo a una cuarta parte de lo que cobraba Trías cosa que dicho con todo el cariño y la admiración del mundo no pasaba desde los tiempos de San Francisco de Asís.

Tanto en España como en Cataluña los únicos partidos limpios de corrupción, ya sabes que acaban de condenar a prisión a un antiguo Conseller de ERC, son los que todavía no han ejercido poder. Además de estos partidos “vírgenes” también están inmaculados los partidos vascos que por lo que parece emulan a Don Limpio con mucho éxito, así que todos contentos mientras nadie nadie se pregunte por qué de ese enjabonado euskaldún.

Salut.