martes, 2 de junio de 2015

Els mitjans de producció.


Diari de primavera (18)

Els mitjans de producció.

El passat diumenge em vaig fer per dinar un arròs caldós. És senzill, primer es prepara un clàssic sofregit de ceba, all, pastanaga i tomàquet. Quan la ceba ja comença a enrossir hi afegeixo uns musclos, unes gambes i uns quants trossos de calamar i al fer tot plegat xup xup també l’arròs, i al cap d’una estoneta un brou de verdures, quasi el doble que caldria en un arròs blanc i sec. Quan l’arròs és el punt, ni cru ni estovat, i s’ha begut la meitat del caldo tanco el foc i deixo que reposi uns dos minuts i ja està, a taula!

Per sopar, en canvi, em vaig preparar uns “cachelos” plat típic del Bierzo que em va ensenyar a cuinar la QK. És també una menja molt simple, però les patates les acompanyo amb una mica de pèsols del Maresme que li donen un punt dolç que m’agrada. De segon un tall de bacallà arrebossat i unes anxoves de l’Escala que, com tothom sap, són molt millors que les càntabres. 

Mentre cuino sempre m’agrada beure una cervesa, però en el dinar només aigua. Ja sé que la norma i el bon gust gastronòmic indiquen que és imprescindible el vi, però malgrat la moda imperant i la bombolla enològica, que igual que la immobiliària ha esclatat ensorrant a moltes bodegues, jo sóc fidel a l’aigua. El vi el reservo només pels brindis al Sol i olé!

En aquest sentit, és evident que amb una típica botella de plàstic d’aigua no es pot pas convidar a ningú a casa ni molt menys enamorar a una noia en un sopar romàntic. Per aquest motiu tenia i tinc encara per a l’aigua una pràctica gerra de vidre de disseny nòrdic, però com elles, en aquesta mena de coses i en altres, són molt primmirades i pera punyetes darrerament ja ni ho intento i em dedico a menjar sol en un acte que hom pot batejar fàcilment d’onanisme gastronòmic. Elles s’ho perden al igual que jo m’ho guanyo en tranquil·litat i pau beatífiques; un polvo té un preu i unes conseqüències que darrerament no tinc pas ganes de pagar ni que em paguessin diners. La QK em fa l’ullet des d’una de les fotografies que tinc d’ella al menjador.

El cas és que en la migdiada després del dinar vaig tenir un somni eròtic, se’m van aparèixer Carles Marx i Friedrich Engels amb uns arcs i unes fletxes reconeixent molt afligits que la propietat dels mitjans de producció és determinant en el bon rendiment d’aquests mitjans de producció i que aquest simple detall tirava per terra i ensorrava tota la seva teoria tan feixugament formulada perquè els condemnava al que ells mai havien volgut acabar sent, Robin Hood. Em va saber greu veure’ls tant deprimits i se’m va passar pel cap parlar de Bakunin, dels països nòrdics i del seu model socialdemòcrata, fins i tot del nostre estimat “Noi del sucre”, en Salvador Seguí. Vaig triar mantenir silenci i oferir-los un got d’aigua fresqueta, però em van dir que no, que preferien vi, exactament Burdeos del  17, l’any de la Revolució d’Octubre, els hi vaig respondre que no podia ser, que tenia un Priorat del 89, l’any de la caiguda del Mur de Berlin que em va regalar una antiga novia i que igual ja estava avinagrat.

Algú es preguntarà què dimonis té d’eròtic tot això i jo no sabré pas què respondre fora de dir que el sexe és com el diner i ambdós com l’aigua, sempre troba una sortida perquè inexorablement segueix la Llei de la Gravetat. La cosa és certament tan greu que només ens queda l’humor per sobreviure, l’arròs, les patates, les cerveses i aquests fantàstics dies de primavera que no tornaran.

---------------------------------------------------

Diario de primavera (18)

Los medios de producción.

El pasado domingo me hice para comer un arroz caldoso. Es sencillo, primero se prepara un clásico sofrito de cebolla, ajo, zanahoria y tomate. Cuando la cebolla ya empieza a dorarse añado unos mejillones, unas gambas y unos cuantos trozos de calamar y al hacer todo chup chup también el arroz, y al cabo de un rato un caldo de verduras, casi el doble que debería en un arroz blanco y seco. Cuando el arroz está en el punto y se ha bebido la mitad del caldo apago el fuego y dejo que repose unos dos minutos y ya está, ¡a la mesa!

Para cenar, en cambio, me preparé unos cachelosplato típico del Bierzo que me enseñó a cocinar QK. Es también un manjar muy simple, pero las patatas las acompaño con unos pocos guisantes del Maresme que le dan un punto dulce que me gusta. De segundo un trozo de bacalao rebozado y unas anchoas de la Escala que, como todo el mundo sabe, son mucho mejores que las cántabras.

Mientras cocino siempre me gusta beber una cerveza, pero en la comida sólo agua. Ya sé que la norma y el buen gusto gastronómico indican que es imprescindible el vino, pero a pesar de la moda imperante y la burbuja enológica, que al igual que la inmobiliaria ha estallado cerrando muchas bodegas, yo le soy fiel al agua. El vino lo reservo sólo para los brindis al Sol y ¡olé!

En este sentido, es evidente que con una típica botella de plástico de agua no se puede invitar a nadie a casa ni mucho menos enamorar a una chica en una cena romántica. Por este motivo tenía y tengo aún para el agua una práctica jarra de vidrio de diseño nórdico, pero como ellas, en este tipo de cosas y en muchas otras, son muy quisquillosas y exigentes últimamente ya ni lo intento y me dedico a comer solo en un acto que se puede bautizar fácilmente de onanismo gastronómico. Ellas se lo pierden al igual que yo me lo gano en tranquilidad y paz beatíficas; un polvo tiene un precio y unas consecuencias que últimamente no tengo ganas de pagar ni que me pagaran dinero. QK me hace un guiño desde una de las fotografías que tengo de ella en el comedor.

El caso es que en la siesta después de la comida tuve un sueño erótico, se me aparecieron Carlos Marx y Friedrich Engels con unos arcos y unas flechas reconociendo muy afligidos que la propiedad de los medios de producción es determinante en el buen rendimiento de estos medios de producción y que este simple detalle echaba por tierra toda su teoría tan pesadamente formulada porque los condenaba a lo que nunca habían querido acabar siendo, Robin Hood. Me entristeció verlos tan deprimidos y se me pasó por la cabeza hablar de Bakunin, de los países nórdicos y de su modelo socialdemócrata, incluso de nuestro querido “Noi del sucre”, Salvador Seguí. Elegí, sin embargo, mantener silencio y ofrecerles un vaso de agua fresca, pero me dijeron que no, que preferían vino, exactamente Burdeos del 17, el año de la Revolución de Octubre, les respondí que no podía ser, que solamente tenía un Priorato del 89, el año de la caída del Muro de Berlín que me regaló una antigua novia y que igual ya estaba avinagrado.

Alguien se preguntará qué demonios tiene de erótico todo esto y yo no sabré qué responder fuera de decir que el sexo es como el dinero y ambos como el agua, siempre encuentra una salida porque inexorablemente sigue la Ley de la Gravedad. La cosa es ciertamente tan grave que sólo nos queda el humor para sobrevivir, el arroz, las patatas, las cervezas y estos fantásticos días de primavera que no volverán.


Sean Connery y Audrey Hepburn en Robin i Marian de Richard Lester, 1976.

7 comentarios:

Miquel dijo...

Curioso el hecho. Me ha pasado casi igual. También tropezé ayer con días que no volverán y que me han azuzado el pliegue de los recuerdos.
Abrí un libro de Cohen, poemas escogidos, por nombre. Me encontré con un par de billetes de metro de los años 70/73, y lo se porque fue cuando cogía el metro en Rocafort para ir a las Glorias a trabajar y a Sant Andreu a buscar octavillas de la ciclostil.
Los medios de producción....el título de por si es erótico, casi porno, pero hoy no tendría validez porque en la palabra obrero no sabríamos que poner.
Nadie quiere ser obrero, todos ansiamos ser especialistas.
En fin, tiempos que no volverán.
PD: Si deseas leer el libro de Las Ruinas de Palmira te lo puedo acercar. Sólo has de decirme donde tienes la tienda, se que cerca de Les Adoratrius, o sea a un paso de casa.
Salut

Miquel dijo...

He dejado el Capital, ahora me entretengo leyendo actualizados vicios antigüos :


http://www.elconfidencial.com/espana/2015-06-02/pujol-jr-vaciaba-cada-ano-la-sociedad-de-las-mordidas-de-fcc-hasta-dejar-solo-una-libra_866065/

Isabel Martínez Barquero dijo...

Mas que el sueño erótico (¡menudos protagonistas, jajaja!) me quedo con tu tentador despliegue culinario y sus resultados, sin duda gloriosos. Por cierto, hace poco, cuando estuve por la Costa Brava, probé las anchoas de La Escala y es cierto: eiquísimas, insuperables.
Un abrazo y gracias por esas suculentas recetas.

Marga dijo...

Jajaja que sueños más raros, señor mío, pero esa es la calidad de los sueños: el surrealismo donde todo cabe.

Me apunto su receta y lo de las anchoas... yo siempre fiel a las de Santoña pero tengo que probarlas, por tutatis!

Y sí, le entiendo cuando habla de los polvos, polvos sí, no a la alienación que pueden conllevar (asi que yo también le guiño un ojo y aplaudo sus comidas, con o sin vino.

Besos y plusvalía!

El peletero dijo...

Ya no existen los obreros, querido Miquel, desaparecieron, se los llevó el viento y con ellos se fue aquella cultura obrerista y los ateneos libertarios y socialistas, todo eso es historia y ya no regresará. La responsabilidad es compartida, creo, pero eso es ya una cuestión de opiniones y el tema de otro post.

Salut

El peletero dijo...

Es indudable, querida Isabel, que una buena comida, aunque sea con agua, es una buena antesala para desplegar las artes de la seducción o tener simplemente una conversación sobre los pasados, los presentes y los futuros medios de producción que, si se saben trabajar bien, dan para mucho!

Un abrazo y de nada, a disponer.

El peletero dijo...

¿Cuándo los sueños no son raros?, querida Marga. La reto a comparar anchoas cántabras y ampurdanesas, usted me invita a las primeras y yo a las segundas, ¿vale?

Es verdad, el polvo me tiene mortificado, cada semana paso la aspiradora y regresa igual que lo hace el banco cuando no se le paga la hipoteca, ¡por Dios, que pesado!

Gracias por el guiño.

Besos y nada más, solamente besos, déjese de plusvalías, ¡las chicas siempre van por el interés! :-(