lunes, 8 de junio de 2015

L'amor és una onomatopeia


Roy Lichtenstein

Diari de primavera (20)

L'amor és una onomatopeia.

Ja és de nit i mentre m’estic rescalfant les restes d’una mini paella que m’he fet per dinar contemplo sorprès com una formiga voladora s’acosta als fogons on l’escalfor del foc l’abrasa i la mata. Ha estat un veritable suïcidi inexplicable. Tot plegat, l’arròs i el suïcidi de la formiga voladora, està sent acompanyat pel so de l’helicòpter que des de fa estona sobrevola Barcelona vigilant la rua de benvinguda al Barça que ahir va guanyar la Champions a la Juve.

Aquest collage d’emocions, de mort, de victòria i de gastronomia rescalfada amb la quarta cervesa que porto beguda m’ha fet pensar que l’amor és una onomatopeia i el pop la seva expressió contemporània més genuïna i reeixida al donar forma a una de les reivindicacions democràtiques més antigues: el dret a l’amor. Ni la jornada de vuit hores, ni el sufragi universal ni la llibertat d’expressió han mogut més voluntats que el dret a estimar a qui vulguis i com vulguis. També penso sincerament que les veritables protagonistes d’aquesta conquesta han estat les dones que de manera indirecta i valenta ens han fet un favor als homes que encara no sabem valorar del tot.

Per què una onomatopeia? La Viquipèdia ens diu que una onomatopeia és la coincidència parcial entre el significant i el significat d'un signe lingüístic, és a dir, un so o conjunt de sons que recorden o evoquen el contingut mental associat a aquella paraula. I un dels "koan" més famosos de la filosofia zen és aquell en el qual el mestre dóna un aplaudiment i pregunta als seus deixebles: "Aquest és el so de dues mans, quin és el so d'una sola mà?".

Se m’acut que és l’espetec de dos dits, però no m’atreveixo a dir-ho en veu alta al veure que  en el correu d’avui en Richard Anthony, amic de fa molts anys, m’acaba d’enviar el seu darrer èxit, on tothom pica de mans, no sé si aplaudint o cridant a l’amor que vingui aviat i ompli les seves vides.

En Richard Anthony malgrat cantar a un hipotètic o real amor que “només calia que m’haguessis dit la veritat, si ho haguessis fet ara no seriem a punt de trencar i jo hauria guardat per sempre en el més profund del meu interior l’amor que he tingut por de perdre tantes vegades i que ara algú m’ha robat, així que ja te’n pots anar...”, també afirma al final queno obstant això, encara et vull donar una oportunitat perquè encara hi ha temps per als dos”.

No sé què pensar, el cel de Barcelona ressona amb les explosions dels focs artificials del Camp Nou i una melangia que només és meva m’envaeix per a no abandonar-me mai més.

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Diario de primavera (20)

El amor es una onomatopeya.

Ya es de noche y mientras me estoy recalentando los restos de una mini paella que me he hecho para comer contemplo sorprendido como una hormiga voladora se acerca a los fogones donde el calor del fuego la abrasa y la mata. Ha sido un verdadero suicidio inexplicable. Todo ello, el arroz y el suicidio de la hormiga voladora, está siendo acompañado por el sonido del helicóptero que desde hace rato sobrevuela Barcelona vigilando el desfile de bienvenida al Barça que ayer ganó la Champions a la Juve.

Este collage de emociones, de muerte, de victoria y de gastronomía recalentada con la cuarta cerveza que llevo bebida me ha hecho pensar que el amor es una onomatopeya y el pop su expresión contemporánea más genuina y exitosa al dar forma a una de las reivindicaciones democráticas más antiguas: el derecho al amor. Ni la jornada de ocho horas, ni el sufragio universal ni la libertad de expresión han movido más voluntades que el derecho a amar a quien quieras y cómo quieras. También pienso sinceramente que las verdaderas protagonistas de esta conquista han sido las mujeres que de manera indirecta y valiente nos han hecho un favor a los hombres que aún no sabemos valorar del todo.

¿Por qué una onomatopeya? La Wikipedia nos dice que una onomatopeya es la coincidencia parcial entre el significante y el significado de un signo lingüístico, es decir, un sonido o conjunto de sonidos que recuerdan o evocan el contenido mental asociado a esa palabra. Y uno de los "koan" más famosos de la filosofía Zen es aquel en el que el maestro da un aplauso y pregunta a sus discípulos: "Este es el sonido de dos manos, ¿cuál es el sonido de una sola mano?".

Se me ocurre que es el chasquido de dos dedos, pero no me atrevo a decirlo en voz alta al ver que en el correo de hoy Richard Anthony, amigo de hace muchos años, me acaba de enviar su último éxito, donde todos dan palmas, no sé si aplaudiendo o llamando al amor que venga pronto y llene sus vidas.

Richard Anthony a pesar de cantar a un hipotético o real amor que "sólo era necesario que me hubieras dicho la verdad, si lo hubieras hecho ahora no estaríamos a punto de romper y yo habría guardado para siempre en lo más profundo de mi interior el amor que he tenido miedo de perder tantas veces y que ahora alguien me ha robado, así que ya te puedes ir...", también afirma al final que "sin embargo, todavía te quiero dar una oportunidad porque todavía hay tiempo para los dos".

No sé qué pensar, el cielo de Barcelona retumba con las explosiones de los fuegos artificiales del Camp Nou y una melancolía que sólo es mía me invade para no abandonarme nunca más.



10 comentarios:

Miquel dijo...

Añoro una final de estas cada semana.
Nadie por la calle durante las horas previas. Y la ciudad para uno sólo.
Lo malo es que ganen, eso si, porque nadie se pone una camiseta de perdedor.
Salut

El peletero dijo...

Bueno Miquel, yo no quería hablar del Barça, sino del maravilloso mundo de las hormigas voladoras suicidas, pero ya que sacas tú el tema te diré que vi el partido con unos amigos mientras nos bebíamos unas estupendas cervezas belgas, y que celebré los goles y la victoria del Barça con una gran alegría como siempre hago y hemos hecho en casa desde el tiempo de los visigodos, tanto por parte de padre como por parte de madre. Pero una derrota del Barça ni me quita el hambre ni el buen amor, faltaría más!

Salut.

Marga dijo...

Ufff cómo para llegar a saber qué cosa es eso del amor... pero lo de la onomatopeya me ha gustado, sí señor.

Está bien ser libre para querer y de qué modo hacerlo pero el amor a veces puede ser un fastidio y yo preferiría una jornada de 35 a la semana y ya como exceso, jeje. Pragmática que es una, ya.

Pobre hormiga, desconcertada. Pero son raras esas hormigas de ala, salen sólo de allá pa cuando y con el único ánimo de aparearse, algo atontadas y despistadas... de ahí habrá venido el suicidio: un mal paso o un paso romántico a lo Romeo, algún hormigo despechado... quién sabe?

Felicidades por el resultado. Me alegré por el BarÇa cuando me enteré aunque ya sabe que el fútbol es algo que me resbala bastante pero me ilusiona saber que habrá gente a quien el hecho le hará feliz. La felicidad siempre es buena aunque sea a ratitos.

Besos y cohetes

El peletero dijo...

Como nadie sabe qué es el amor le podemos añadir los adjetivos que nos dé la gana, decir cualquier tontería y no hacer demasiado el ridículo, porque nadie, como digo, tiene la más remota idea de qué demonios es eso del amor.

Ya sabía yo que usted, querida Marga, es una mujer inteligente y que al amor le dedica el tiempo necesario, ni mucho ni poco, el justo para aparcarlo durante un buen rato porque tiene toda la razón cuando dice que es una ¡lata!

Yo no soy futbolero aunque me gusta ver buen futbol y esa mezcla de muchas cosas que lo definen, alarde físico, coreografía, habilidad y rapidez mental, improvisación, táctica, imprevistos, sorpresas, psicología colectiva, incerteza, y muchas más, pero las más importantes son el coctel entre aciertos, errores y azar que permiten en ocasiones que se gane o se pierda de manera injusta, igual como en la vida, e incluso que pueda ganar el peor de los dos equipos, el más torpe o el más marrullero, eso no ocurre en otros deportes donde siempre gana el mejor, en el fútbol la posibilidad contraria es mucho más alta por ese componente del azar y por eso, precisamente, es tan popular. Es un deporte humilde, el más jugado en África, que incluso se puede jugar, como hacíamos en otras épocas, con balones hechos de papel de periódico atados con cuerdas.

El Barça, además y como usted ya debe saber, es más que un club de fútbol, es un símbolo que representa a una colectividad. Los grupos humanos son así de raros y mucho más lo son cuando su identidad no ha podido ser expresada ni tomar cuerpo político con la naturalidad y la normalidad de otros que consideran burradas o anormalidades estas cosas porque ellos ya lo tienen, por así decir, de suyo y les viene de nacimiento.

Besos como goles.

Inés González dijo...

Qué aburrido este Richard Anthony, peletero!!! Cómo puede cantar al amor con esa in coordinación corporal? me hace acordar a don Mariano cuándo nos machaca con sus discursos, no sólo verbalmente sino con todo el cuerpo, especialmente los brazos que sube y baja de manera rígida para reafirmar sus palabras.
Me dirá que soy muy mala e injusta con el cantante, puede ser.
Pero yo no quería hablar de Anthony, sino de esa pobre hormiga voladora, que me ha traído la infancia en Tucumán, patria de estos insectos en las noches de verano húmedas y calurosas. En tupidas turbas vuelan y lo invaden todo, también se queman las alas.
Saludos

Francesc Cornadó dijo...

Permeteu-me uns versos sobre l'amor:

Me l’heu pintat de color de rosa,
poetes romàntics,
del color de les entranyes desfetes
d’una rata esbudellada.

L’amor envia missatges equívocs,
espesseeix les boires, emboira el magí
i deixa senyals a la cara dels amants:
rierols de llàgrimes,
barbs de cap negre,
erupcions purulentes,
acne.

Darrera l’arpa polseguerosa,
que roman encara al racó,
hi ha només les manifestacions
de la vibració incontrolada
de les feromones.

Francesc Cornadó

El peletero dijo...

Es cierto, querida Inés, Richard Anthony no gesticula demasiado bien, no tiene, indudablemente, el nivel de su amado Xavier Sabata. Pero en fin Serafín, nadie es perfecto ni tampoco bueno para todo el mundo.

Al hablar del pop pensé que sería adecuado citar un cantante pop, un cante light sin ínfulas pero que enamoraba en su época a las nenas, sino a todas a unas cuantas y que a mí me trae buenos recuerdos.

Ya suponía yo que debía de haber alguna conexión escondida entre esas hormigas voladoras y su país de origen, Tucumán y Argentina, gracias por la confirmación.

Saludos igualmente.

El peletero dijo...

Gràcies pel poema i benvingut a casa meva Francesc.

És cert, l’amor envia missatges equívocs i al final de tot plegat el que potser només quedi és acne i poca cosa més.

Sempre he pensat que una bona manera de parlar de les coses importants i serioses és fer-ho amb una mica d’ironia i humor.

Salut i gràcies.

Xitus dijo...

" i una melangia que només és meva m’envaeix per a no abandonar-me mai més."
M'ha agradat molt. És curiós, quan era nen i veia per exemple el piromusical de la Mercè per la tele, focs artificials, connotació de quelcom especial i transcendental, m'envaïa un sentiment estrany que amb els anys vaig descobrir com enyorança d'hipotètics temps no viscuts.

El peletero dijo...

Es diu que en realitat no desitgem mai res genuí i propi sinó només el desig dels altres, desitgem el seu desig, construint d’aquesta manera una interminable cadena mimètica que no comença ni acaba. Per això alguns fins i tot roben, conscient o inconscientment, records aliens fent-se’ls seus, i, com a molts ens passa, tenint nostàlgies de temps i de vides no viscudes. Jo penso que això és bo mentre no sigui, naturalment, patològic, i és una bona manera de saber d’on venim. Els records dels meus pares gairebé són també els meus.