domingo, 20 de octubre de 2013

El Peletero/Els creuers per a solters


Diari de tardor (5)

Els creuers per a solters.

Fa uns dies citava a l’Antoni Puigverd dient que els humans som envejosos i que propendim a la imitació. En el seu article afirmava que:   “Aprenem imitant. Aprenem a menjar, a fer l'amor, a comerciar, a ballar o a vestir reproduint el que hem vist en els altres: germans, companys d'escola o barri, personatges del cinema, la televisió o les novel·les”.

La Joana Bonet, una altra bona articulista de la Vanguardia de Barcelona, diu també que:

“Quan es té sexe avui es vol que sigui com en una pel·lícula porno ", confessa una estudiant a l'edició nord-americana de Vanity Fair en un reportatge sobre l'impacte de la tecnologia en la vida sexual dels més joves.” (...) “El sexe ha mecanitzat l'artifici entre les parelles tendres que volen emular allò que veuen diàriament en les seves pantalles. I que a les experiències eròtiques enriquidores les ha reemplaçat la imposició d'un hardcore inapel·lable.” (...) “Només cal un clic per despertar de l'edat de la innocència: pubis depilats, ereccions encadenades, obligades joguines sexuals, desafiaments per trencar rutines ... i, com a teló de fons, el risc de banalitzar la transgressió.”

Per la meva banda conec a uns quants pares encantats de la vida al veure com els seus fills i filles ja tenen relacions sexuals als tretze anys.

Però avui no vull parlar de sexe adolescent ni d’adult, ni de res que se li assembli; del sexe, a aquestes alçades, només m’interessa la seva estricta pràctica quan jo sóc un dels protagonistes.  

El meu amic al que va deixar la seva novia s’ha pres uns dies de vacances i s’ha embarcat en un creuer de solters pel Mediterrani. En el seu grup eren 10 nois i 20 noies. Se’ls van rifar, elles a ells, literalment.  M’explicava que la primera nit va tenir un petit problema al no recordar el nom de la noia  que tenia al llit,  no sabia si es deia Pepita, Vanessa o Carolina. Li vaig contestar que aquest  és, precisament, un, entre tants, dels atractius dels creuers de l'amor i d'aquesta mena de situacions, no saber com es diu la noia ni que ella sàpiga com et dius tu. A més, a qui dimoni l’importa el nom de l’altre en el sexe? Li vaig treure un pes de sobre, el meu amic és un home educat, respectuós i patidor, li sabia greu haver-la pogut molestar. 

Aquesta està sent una tardor molt calorosa que sembla voler imitar a l’estiu i tornar a omplir les platges de banyistes. Barcelona, val a dir, continua plena de turistes, cada dia en venen més, són per a tot arreu i les xifres no baixen. La meitat de les meves vendes són a turistes, sort en tinc d’ells. 

A les nits refresca i es pot dormir bé, però durant el dia continua la típica i molesta xafogor barcelonina, un estat no només meteorològic sinó també metafísic i mental, una curiosa circumstància que ens dona caràcter als que vivim aquí, i que ha anat paulatinament configurant un temperament i una manera de ser espessa i irritable. 

El cas és que tampoc tinc cap ganes de parlar de meteorologia ni del tarannà barceloní influït per les  isòbares i les temperatures de confort.

En realitat del que tinc ganes és de parlar de vampirs. Rudiger Safranski es pregunta si “al igual que puc imaginar una reunió de persones a la que jo no assisteixo, puc imaginar també una vida que transcorri sense que jo hi sigui?”. Afirma també que podem imaginar la nostre mort perquè hem vist morir a altres.

Però això no és cert, mai sabem com es mor la gent, però sí que ho podem imitar.

Fa temps, el 29 de novembre del 2006, ara aviat farà set anys, vaig escriure un text sobre Bella Lugosi, més concretament sobre la darrera escena que va protagonitzar a la  pel·lícula Plan 9 from Outer Space, la pitjor pel·lícula de Ed Wood. És un bon text, però no cal que repeteixi el que deia, només mostrar l’autèntica escena que va rodar Ed Wood i la que va aparèixer en el remake de Tim Burton, interpretat per Johnny Depp i Martin Landau fent el paper de Bella Lugosi.

Les diferències són evidents, però és un bon remake d’una escena memorable on podem entreveure la llum que il·lumina l’altre costat.

És cert, està sent una tardor calorosa, i si no fos perquè es fa de nit cada vegada més d'hora diria que ens acostem a l’estiu.


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Diario de otoño (5)

Cruceros para solteros.

Hace unos días citaba a Antoni Puigverd diciendo que los humanos somos envidiosos y que propendemos a la imitación  En su artículo afirmava que : " Aprendemos imitando.  Aprendemos a comer, a hacer el amor, a comerciar, a bailar o a vestir reproduciendo lo que hemos visto en los otros : hermanos, compañeros de escuela o barrio, personajes del cine, la televisión o las novelas ."

Joana Bonet, otra buena articulista de la Vanguardia de Barcelona, dice también que :

“Cuando se tiene sexo hoy se quiere que sea como en una película porno”, confiesa una estudiante a la edición norteamericana de Vanity Fair en un reportaje sobre el impacto de la tecnología en la vida sexual de los más jóvenes. (…) El sexo ha mecanizado el artificio entre las parejas tiernas que quieren emular aquello que ven a diario en sus pantallas Y que a las experiencias eróticas enriquecedoras las ha reemplazado la imposición de un hardcore inapelable. (…) Basta un clic para despertar de la edad de la inocencia: pubis depilados, erecciones encadenadas, obligados juguetes sexuales, desafíos para romper rutinas…y, como telón fondo, el riesgo de banalizar la transgresión.”

Por mi parte conozco a unos cuantos padres encantados de la vida al ver como sus hijos e hijas ya tienen relaciones sexuales a los trece años.

Pero hoy no quiero hablar de sexo adolescente ni de adulto, ni de nada que se le parezca; del sexo, a estas alturas, sólo me interesa su estricta práctica cuando yo soy uno de los protagonistas.

Mi amigo al que dejó su novia se ha tomado unos días de vacaciones y se ha embarcado en un crucero de solteros por el Mediterráneo.  En su grupo eran 10 chicos y 20 chicas. Se los rifaron, ellas a ellos, literalmente.  Me contaba que la primera noche tuvo un pequeño problema al no recordar el nombre de la chica que tenía en la cama, no sabía si se llamaba Pepita, Vanessa o Carolina.  Le contesté que ese es, precisamente, uno, entre tantos, de los atractivos de los cruceros del amor y de este tipo de situaciones, no saber cómo se llama la chica ni que ella sepa cómo te llamas tú.  Además, a quien demonios le importa el nombre del otro en el sexo? Le saqué un peso de encima, mi amigo es un hombre educado, respetuoso y sufridor, lamentaba haberla podido molestar.

Este está siendo un otoño muy caluroso que parece querer imitar el verano y volver a llenar las playas de bañistas.  Barcelona, ​​hay que repetir, está llena de turistas, cada día vienen más, están por todas partes y las cifras no bajan.  La mitad de mis ventas son a turistas, suerte tengo de ellos.

Por las noches refresca y se puede dormir bien, pero durante el día continúa el típico y molesto bochorno barcelonés, un estado no sólo meteorológico sino también metafísico y mental, una curiosa circunstancia que nos da carácter a los que vivimos aquí, y que ha ido paulatinamente configurando un temperamento y una manera de ser espesa e irritable

El caso es que tampoco tengo ganas de hablar de meteorología ni del talante barcelonés influido por las isobaras y las temperaturas de confort.

En realidad de lo que tengo ganas es de hablar de vampiros.  Rudiger Safranski se pregunta si "al igual que puedo imaginar una reunión de personas en la que yo no asisto, ¿puedo imaginar también una vida que transcurra sin que yo esté?”  Afirma también que podemos imaginar nuestra muerte porque hemos visto morir a otros.

Pero eso no es cierto, nunca sabemos cómo se muere la gente, pero sí lo podemos imitar.

Hace tiempo, el 29 de noviembre de 2006, han pasado casi siete años, escribí un texto sobre Bella Lugosi, más concretamente sobre la última escena que protagonizó en la película Plan 9 from Outer Space, la peor película de Ed Wood.  Es un buen texto, pero no es necesario que repita lo que decía, sólo mostrar la auténtica escena que rodó Ed Wood y la que apareció en el remake de Tim Burton, interpretado por Johnny Depp y Martin Landau haciendo el papel de Bella Lugosi.

Las diferencias son evidentes, pero es un buen remake de una escena memorable donde podemos vislumbrar la luz que ilumina el otro lado.

Es cierto, está siendo un otoño caluroso, y si no fuera porque se hace de noche cada vez más temprano diría que nos acercamos al verano. 

 

6 comentarios:

Marga dijo...

Sí, pareciera que nos acercamos al verano también por estos lares, el tiempo con patas de cangrejo, algo desconcertante. Yo, que disfruto del frío, comienzo a cansarme de este trasiego de mangas cortas y largas indecisas. Todas las noches invoco a gorros, botas y guantes... y ni por esas, ni caso me hace el mal tiempo. Como mucho ha llegado la lluvia y encima sin paraguas me encontró... si es que se me da fatal eso de las invocaciones, cachis!

Tiene razón, nuestra relación con el sexo debería limitarse a cuando lo practicamos pero ya ve, al ser humano nos gusta calibrarnos y para eso nada mejor que comparar y para esto nada mejor que atisbar al resto y... pues eso, que no podemos evitar mirar a los otros a ver cómo.
En cualquier caso es una risa, lo del sexo digo, que hubiera que superar las rutinas con apenas 15 ó 16 años... imagina? escalofríos me dan sólo de pensarlo. Y esos padres de los que habla, ufff, no es que a los niños les falten años, es que a sus padres les faltan hostias, uys, sorry, se me ha escapado! perdón, perdón. Lo retiro, lo retiro (bueno no, mejor no).

Una pregunta... si en el crucero eran 20 a 10... por qué no fueron ellos los que se las rifaran a ellas?? ah, es verdad, que pregunta más tonta! jeje. Pues por eso funcionan tan mal las relaciones y por eso el sexo parece tan importante. Una cuestión de proporción desproporcionada, me da. Si es que no puedo evitarlo, sigo remitiéndome a los bonobos. Cada vez que se habla de este tema me acabo acordando de ellos y extrañando su vida, ays.

Camus hablaba de eso, del sinsentido de la vida al vivir ignorando siempre el único hecho cierto, la muerte, imposible vivir esa experiencia, claro. Y de poco sirve la de los otros, como bien dice usted, podemos verlos morir pero no conocer su muerte.

Así que sí, mejor la escena de Tim Burton (la única que yo conocía). Luego en casa veré las dos y las compararé.

Besos crujiendo hojas!

Marga dijo...

En cuanto a mi anterior comentario decía poca cosa, dispersaba un poco, ya sabe, como suele ser mi costumbre.

Hablaba de como los cohetes no me gustan tanto como a usted pero sí comparto el gusto por Miyazaki (y más ahora que se retira, lo sabía?, snif) aunque Porco Rosso no es de mis preferidas y no, no me parezco tampoco a su protagonista femenina, no me gustan los tornillos, como mucho los puentes pero una vez ya puestos, tampoco antes. Deben ser cosas femeninas, ya sabe, relacionadas con hormonas, igual que las de las lesbis con pinta de camionero, con "pluma" que dicen mis amigas las bollis. Claro que hay bollis que me gustan y otras que no, como en toda tierra de garbanzos, aunque poco tenga que ver con su querencia a las herramientas.

Y que habré tenido peluqueros gays, digo yo, pero como en las peluquerias soy de natural callado pues otra cosa que me he perdido, cachis, otra experiencia vital. Aunque a mí lo que me gusta de mis amigos gays es tocarles el culo sin dar lugar a equívocos. Lo que más. Así que tampoco me pesa demasiado.

Es lo que tiene ser más Marga que fémina, siempre perdida, cagontó (imprecación más masculina que femenina, ya, debería verme mientras la digo golpeando la mesa, encima. Y ni las uñas pintadas llevo, con eso que le diga...)

Y eso, cosas así eran... jeje.

El peletero dijo...

¿Qué por qué se las rifaron ellas a ellos?, porque ellas eran 20 y ellos solamente 10, querida Marga. Luego, naturalmente, se los fueron intercambiando para que ninguno de los chicos acaparara siempre las mismas chicas, las más guapas, todas querían pasarlo bien y se ve que hicieron una especie de pacto. Todo eso, a mi, qué quiere que le diga, me parece estupendo. A este tipo de cruceros la gente va a lo que va y aunque todo termina siendo de muy mal gusto, grotesco y penoso, responde a una necesidad humana perentoria, muy perentoria. Mi amigo necesitaba tener, al menos una vez en la vida, esta clase de experiencias, es un hombre adulto y sabe lo que se hace, él no es ningún “chico de ayer”, como la famosa canción de Antonio Vega, que no sabe por qué esta haciendo lo que está haciendo, ellas no lo sé, no quiero hacer ningún juicio de valor, a mi amigo lo conozco y a ellas solamente las imagino. Ahora puede regresar más tranquilo a su taller a seguir restaurando coches históricos, verdaderos cadáveres que hace revivir, y a soñar también con su Fio, su flor de la montaña que nunca encontrará.

Cuando Bela Lugosi falleció era morfinómano, tomaba morfina por adicción, no para paliar el dolor de ninguna enfermedad física grave como un cáncer, tal vez alguna del alma, pero afirmar eso sería otro juicio de valor. Esa fue la última escena que rodó y en la original, Ed Wood hace una elipsis con el ruido de una frenada de automóvil y la sirena de una ambulancia, y su voz en off nos anuncia también que el personaje nunca más volverá.

Sí, sabía que Miyazaki se retira, pero este tipo de gente en realidad no se retiran nunca, hacen otras cosas.

Besos que regresarán, de una manera o de otra lo harán.

El peletero dijo...

Gracias por el favor de reconstruir su comentario, pero me hizo gracia la coincidencia entre su “accidente” informático y mi apelación a las checklist para tratar de evitarlos.

Usted tiene la suerte de poder tocarles el culo a sus amigos gay, pero amigas lesbianas no me dejan que les toque las tetas, si lo hiciera me castrarían directamente como machista acosador que no se merece tener lo que le cuelga entre las piernas. Ya ve, vivimos un mundo raro en el que los americanos compran los motores de sus cohetes a los rusos.

El otro día falleció María de Villota, una verdadera Fio, una mujer que me tenía enamorado.

Besos con parches de colores.

Isolda dijo...

Es mi primera vez. No hablamos de sexo ni de Lugosi. Hablo de pasearme por este lugar encantador; a los sitios como este, les llamo e Fb "Mis diarios favoritos".
Solo sé enviar besos, en busca de la flor azul.

Otro día, me explayaré más, estoy descubriéndote, Peletero.

El peletero dijo...

Gracias por pasearse por esta casa, Isolda, espero que le guste lo que vaya viendo. Comente lo que crea conveniente y cuando le apetezca y en el idioma en el que se encuentre más cómoda.

Todos los que escribimos en un blog lo hacemos para que nos lean, tener, pues, una nueva lectora es una fortuna.

Gracias de nuevo y besos también.