viernes, 16 de abril de 2010

El peletero/Glosses: converses amb una sargantana (29)


30 Diciembre 2009

“En aquesta ocasió no es trobava davant meu per veurem plorar desconsolat. No hi havia ningú que el dugués al llit i l’allités. No hi havien més paraules que les dites enfront de la paret, ja no podia contemplar els seus ulls de cadernera que em miraren per primera vegada. No hi eren ni ell ni ella per confortar-me amb les seves ferides, les seves nafres i les seves mirades sorpreses i tristes. No podia amagar-me darrere els seus pijames, els seus bolquers i la seva necessitat. No hi havia res més que la meva soledat i el meu estupor. A mi també m’havien partit en dos, la cara i el ventre, cap agulla travessava el meu cos i encara ningú m’havia cosit els meus mil monyons ni les meves dues meitats.

Hi ha quelcom en mi que em mata i em manté viu, no hi ha l’un sense l’altre, no puc deixar d’escriure ni tampoc puc evitar de morir-me amb tu al fer-ho.

Les presents paraules no són cap carta elegant, són només un crit, és la teva mort de sirena, és el teu cos de dona, es el teu rostre d’home, és el ganivet de l’àngel que abat el xiprer, és l’aroma de la meva sang i el meu revés”.

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Traducció:

“En esta ocasión no se encontraba delante de mí para verme llorar desconsolado. No había nadie que lo llevara a la cama y lo arropara. No habían más palabras que las dichas frente a la pared, ya no podía contemplar sus ojos de jilguero que me miraron por primera vez. No estaban ni él ni ella para confortarme con sus heridas, sus llagas y sus miradas sorprendidas y tristes. No podía esconderme detrás de sus pijamas, sus pañales y su necesidad. No había nada más que mi soledad y mi estupor. A mí también me habían partido en dos, la cara y el vientre, ninguna aguja traspasaba mi cuerpo y nadie todavía había cosido mis mil muñones y mis dos mitades.

Hay algo que me mata y me mantiene vivo, no hay lo uno sin lo otro, no puedo dejar de escribir ni tampoco puedo evitar morirme contigo al hacerlo.

Las presentes palabras no son ninguna carta elegante, son solamente un grito, es tu muerte de sirena, es tu cuerpo de mujer, es tu rostro de hombre, es el cuchillo del ángel que abate al ciprés, es el aroma de mi sangre y mi revés.”

jueves, 15 de abril de 2010

El peletero/Glosses: converses amb una sargantana (28)

28 Diciembre 2009

La Casa abandonada (6)

“Em dius, estimada sargantana, que només pensi en l’amor, que no faci pas altra cosa que dir paraules d’amor. Vull creure, però, dolça amiga, que no he parat mai de dir-les,

Sempre m’he esforçat per trobar les adequades, les més adients, sempre les correctes, sempre les paraules perfectes.

Vull pensar que he fet tot el possible, que he escrit totes les paraules necessàries, totes les que realment he estat capaç.

He de saber que he procurat dir-les per a ells, per als meus pares i per al meu germà, i per a tu també, sargantana meva.

Que totes elles han estat una ofrena.

Que han estat dites per l’amor rebut, no pas per l’ofert, i sí pel que sempre m’han donat sense demanar res a canvi. Per l’amor que ha omplert tota la meva vida, des del principi fins al final i per l’amor d’un dia somiat amb tu.”

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Traducció:

Me dices, querida lagartija, que sólo piense en el amor, que no haga más que decir palabras de amor. Quiero creer, dulce amiga, que no he parado de decirlas.

Siempre me he esforzado por encontrar las adecuadas, las más apropiadas, siempre las correctas, siempre las palabras perfectas.

Quiero pensar que he hecho todo lo posible, que he escrito todas las palabras necesarias. Todas las que realmente he sido capaz.

He de saber que he intentado decirlas todas para ellos, para mis padres y mi hermano, y para ti también, lagartija mía.

Que todas han sido una ofrenda.

Que han sido dichas por el amor recibido, no por el ofrecido y sí por el que siempre me han dado sin pedir nada a cambio. Por el amor que ha llenado toda mi vida, desde el principio hasta el final y por el amor de un día soñado contigo.

miércoles, 14 de abril de 2010

El peletero/Glosses: converses amb una sargantana (27)


23 Diciembre 2009

La Casa abandonada (5)


Una randa és una punta, l’extrem agut d’alguna cosa, que si és el d’una agulla broda, cus, i també punxa, sigui la punta del dit o la de la mateixa punta. També és aquest teixit lleuger fet per adornar i que pot ésser prim o bé gruixut, de cotó bru, i qui sap si de seda xina o de llana castellana, fins i tot diuen que se’n fa en fil d’or i d’argent, doncs sembla que el metall també s’usa per trenar, teixir i filar, sigui una cadena o una tela per vestir, adornada o senzilla, tant acolorida com grisa, blanca, tenyida o crua, tant bruta com neta, tant misteriosa com una nina russa

Puntes a l’agulla, al coixí o al ganxet, treball delicat i afilat com ta cua llarga, estimada sargantana. Cua que si la talles torna a créixer com ta llengua fina i esmolada que xerra i xerra de tot allò que veu, i tot el que veu ho mira, i tot el que mira ho conta de punta a punta i fil per randa.

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Traducció:

Una randa es una punta, el extremo agudo de alguna cosa, que si es el de una aguja borda, cose, y también pincha, sea la punta del dedo o la de la misma punta, También es este tejido ligero hecho para adornar y que puede ser delgado o bien grueso, de algodón pardo, y quién sabe si de seda china o de lana castellana, incluso dicen que se hace en hilo de oro y de plata, pues parece que el metal también se usa para trenzar, tejer e hilar, sea una cadena o una tela para vestir, adornada o sencilla, tanto colorida como gris, blanca, teñida o cruda, tanto sucia como limpia, tan misteriosa como una muñeca rusa.

Puntas en la aguja, en el cojín o en el ganchillo, trabajo delicado y afilado como tu cola larga, querida lagartija. Cola que si la tallas vuelve a crecer como tu lengua fina y afilada que charla y charla de todo aquello que ve, y todo lo que ve lo mira, y todo lo que mira lo cuenta de punta en punta y punto por punto.

martes, 13 de abril de 2010

El peletero/Glosses: converses amb una sargantana (26)


21 Diciembre 2009

La Casa abandonada (4)

La sargantana somia.

La sargantana camina.

La sargantana s’equivoca,

i la sargantana plora,

quan busca trista la teva rosa.


TRADUCCIÓ:

La lagartija sueña.

La lagartija camina.

La lagartija se equivoca,

y la lagartija llora,

cuando busca triste tu rosa.

lunes, 12 de abril de 2010

El peletero/Glosses: converses amb una sargantana (25)


18 Diciembre 2009

La Casa abandonada (3)

La sargantana s’equivoca

quan fita una llebre al prat

o uns ànecs nedant al llac.

Es pensa que són rates, que són cavalls,

o bé que són àligues nedant a ran de mar.


TRADUCCIÓ:

La lagartija se equivoca

cuando avista una liebre en el prado

o unos patos nadando en el lago.

Piensa que son ratas, que son caballos,

o bien que son lagartos nadando a ras de mar.

sábado, 10 de abril de 2010

El peletero/Glosses: converses amb una sargantana (24)


16 Diciembre 2009

La Casa abandonada (2)

La sargantana escombra el terra

quan camina bellugant

la panxa de dreta a esquerra.

Sa cua balla i sa llengua ensuma

la boira i la flama que perfuma el dia.


TRADUCCIÓ:

La lagartija barre la tierra

cuando camina moviendo

la barriga de derecha a izquierda.

Su cola baila y su lengua huele

la niebla y la llama que perfuma el día.

viernes, 9 de abril de 2010

El peletero/Glosses: converses amb una sargantana (23)


14 Diciembre 2009

La Casa abandonada (1)


La sargantana somia

quan alça el cap i s’imagina

que és un nen o que és una nena,

o bé també que és un cranc de riu

fregit en mel i mort de pena.


TRADUCCIÓ:

La lagartija sueña

cuando levanta la cabeza y se imagina

que es un niño o que es una niña,

o bien también que es un cangrejo de río

frito en miel y muerto de pena.

jueves, 8 de abril de 2010

El peletero/Los cocodrilos del alba (y 10)


11 Diciembre 2009

Las sirenas misticotas.

Siempre ha existido una relación simbólica entre los peces y los seres humanos, ellos pueblan el cielo de remolinos y nosotros el suelo de cadáveres. Entre unos y otros parece haber una extraña simbiosis, una peculiar asociación que ninguno de los dos puede ni desea evitar.

Las antiguas sirenas tenían nombres exclusivos y muy poco seductores para hombres y peces. Se llamaban Pakicetus y Zeuglodon, Aulophyseter y Prosqualodon. Altivas y fieras, estas magníficas bestias, consiguieron llenar los fondos de pecios rendidos y las playas de cuerpos varados y desarbolados.

Por los mares de otros tiempos algunas de ellas navegaron conmigo. Tenían poderosos encantos y practicaban eficaces hechizos a los que yo continuamente me sometía por necesidad y placer.

Frecuenté, disfruté y sufrí a muchas, pero de entre todas, tan espectaculares y soberbias, siempre preferí a una sirena pequeña y modesta que ostentaba una aleta diminuta en su larga espalda gris de piel fría, se llamaba Cetotherium, pero todo el mundo la conocía por Merceditas.

Era una sirena misticota, una que no poseía dientes porque no los necesitaba, en lugar de morder succionaba todo lo que encontraba, fueran gambas o medusas, moluscos o caballitos de mar.

Me gustaba besar su boca desnuda, tierna y desdentada, en ella mi lengua, como si fuera el tentáculo de un calamar, se entretenía con sus encías rosadas, suaves y movedizas, deslizantes, de lado a lado, y de delante atrás.

Siempre sonreía, igual que lo hace una mujer, pero sólo era una sirena, una simple ninfa marina con sus escamas bien dispuestas y alineadas, y sus senos desnudos, ofrecidos y fríos.

Tenía todos los atributos que dicen deben tener las de su especie, torso de mujer y, de cintura para bajo, una plateada y verdinegra cola de pez. Poseía también una bella voz de ballena viajera y presumía igualmente de un profundo perfume a sal.

Con ella el mar siempre se agitaba, se encrespaba sin llegar nunca a convertirse en tempestad.

Cuando la amaba llovía y el fondo se oscurecía, y desde algún lugar recóndito y secreto soplaba un viento inexistente que ondeaba sus cabellos eternamente encrespados, negros y blancos como los caminos y las estelas del mar.

Igual que todas las demás fue la más hermosa que conocí en aquellos mares antiguos de simas inalcanzables, donde nunca tocabas fondo ni terminabas de nacer.

miércoles, 7 de abril de 2010

El peletero/Los cocodrilos del alba (9)


9 Diciembre 2009

Cloacas, alveolos y aguamiel.

Era una monotrema, solamente disponía de un orificio de salida y casi de entrada.

Un alveolo es una celdilla, una cavidad, un hueco, está vacío, no contiene nada excepto aire, con él se pueden construir castillos y puentes celestiales, es el eslabón perdido de una escalera que no nos lleva a ninguna parte. Los seres vivientes y los muertos, las cosas y los eventos, están todos construidos con ojales y lazos, con esos panales alineados igual que el papel taladrado que nos indica por dónde debemos cortar.

Quizás por esa razón su boca estaba llena de ellos con sus dientes engarzados como diamantes de carnicero.

Su cráneo presentaba dos agujeros que lo aligeraban de peso, su corazón era una masa de carne, sanguinolenta y brillante. Cuando lo extirpabas palpitaba, cuando se lo hurtabas huía atemorizado, parecía vivo como un gallo decapitado.

Libélulas y mariposas, saltamontes y alacranes alimentaban su estómago que descendía como un pozo hasta el desagüe que libera las aguas fecales y que solamente nutren a los hongos y a los vegetales.

Efectivamente era una monotrema, el útero, la vejiga urinaria y el intestino desembocaban en una única alcantarilla. Una sola salida común para los huevos, los sólidos y los líquidos del cuerpo, todos ellos evacuaban por el mismo conducto, la “cloaca”.

Pero… cuando bebía sediento y ansioso de ese vertedero inmundo, olía a flores, a perfumes y a bálsamos, a panales y a miel. Las suyas siempre fueron las mejores fragancias y los más dulces almíbares, los aceites más grasos, los ungüentos más limpios. Sus suspiros y jadeos eran más poderosos que los cantos de la blanca ballena, que los aromas de las más elaboradas esencias y que los besos de la mujer más perfecta. Era aguamiel.

El cielo es negro y claro, es un estallido, un rayo y el cuchillo que rasga el vientre de un tiburón, que te corta el cuello, que te mata, que te despoja como un ladrón. Ella era el escualo, la flecha y el corazón.

Era el tesoro y el cofre, la perla y el caparazón. Ella era el camino y también el callejón.

martes, 30 de marzo de 2010

El peletero/Los cocodrilos del alba (8)


4 Diciembre 2009

La carnicera y el purgatorio.

Apareció el bigote después del olfato y el tacto, y la sonrisa antes que el estupor. La transición de reptil a mamífero no comportó otros cambios significativos que estos dos, el bigote y el estupor. Las hembras que dan leche se caracterizan por ambas cosas, oler antes que tocar y sonreír antes que entrar en un coma letárgico y casi siempre irreparable. De entre todos los mamíferos los carniceros son los que saben disimular mejor la indiferencia y el gesto .

Ella hacía lo mismo, primero sonreía y después... a su manera, con sus uñas afiladas, sus dientes caninos listos y sus bigotes peinados, me amaba.

Se acercaba trotando, alegre y contenta. Venía dispuesta a todo, pronta y preparada, con su cuchillo en una mano y mi purgatorio en la otra, quería cortar mis cabellos largos que cabalgaban ya sus hombros desnudos. Sin embargo, mi acento griego, de romano latino, la detenía un instante, apenas un segundo, la eternidad necesaria para amarnos una vez más.

Después, todo terminaba.

Y al terminar se iba, santiguándose a la manera griega, y recordando a Venecia y a Constantinopla mientras yo la llamaba Verónica.

Era de tamaño mediano y seguramente de sangre caliente. También es probable que amamantara a sus crías y que su primitiva cubierta de pelo la protegiera del invierno.

Mordía mal y nunca me escuchaba, aunque siempre me decía que yo le causaba una “einai megalos o kaimós