lunes, 10 de enero de 2011

El peletero/La aguja del pajar (80)


Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

80. El rosario y los colores.

Es inevitable transcribir a continuación la lista que Vincent Van Gogh le hacía a su hermano Théo para que le comprara pinturas en una de sus cartas:

“Podrías enviarme antes de tu partida:

3 tubos blanco de zinc.
1 del mismo tamaño cobalto.
1 tubo del mismo tamaño ultramar.
4 tubos del mismo tamaño verde veronés.
1 del mismo tamaño verde esmeralda.
1 del mismo tamaño mina anaranjado.”

Los rosarios son mantras y los nuestros apenas son canciones con la fuerza sola de la música de los nombres, de las palabras de las cosas, que es todo lo contrario de lo que Jean Dubuffet nos dice de los colores, en el capítulo titulado “Lo de ser azul nada significa, lo más importante es ser azul de una cierta manera” de su libro “Escritos sobre arte”. En él nos habla de los colores a la manera moderna de decir las cosas, que es no decir nada con muchas palabras:

“No hay que perder de vista que los colores manejados no son en absoluto unas cifras abstractas, sino unas pastas o diluciones muy concretas, formadas de materias minerales no menos concretas como lo son el aceite extraído del grano de lino, la esencia de trementina, que es la resina del pino destilada y toda otra clase de gomas, colas o barnices utilizados para fijar los polvos. Lo que pongo en las mejillas no es un rojo, sino polvos de sulfuro de mercurio (por consiguiente esa famosa sal que lleva el nombre de cinabrio o bermellón) que he mezclado con un ingrediente. Y al lado, una pequeña mancha, pero no de azul (¿qué significa azul?), sino de unos polvos muy distintos, de óxido de cobalto, que tiene toda clase de propiedades, entre ellas, la de ser azul. Una es más fluida, ésta más mate, esa otra seca más pronto. Mas las cosas se complican un tanto (se enriquecen) por el hecho de que aquí pongo más espesor que allí, en otro lugar no hago más que frotar, o raspo, y hay muchas maneras de raspar”.

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80H
-“Una de las escenas más sentidas que recuerdo de una película es cuando Willie Boy, indio americano, y Lola, blanca, huyen desierto a través.

Él acaba de salir de la cárcel y ha regresado para buscarla, pero sucede una fatalidad y debe huir de nuevo. Lo persiguen por algún nuevo delito que ha cometido o por alguna falta de la que es, sin duda, inocente, tanto da porque su peor pecado es el de haberse enamorado de una blanca. Ella es la espléndida Katharine Ross, y la película es “El Valle del fugitivo”, de Abraham Polonsky (1969)

Willie quiere huir solo y le dice a Lola que se quede con su padre. El muchacho sabe cuál será el final de la historia, cómo terminará su huida. Es un verdadero héroe que conoce su futuro y que se fuga por dignidad no por miedo, no huye de ese final trágico, de él no puede fugarse, la suya es sólo una mueca necesaria, sabe que morirá en medio del desierto, abatido por los disparos de la “pose” organizada por el sheriff, un hombre que también cumple un papel y que no ignora que su cacería humana es injusta. ¿Qué hace Lola? Es emocionante verlos correr a los dos, uno al lado del otro, diez metros de distancia entre ambos, en paralelo, a través del desierto de Arizona.

Correr, no trotar, correr, verdaderamente correr, correr como solamente lo saben hacer los apaches y sus mujeres. Correr como ningún atleta lo ha hecho jamás, correr durante horas. Un hombre y una mujer corriendo juntos, medio mundo detrás y el otro medio delante. Él al lado de ella y viceversa. La cámara los sigue en diferentes tomas aéreas o en trávellings a ras del suelo, a su misma velocidad, que es mucha.

Lola no lo abandona, quiere estar a su lado, entre monstruos de Gila y hasta que lo maten como a un chacal come serpientes de cascabel. De sus pieles algunos fabricarán botas y otros haremos cinturones o chaquetas para vestir a Marlon Brando”. (El hilo. Cartas a una amiga.)

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80M
-“El amor, querido Víctor, es casi siempre la excusa, pero en otras la razón, la verdad más escondida, como aquella llamada a su hijo que delató a Pablo Escobar, el jefe mafioso del famoso Cartel de Medellín.

Hay personas, y tú las has conocido, que leve y tranquilamente nos dicen a todos que el mundo es perfecto y que ya no puede ser mejorado, ellas son el mundo”. (La madeja. Cartas a un amigo.)

viernes, 7 de enero de 2011

El peletero/La aguja del pajar (79)


Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

79. Los nombres de algunas cosas.

André Breton afirmaba en 1924 que:

“Las palabras, los grupos de palabras que se suceden practican entre sí la más intensa solidaridad. No es función mía favorecer a unas en perjuicio de las otras. La solución debe correr a cargo de una maravillosa compensación, y esta compensación siempre se produce.

Este lenguaje sin reserva al que siempre procuro dar validez, este lenguaje que me parece adaptarse a todas las circunstancias de la vida, este lenguaje no sólo no me priva ni siquiera de uno de mis medios, sino que me da una extraordinaria lucidez, y lo hace en el terreno en que menos podía esperarlo. Llegaré incluso a afirmar que este lenguaje me instruye, ya que, en efecto, me ha ocurrido emplear surrealistamente palabras cuyo sentido había olvidado. E inmediatamente después he podido verificar que el uso dado a estas palabras respondía exactamente a su definición. Esto nos induce a creer que no se «aprende», sino que uno no hace más que «re-aprender». De esta manera he llegado a familiarizarme con giros muy hermosos. Y no hablo únicamente de la conciencia poética de las cosas, que tan sólo he conseguido adquirir mediante el contacto espiritual con ellas, mil veces repetido.”

Los nombres de algunas cosas en la Sevilla de 1627: 

Colores:

Albayalde, almagre, almazarrón, ancorca, añir de Nicaragua, añir de texuela, Añir de Guatemala, azarcón, azul, azul de Costras, bermellón en piedra, bermellón molido, cardenillo, carmín fino de Florencia, carmín fino de Indias, carmín ordinario, cenizas finas de Sevilla, nº 4, Cenizas finas de Sevilla nº 5, Cenizas finas de Sevilla, nº 8, esmalte, genolí fino, genolí ordinario, minio, ocre, oropimiente molido, pan de oro, sombra de Venecia, sombra del viejo, verde montaña, verde vejiga.

Aceites, barnices, colas ceras y yesos:

Aceite de espliego y pretolio, aceite de linaza, aceite de nueces, alcohol, barniz, cera amarilla, cera blanca, cola, esponjas, goma arábiga, goma de la tierra, goma fina de Francia, panes de oro, pez de segura y de fuera del reino, pez griega y refina, pez negra de Ávila, piedra pómez, trementina común, trementina de veta, yeso mate.

Instrumentos básicos:

Cepillo, cepillo dorado, compás de hierro pequeño, compás de latón, compás de latón grande, compás de latón grande con puntas de acero, compás de latón mediano, compás de una cuarta, compás de una cuarta mayor, navajas de fuera del reino, pinceles grandes, pinceles pequeños, sierras de carpintero grandes, sierras de carpintero menores, tijeras de sastre, tijeras ordinarias, tinteros comunes, tinteros finos.

(Biblioteca General Universitaria, Sevilla)

Que un color se llame “nº 4” es una curiosa y “perfumada” anécdota.

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79H
-“He de reconocer, querida Verónica, que tu múltiple relación, simultánea o no, con Antonio T., conmigo, y con muchos otros, te permitió saber que la “bondad” de una obra, escribir un libro o levantar una pared de ladrillos, es independiente de la de su autor, de si es un buen o un mal padre, hermano, amigo o esposo, de si es inteligente o si le gusta, en cambio, la música cursi, de si sabe cocinar o de si no tiene idea de nada más.

Escríbeme una de tus listas sin citar a: Colette, Sartre & de Beauvoir (facsimiles), Mayakovsky, Bowles, Wilde, Highsmith, Anderson, Crevel, Gorka, Duras, Dinesen, Berryman, Artaud, Buzzati, Rand, Dazai, Hurston, Onetti, Cummings, Eliot, Thomas, Beckett, Bachmann, Cortázar, Abe, William Hogarth, Cocteau, Sexton, Steinbeck, Brecha, Serling, Giono/Hamsun, Breton, Robinson, Rudyard Kipling, Groucho Marx, James Joyce, Edith Sitwell, Marianne Moore, George Sand, Faulkner, Meyrink, Chesterton, Tzara, Man Ray, Rene Crevel, Tennessee Williams, Fernando Pessoa, Charles Dickens, Lewis Carroll, Thomas Wolfe and Vladimir Nabokov, Jack Kerouac, Robert Walter (lista entresacada de: A Journey round my skull). 

Es fácil, ¿no?” (El hilo. Cartas a una amiga.)

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79M
-“Querido Víctor, no utilices el “tiempo” para hablar de cosas que no están en él, las listas son una manera tramposa de hacerlo, de salir a fuera sin dejar de estar dentro, las listas son una baraja de cartas, que desordenada o no, siempre es única.

Con los amantes sucede igual, si te metes en mi cama hazlo o lárgate. Si me dejas entrar en la tuya, no me llores ni me cuentes tampoco tu vida que ya me la sé, y sólo lograrías que terminara aburrida y dormida.

No preguntes tanto, no hables tanto, no pienses tanto, estás siempre barruntando y dándole vueltas a las cosas, ¿qué importa el pasado?, ¿qué importa lo que hice ayer noche, a quien amé?, ¿qué importa nada?, ¡mírame!, estoy aquí, no dejes que me vaya. ” (La madeja. Cartas a un amigo.)

miércoles, 5 de enero de 2011

El peletero/La aguja del pajar (78)


Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

78. El eco y el Diluvio Universal.

El mundo es efectivamente un eco y en las listas que tanto gustaban a Víctor y a Verónica encontramos una poética manera de escucharlo. 

Nos gusta la que escribió Leonardo da Vinci en su famoso “Tratado de la Pintura” a propósito de la representación pictórica del “Diluvio”. La elegimos a ella porque pensamos que en todos esos “Manifiestos” supura, como si lo hiciera de una herida infectada, el deseo purificador de “El Fin del Mundo” o “El Día del Juicio Final”, la antesala de un “Nuevo Principio”.

Mucho más que en el año Mil nuestro presente expresa todavía de una manera más trágica la necesidad de ese nuevo comienzo. En él se gestará y se alumbrará una quimera, un nuevo hombre que terminará siendo, una vez más, un lobo para el hombre, un monstruo más horrible que el del Doctor Frankenstein, la realidad siempre supera la ficción.

Casi todos los nuevos profetas creen que el mundo necesita una desinfección, una asepsia y una limpieza generales y a fondo, un baldeo profundo como una riada que todo lo arrastra y que cambia incluso el color del mar. Un segundo Diluvio.

Terminarán por conseguirlo, estamos seguros, casi lo logran en el siglo XX.

Leonardo, en su capítulo titulado “Divisiones” del mencionado “Tratado...” cuando hace referencia al Diluvio, dice así:
“Tinieblas, viento, tempestad del mar, tromba de agua, selvas en llamas, lluvia, centellas celestes, terremotos y ruina de los montes, ciudades arrasadas. Vientos huracanados que arrastran agua, ramas de árboles y hombres por los aires.

Ramas desgajadas por los vientos, arrastradas por el curso de los vientos, con gentes sobre ellas. 

Árboles tronchados con su carga de hombres. 

Naves despedazadas, desbaratadas contra los arrecifes. 

Rebaños, pedrisco, rayos, vientos huracanados. 

Gente sobre los árboles, mas sin poder sostenerse. Árboles y escollos, torres y colinas rebosando de gentes, barcas, tablas, almadías y otros artefactos para navegar. Colinas cubiertas de hombres, mujeres y animales, y centellas que desde las nubes iluminan las cosas.” (*)

(*) Fuente: Leonardo Da Vinci, Tratado de la pintura, Madrid, ediciones Akal, pp.415-19 (edición preparada por Ángel González García).

Parece una enumeración, un inventario de calamidades o una lista de desastres. A propósito de él citaremos también un texto del “Manifiesto surrealista” de André Bretón para justificar otra clase de inventario más acorde con el simple recitativo o letanía, y una bella lista de objetos habituales en pintura y en la Sevilla de 1627 entresacada de la Biblioteca Universitaria de dicha ciudad.

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78H
-“El frente siempre es un canto, un margen, querida Verónica, la espalda es una esquina, no hay simetría, y en el filo de tu lengua alguien canta, tal vez de cara o quizás de lado”. (El hilo. Cartas a una amiga.)

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78M
-“Ha quedado claro, querido Víctor, tras la orilla no encontramos más que el ancho mundo y su costado, por eso la física usa de las amplitudes de probabilidad y algunos poetas del efecto mariposa en eso que llamamos mayor alcance de las fuerzas débiles en relación a las fuertes, todas disfrutan de su color y de su encanto.
¿Tienes mucha masa?, ¿sabes besar a distancia?, ¿eres una libélula?, son preguntas habituales en las relaciones de hoy en día, ¿no crees? (La madeja. Cartas a un amigo.)

lunes, 3 de enero de 2011

El peletero/La aguja del pajar (77)



Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

77. La palabra ha muerto.

A cuenta de ello, el “Manifiesto II de "De Stijl" de 1920, afirma a propósito de la literatura que:
“El organismo de la literatura contemporánea todavía vive enteramente de las sensaciones sentimentales de una generación debilitada.

La palabra ha muerto. Los clichés naturalistas y los dramáticos filmes de palabras que los fabricantes de libros nos proporcionan por metros y al peso no contienen ninguno de los nuevos golpes de mano de nuestra vida. La palabra es impotente. La poesía asmática y sentimental, el "yo" y el "el", que siempre ha usado en todas partes, pero sobre todo en Holanda, están bajo la influencia de un individualismo temeroso del espacio, residuo fermentado de un tiempo envejecido que nos llena de repugnancia. La psicología en nuestra novelística no se basa más que en la imaginación subjetiva; el análisis psicológico y la retórica molesta han matado el significado de la palabra. Estas frases cuidadosamente colocadas una detrás de otra y la una bajo la otra, esta fraseología frontal y árida con que los viejos realistas presentaban sus experiencias limitadas a si mismos, son definitivamente inadecuadas e incapaces de dar expresión a las experiencias colectivas de nuestro tiempo.”

Frente a él sólo queremos oponer como si fuera un eco respondón un extracto de Del Purismo decimonónico.

“El purismo (confesémoslo sinceramente) no empereza los ingenios sino propone observar cómo los intelectos mejores se inspiraron en la naturaleza para captar las bellezas soberanas; nos propone modelos, no calcas; educa a la mente, no la maniata; señala, no impele, dice: ved y haced. Y aunque exista una tiranía en las artes, no existe ciertamente para aquellos que quieren poner el bando toda convención, trátese de los griegos o de los artistas del siglo XVI: tirano será quien quiere ver una copia de Niobe en una Madonna y no sabe concebir la figura de un cazador diferente a la de Apolo Febo al asaetar las naves de los griegos.” 

(“Del Purismo”, Césare Guasti, Carlo Pini, Carlo y Gaetano Milanesi a propósito de la exposición de 1852, en la Academia Florentina, de la pintura.

“El natalicio y las honras fúnebres de Platón, celebradas en la villa de Careggi de Lorenzo el Magnífico” de Luigi Mussini)

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77H
-“Las griegas, querida Verónica, tenéis buenas mandíbulas, manos grandes y pies alados de saltadoras de pértiga, o de batracios anfibios. Muchas lucís unos ojos hondos, y cuando miráis lo hacéis desde el fondo del cerebro, desde lo más recóndito, pues no miráis solas, también lo hacen con vosotras vuestras madres y abuelas y las hijas que todavía no habéis parido. Y si os encontráis en la necesidad y el deber, sabéis vengar al esposo o al hermano, sin remordimientos, sin dudas, y, si es el caso, asesináis también a vuestros hijos o bien os acostáis con ellos. Con sólo vuestra voluntad y vuestro dedo meñique eclipsáis al sol.

Disculpa mis palabras, pero hoy necesitaba decirle esto a una mujer, y he pensado en ti, que aparte de serlo eres también una griega de Patras. No te lo tomes a mal, no interpretes equivocadamente mis palabras, y si quieres hacerme un favor no las respondas, no digas nada”. (El hilo. Cartas a una amiga.)

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77M
-“De acuerdo, querido Víctor, no diré nada, leeré y callaré, pero ten por seguro que lo haré porque me da la gana y no porque tú lo digas. No me impedirás que relea y calle las veces que quiera. (La madeja. Cartas a un amigo.)

viernes, 31 de diciembre de 2010

El peletero/La aguja del pajar (76)



Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

76. Tristán, el asco y Tzara.

En el párrafo siguiente, el más extenso que hemos subrayado del Manifiesto dadaísta, su autor, de nombre tan bello, “Tristán”, pretende explicar qué significa y es “Dada”, así lo hace: 

“Toda forma de asco susceptible de convertirse en negación de la familia es Dada; la protesta a puñetazos de todo el ser entregado a una acción destructiva es Dada; el conocimiento de todos los medios hasta hoy rechazados por el pudor sexual, por el compromiso demasiado cómodo y por la cortesía es Dada; la abolición de la lógica, la danza de los impotentes de la creación es Dada; la abolición de toda jerarquía y de toda ecuación social de valores establecida entre los siervos que se hallan entre nosotros los siervos es Dada; todo objeto, todos los objetos, los sentimientos y las oscuridades, las apariciones y el choque preciso de las líneas paralelas son medios de lucha Dada; abolición de la memoria: Dada; abolición del futuro: Dada; confianza indiscutible en todo dios producto inmediato de la espontaneidad: Dada; salto elegante y sin prejuicios de una armonía a otra esfera; trayectoria de una palabra lanzada como un disco, grito sonoro; respeto de todas las individualidades en la momentánea locura de cada uno de sus sentimientos, serios o temerosos, tímidos o ardientes, vigorosos, decididos, entusiastas; despojar la propia iglesia de todo accesorio inútil y pesado; escupir como una cascada luminosa el pensamiento descortés o amoroso, o bien, complaciéndose en ello, mimarlo con la misma identidad, lo que es lo mismo, en un matorral puro de insectos para una noble sangre, dorado por los cuerpos de los arcángeles y por su alma. Libertad: DADA, DADA, DADA, aullido de colores encrespados, encuentro de todos los contrarios y de todas las contradicciones, de todo motivo grotesco, de toda incoherencia: LA VIDA.”

La palabra “Vida”, colocada al final, pretende resumir y tapar al mismo tiempo todo el enunciado que le precede que casi parece ser solamente una lista de agudezas verbales graciosas y banales si no fuera porque se constituyeron en patente de corso para muchos intelectuales que ayudaron a edificar la nueva era. 

En estos principios de siglo XXI, con la perspectiva adecuada que la distancia nos proporciona, es fácil, aunque osado, calificar el párrafo del señor Tzara de bobo, pero nuestra ventaja no debe ser ningún demérito cuando señalamos la responsabilidad de todos aquellos que desacreditaron la realidad y que menospreciaron el sentido común para crear monstruos, no de la razón y sí de la codicia y la soberbia. No nos engañemos, en su espíritu anidaba la necedad, y la estupidez. Ahora, sus hijos, nuestros contemporáneos, sólo viven de los presupuestos del Estado.

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76M
-“Es cierto, querido Víctor, el nuestro es un mundo lleno de doctrinas anti-realistas que niegan la realidad objetiva y la posibilidad de conocer y distinguir entre verdad y mentira. Así pues, como hoy en día no se puede ser verdadero, la gente trata de ser “sincero”. Ya lo sabes, “si no podemos ser fieles a los hechos, seamos fieles a nosotros mismos”, dice Frankfurt, es eso que algunos llaman coherencia. Cuando se fantasea parece que se haga para los demás, pero no, siempre se hace para uno mismo. El charlatán ni conoce, ni deja de conocer la verdad, no sabe qué es eso. Su palabrería es hueca, vacía, como decía Pla, es mucho más difícil describir que opinar, por eso todos opinamos, da igual que digamos tonterías mientras seamos sinceros y coherentes”. (La madeja. Cartas a un amigo.)

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76H
-“El Arte está muerto, y lo está porque nuestro mundo ya no tiene memoria, no necesita bailar alrededor de ningún fuego y los hechos de nuestra vida no se encadenan unos con otros construyendo un relato, somos fragmentos, hilos desenlazados, agua. Sin embargo, los grupos humanos, al igual que las personas individuales, necesitan tener un pasado, incluso un pasado falso y falsario, como tú y como yo. Por eso muchos felicitan el Solsticio de Invierno en lugar de celebrar la Navidad. Los muertos son un estorbo, casi más que los propios vivos.

La invención de mitos no ha de ser necesariamente mala ni buena, pero hemos de saber el precio que pagamos por no tenerlos. ¿Cuál es? El desarraigo íntimo, eso que alimenta todas las consultas psiquiátricas y lo que da de hablar a todos los charlatanes del mundo. El destierro de nosotros mismos no debería impedir nuestra emancipación como seres libres, eso es lo que hemos hecho nosotros dos, querida Verónica, ¿no es cierto?, ser los únicos responsables de nuestro propio ostracismo.” (El hilo. Cartas a una amiga.)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

El peletero/La aguja del pajar (75)



Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

75. Tratado de peletería.
“Amante del estudio, y deseoso de prosperar y ser algo más que uno de tantos en la clase de actividad a que había comenzado a dedicarme en el ramo de Peletería, en vano busqué en mi juventud libros donde pudiera hallar los elementos necesarios para ampliar mis conocimientos en cuanto a la profesión por mi elegida. Al fin llegué a saber que tales libros los había en todos los idiomas, excepto en el nuestro, Supe también, algo más tarde, cuando ya me adentré por los recovecos de mi nuevo oficio, que las relaciones comerciales en cuanto atañe a la Peletería eran, y siguen siendo, casi exclusivamente con el extranjero, y esto me impulsó al estudio de idiomas que me permitiesen recurrir a los libros y revistas en que poder hallar cuanto pudiera convenirme para el logro de mis propósitos. Hoy, merced a los conocimientos que en ellos adquirí, junto con lo que he aprendido en mi dilatada experiencia industrial y comercial, me decido a escribir un libro de Peletería, y voy a hacerlo sin pretensiones, con el único fin de hacer algo útil a nuestra Patria y en la creencia de que no faltarán aprendices de nuestra profesión que, como yo en tiempos ya lejanos, no se conformarán con lo que pudieran aprender en sus horas de trabajo y desearán disponer de algún libro donde poder llegar a conocer algo más, pues en mis frecuentes viajes comerciales por el extranjero me he hecho cargo de la necesidad de tener, para prosperar en la Industria y Comercio de la Peletería, conocimientos más amplios que los que pueden adquirirse de la sola práctica, sin ayuda del estudio.” 
(“Tratado de Peletería”, Historia, Comercio, Industria. José Tapbioles, Barcelona, 1944)
La cita es un texto transparente y nítido, en él hallamos una voluntad sencilla y un deseo franco en un espíritu desaparecido. En sus palabras también encontramos una ambición sana y clara al menos en la forma de ser expresada, como si tuviera el mundo delante, listo para ser descubierto con el empeño del adolescente inteligente y valiente, y con la curiosidad del inventor y del viajero.

Enfrente transcribimos unos párrafos del “Manifiesto dadaísta” escrito Por Tristán Tzara en 1918, y que pertenecen al capítulo titulado “La simplicidad activa”.
“La impotencia para discernir entre los grados de claridad: lamer la penumbra y flotar en la gran boca llena de miel y de excrementos. Medida con la escala de lo Eterno, toda acción es vana (si dejamos que el pensamiento corra una aventura cuyo resultado sería infinita­mente grotesco; dato, también éste, importante para el conocimiento de la humana impotencia)”. (…)
“Todo hombre debe gritar. Hay una gran tarea destructiva, negativa por hacer. Barrer, asear. La plenitud del individuo se afirma a continuación de un estado de locura, de locura agresiva y completa de un mundo confiado a las manos de los bandidos que se desgarran y destruyen los siglos. Sin fin ni designio, sin organización: la locura indomable, la descomposición”.
Las comparaciones son ciertamente odiosas, pero también necesarias y las conclusiones son sin duda obligadas y exigidas, pero nosotros dejaremos que cada cuál extraiga las suyas si es capaz, aunque pensamos que no será muy difícil hacerlo.

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75M
-“Como muchos otros, siempre afirmabas, querido Víctor, que el Arte ha muerto, pero que sí existen objetos estéticos, y que algunos, quizás la mayoría, son pura decoración de paredes vacías, de casas abandonadas, de ciudades ociosas.

Estos objetos, indicabas, van desde una película a un reportaje o un documental, una ilustración en una revista acompañando una crítica literaria, o el mismo artículo de un periódico. Uno de los millones de poemas, buenos o malos, que se escriben a diario, un envoltorio de cualquier producto comercial, un anuncio televisivo, la forma gráfica de una marca, una canción del último grupo de moda, una receta de cocina, esos extraordinarios vestidos que cada temporada desfilan por las pasarelas de todo el mundo, un libro infantil ilustrado, un cómic o tebeo, todas ellas y muchas más, decías, son artefactos estéticos, son construcciones humanas de gran valor, pero no son Arte. Siempre fuiste un exagerado sin remedio, incluso, llegaste a concluir, que yo era uno de esos objetos bellos”. (La madeja. Cartas a un amigo.)

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75H
-“Querida Verónica, el otro día, oí a unos que hablaban de Goethe y del secreto. Decían que en su obra hallamos siempre aquél que sabe algo que los demás desconocen. El que se acueste contigo, si es un buen amante, sabrá cosas de ti que tú misma ignoras, y ése será su secreto.
Un amigo, al que aprecio mucho, siempre me recuerda que las personas tenemos tres vidas, la pública, la privada y la secreta, es indudable que es así, tú formas parte de mi vida secreta, mi amada Verónica, es un lugar preeminente, el mejor”. (El hilo. Cartas a una amiga.)

lunes, 27 de diciembre de 2010

El peletero/La aguja del pajar (74)


Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

74. El bien y el mal.

De una manera casi inexplicable, sorprendente y paradójica, muchos artistas, entre los que no se encuentra Velázquez, han escrito sobre su propia obra, la de otros o sobre el mismo arte en general. 

Pintores, artesanos, actores, bailarines, músicos, poetas, o arquitectos, nos han hablado de su quehacer, de sus pensamientos y de sus afanes. 

Gracias a sus textos conocemos sus ideas respecto al bien y al mal, la vida y la muerte, el haber y el deber. En ellos leemos qué decían de sus semejantes, qué pensaban de la realidad y los sueños, los propios y los ajenos y qué esperaban del futuro. 

Decimos que inexplicable, sorprendente y paradójica porque parece que su arte debería ser suficiente, como lo fue en Velázquez que nunca escribió nada importante, para describir y narrar el mundo que de manera ineludible habitan junto con nosotros. 

El catálogo de esta numerosa y prolífica literatura “artística” es extenso e interminable. En él encontramos de todo, insensateces y joyas, obras literarias y panfletos políticos. Tratados, manuales, cartas tiernas y reclamaciones de pagos insatisfechos. Quejas, lamentos y alegrías. Aforismos, banalidades, ocurrencias graciosas, juicios sabios y estupideces criminales. 

De esta amplia bibliografía hemos creído oportuno entresacar algunos párrafos elegidos casi al azar, transcribirlos uno después del otro en una lista aparentemente casual y enfrentarlos entre sí como si fueran quantums que hiciéramos chocar en un acelerador de partículas atómicas.
Al igual que los físicos, del estropicio y de los platos rotos, trataremos de obtener, sino lecciones o enseñanzas, sí al menos el simple placer de leerlos por sí mismos como meras epístolas de un dialogo imposible que todavía no ha concluido.

En honor de nuestro querido amigo empezaremos nuestra correspondencia por un peletero, José Tapbioles i Pirretas.

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74M
-“Lo que se da es idéntico a lo que no se da, lo que descartamos o dejamos pasar idéntico a lo que tomamos y asimos, lo que experimentamos idéntico a lo que no probamos, y sin embargo se nos va la vida y se nos va en escoger y en rechazar y en seleccionar, en trazar una línea que separe esas cosas que son idénticas y haga de nuestra historia, una historia única que recordemos y pueda contarse. Volcamos toda nuestra inteligencia y nuestros sentidos y nuestro afán en la tarea de discernir lo que será nivelado, o ya lo está, y por eso estamos llenos de arrepentimientos y de ocasiones perdidas y aprovechadas, de confirmaciones y reafirmaciones, cuando lo cierto es que nada se afirma y todo se va perdiendo. O acaso es que nunca hubo nada.” (Javier Marías, “Corazón tan blanco”, pág.42-44)

Querido Víctor, no sé si lo que no se da es idéntico a lo que se da, lo ignoro, pero si sé que se nos va la vida en escoger, en rechazar y en seleccionar, y que por eso estamos llenos de oportunidades perdidas y de ocasiones aprovechadas.

¿Crees que debemos permitir que los demás nos mientan?”. (La madeja. Cartas a un amigo.)

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74H
-“Cuando uno ama, y ama bien, querida Verónica, debe de amar a su amante entero, sombras incluidas. Eso dice el “Manual del bien amar”, pero yo no me lo creo, y Colette tampoco, ella es una escritora que invariablemente coloca la diana fuera del centro que supuestamente le corresponde, por eso acierta siempre cuando dispara los dardos, pues dardos, con la punta de acero muy afilada, dispara. Nadie sirve para todo, querida mía, la vida es una serie de compartimentos estancos y las personas somos como las máquinas, una lavadora lava pero no plancha y una plancha quita las arrugas, pero no barre.

“La gata” es la historia de un trío, entre un hombre, una mujer y una bestia mansa, una gata. Un trío en el que la esposa, no es nunca un rival de categoría para la pequeña pantera blanca. Parece extraño que tal cosa pueda suceder, pero no lo es en absoluto.

“Your shadow is my soul”, decía un viejo profesor que tuvimos hace mucho tiempo.

Besos felinos, amiga mía. Sí, creo que debemos dejar que lo demás nos mientan algo, lo suficiente para su bien y para el nuestro.” (El hilo. Cartas a una amiga.)


viernes, 24 de diciembre de 2010

El peletero/La aguja del pajar (73)


Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

73. Todos somos culpables.

La utopía era posible, decían, y al decirlo se sentían satisfechos, valientes, inteligentes, pagados de sí, perspicaces y bondadosos aunque por ello hubieran de fusilar a millones. 

El bien necesitaba de toda esa sangre derramada, y las vanguardias artísticas fueron también sus instrumentos y sus cómplices al igual que las pistolas. 

Desde su propia autonomía y poder, que les permitía rechazar la realidad y la experiencia y crear la suya propia, sui géneris y virtual, señalaron el camino que había que seguir dictado a contraluz por burócratas oscuros, macilentos, necios y asesinos y por intelectuales más listos que inteligentes. ¿Tanto arte para que oficinistas mentecatos, policías mediocres, padres de familia amantísimos, profesionales grises y oscuros, torturaran a miles en campos alambrados y sórdidos calabozos.
Sus obras ya relucen al sol, son patrimonio de la humanidad, brillan en la retina y en nuestro cerebelo, parecen fuegos entre incendios que terminan por proclamar extrañamente la gloria del gris de la ceniza, un color demasiado bello para tanta miseria. 

Es en ese momento, en el que el fuego se apaga y la lumbre permanece, es en ese instante de expectación, de calma y de humo claro como la niebla, cuando más convencidos estamos que, como afirmaban Albert Camus y Dios, todos somos culpables. 

La Historia, como ya hemos afirmado en otra ocasión, lo es porque lo es del crimen, así empezó, y así terminará.

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73M
-“ Pero en todos los casos sí es bueno hacer algo ligeramente imprevisto, como depositar, de manera premeditada, unas pocas monedas en algún lugar visible, al alcance de su mano, o bien una pequeña jaula con un jilguero, o un papel en blanco y un lápiz encima de la mesa, como si fuéramos a tomar nota, o quizás mantener entre los dedos una flor marchita o de plástico. ¿Para qué?, para nada, la vida es absurda y hay que hacer algo que lo demuestre y crear con ello una inseguridad creativa, obliga a pensar con los ojos.

Esa es la expresión que resume toda la puesta en escena: discreción decidida, contención resuelta y sorpresa imaginada. Todo ello sirve igualmente para las demás variantes, hombre-hombre, mujer-mujer, y todas la otras, las combinaciones son interminables y no se acaban con esas cuatro, la fauna amorosa es extensa e inabarcable para cualquier imaginación. El objetivo es siempre la suspensión previa a la caída que ocasiona la promesa incierta, el halago futuro, la caja entreabierta o la hoja del cuchillo todavía en su vaina”. (La madeja. Cartas a un amigo.)




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73H
-“Tienes toda la razón, Verónica, todos propendemos al suicidio cuando encontramos a nuestro verdugo, esa belleza entrevista de la que hablas, la verdad sospechada y la bondad propuesta desarman, nos dejan “still”, “todavía”, en tierra de nadie, pasmados, maravillados y suspendidos, sin tocar el suelo, ni muertos ni vivos tampoco. Eso es la pintura, toda ella lo es de cadáveres que no huelen. La buena pintura consiste, precisamente, en plasmar la inmovilidad. Aunque se diga que se quiere, a través de una buena técnica, representar el movimiento no te lo creas. Los grandes pintores saben que tal pretensión es una quimera, así que no intentan seguirla y sí, en cambio, afrontar la realidad de la vida que nos muestra el otro lado de la pintura y que no es el que da a la pared de la que está colgada. 

Se me acaba de caer un botón de la camisa, pendía de un pobre hilo que se ha terminado por romper.” (El hilo. Cartas a una amiga.)

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El peletero/La aguja del pajar (72)


Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

72. La Vanguardia.

Pero ahora debemos regresar al presente. 

En un tiempo lejano el ser humano perforó un muro construyendo en él la primera ventana abierta al mundo. A su través vio lo que tenía delante de sus ojos.

Siglos después consideró que debía cerrar la abertura, tapiar de nuevo la pared y cerrar la ventana. Así nació la vanguardia y una nueva era de oscuridad, llena, paradójicamente, de luz, de colores y de formas sin pasado que colmaban una extraña ansia de conocimiento y de libertad.
Desde los experimentos precubistas de Cezanne, pasando por la abstracción de Kandinsky y la infinitud de “ismos”, llegamos hasta nuestros días.

Las nuevas “propuestas” proliferaron por doquier al mismo tiempo que sus manifiestos que los justificaban y trataban absurdamente de explicar. Eran más panfletos que tratados y con ellos se proclamaron las nuevas estéticas y los nuevos dogmas como si fueran profecías que anunciaran un nuevo mundo, una nueva era, una nueva civilización incluso y un nuevo hombre que debía edificarla sobre un pasado ya completamente inútil, carcomido y nefasto. 

Dadaísmo, surrealismo, futurismo, neoplasticismo, expresionismo abstracto, constructivismo, suprematismo, serialismo, racionalismo, creacionismo, situacionismo y miles más. Todos formaron parte y fueron protagonistas también de esa nueva civilización que nacía con la industria y la anhelada emancipación de las masas. “Al igual que la política del proletariado, las vanguardias artísticas postularon el abandono de la memoria, la liquidación de las formas de experiencia del pasado, la destrucción de sus símbolos y sus estilos, en nombre de un orden civilizatorio radicalmente nuevo.” (“La linterna mágica”, Eduardo Subirats)

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72H
-“Ya sabes, querida Verónica, que en buena parte te conocí en un burdel que había a la orilla de un lago. Hay momentos casi secretos que yo no desvelaré y que forman parte de la historia escondida de cualquier serrallo, ésa que nunca debe mostrarse a desconocidos. Si alguien quiere saberla que vaya de putas y trate de averiguarla, que pague por sexo. Eso es algo que todo el mundo, en algún momento de su vida, debería hacer, pagar por sexo, es muy instructivo, es una de las mejores maneras de conocerse a sí mismo, mejor que mirarse en un espejo”. (El hilo. Cartas a una amiga.)

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72M
-“Escúchelo paciente y atento, continuaba mi profesor, luego recrimínelo un poco por cosas secundarias, no mucho, lo suficiente para que sea creíble el que después le dé la razón en lo importante. Dígale que lo comprende, que sabe de qué le está hablando y que se pone en su lugar, sea empática. No haga comentarios sobre su cuerpo, no se le ocurra hablar de su belleza ni de sus ojos ni de sus labios, pero si le ofrece la oportunidad pregúntele algo personal, si le gusta la ciudad donde vive, por ejemplo. Procure también acompañar sus palabras con leves gestos de manos que las dibujen como si el que las escucha fuera algo sordo, la mímica siempre seduce, es imperceptiblemente persuasiva. Y sonría, poco, pero sonría siempre de manera tan sutil que sólo sonrían los ojos, la boca úsela únicamente para hablar.

En este sentido, cuando vaya a despedirse, ofrézcale sólo la mano, no lo bese, la gente besa demasiado hoy en día, sólo hay que ver los concursos televisivos llenos de besuqueos y abrazos enfervorizados, y mucho menos en los labios, es hollywoodiense y puede confundirlo.  Piense que en realidad siempre hay muy pocas razones para besar.

Tenga en cuenta que si usted es un hombre y ella una mujer la escenificación es básicamente la misma. Al irse tampoco la bese ni la toque, mantenga siempre una prudente distancia de medio metro entre ambos, no hacer nada es la mejor manera de hacer algo, ella o él no olvidarán jamás lo que usted no hizo.”. (La madeja. Cartas a un amigo.) 

lunes, 20 de diciembre de 2010

El peletero/La aguja del pajar (71)


Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

71. La Venus de Milo.

Monsieur Dufrenne, en su “Pintar siempre”, nos propone una magnífica sugerencia que ya hemos mencionado sin citarlo, la idea de la obra de arte como ingenio terminado, no en el sentido de ser un elemento del pasado y sí como una obra ultimada, incluso y a pesar de presentársenos mutilada. En el “siempre” de su “Pintar siempre” creemos hallar ese presente que siempre pasa y que nunca permanece. 

“Cuando miramos la Venus de Milo no hemos de imaginar una mujer entera; a esta piedra mutilada no le falta nada, como tampoco a un torso de Rodin; la estatua aparece plenamente, gloriosamente sin defectos; lo que queda en los lindes del ser, sin acceder al aparecer, es el mundo que abre este mundo indefinible de la gracia y la serenidad”.

“¿El pintor ve su obra o la imagina? (…), la ve producirse a medida que la trabaja. Éste es el secreto del hacer: el pintor no tiene la pintura en sus ojos, sino en sus manos. También él, por tanto, responde con todo su cuerpo a la llamada de la obra; como el espectador, pero para estar presente en lo que hace, y no en lo que está hecho.”

Eso es así, pero es indudable también que el ojo “hace y pinta” la pintura al mirarla, cada espectador la reconstruye, bien o mal, pero la inventa casi de nuevo, incluso cuando, fuera de lugar y de manera cursi, puede sentir lástima por la falta de brazos de la Venus de Milo.
La pintura nunca está terminada, sigue pintándose a través del tiempo con las nuevas generaciones que tienen el privilegio de contemplarla, cada una ve un nuevo mundo emergiendo de entre los colores, los rastros y surcos que dejó un día el pincel.

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71M
-“Un profesor que tú no conociste, querido Víctor, un hombre obeso y físicamente desagradable, que siempre rompía las camas de los burdeles de los que era cliente, me recordaba la poca curiosidad de la gente. Las personas no buscan saber, me decía, las personas quieren ver lo que ya han visto, aprender lo que ya conocen y oír lo mismo de otras veces, lo nuevo los aturulla y pone en evidencia su ignorancia.

Si desea seducir a alguien, dígale, continuaba mi profesor, lo que espera oír, alábelo, pregúntele por sus cosas, interésese por su vida y su persona. Consiga que sea él el que hable mientras usted no cuenta nada de si misma.” (La madeja. Cartas a un amigo.)

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71H
-“Querida Verónica, un burdel es el lugar más propicio para el simulacro. Las putas no son más que eso en la inmensa mayoría de los casos, unas simuladoras. Su «caché » es más consecuencia de esa capacidad de fingimiento y engaño que de su buen cuerpo. Por otra parte, excepto los imbéciles, nadie cree que todo lo que ocurre en el cuarto sea verdad.

Un burdel que se precie debe tener espejos encima de la cama y en los lados, por todas partes, cuantos más mejor. ¿Para qué?, para mirarse como si el que fornicara fuera otro, ése es el atractivo de verse en un espejo. Uno se ve a sí mismo cuando logra verse como otro”. (El hilo. Cartas a una amiga.)