viernes, 16 de septiembre de 2011

El peletero/La sargantana (38)



El soldadet

“I mentre arriba el coi de metge, el soldadet
es tranquil·litza repetint
què farà, on anirà, si sobreviu:
“Aniré a ma mare ben vestit
i, abans que res, li hauré de dir
que em perdoni per tractar-la sempre així;
aniré a la Margarida a fer-li un fill
per, només veure’l, intuir
que l’estimo més del que m’estimo a mi”

 


“La cançó del soldadet”, Els Manels.


No pares de sentir als Manels, sargantana entretinguda, fa tot un mes que no deixes d’escoltar “La cançó del soldadet” tot i que saps que la seva lletra m’entristeix i em fa mal, em recorda al papa fent de soldat.

Penso també que ja no és possible demanar-li a la mama que em perdoni ni anar a fer-li un fill a la Margarida, aquella noia tan florida i musical de la que em vaig enamorar quan era un jovenet. No he arribat a temps a cap de les dues coses, ni a ser pare ni a ser fill, ni mal ni ben vestit.

Em respons que no és cert, que de fills ja en hi ha molts, que el món n’és ple i tan ben farcit de xicalla sorollosa que pocs senten els seus propis pensaments. I que, en tot cas, un o altre, de la Margarida o no, ha de ser meu.

També em dius que cada dia de bon mati, quan em llevo i obro els ulls atabalat, li demano perdó a la mama que em mira contenta des de la fotografia del seu casament.

Pensa, m’has recordat, que el consol i l’alegria ens els donen aquells que ens han fet i ens continuen fent encara companyia, des d’aquí o des d’allà, i que en una sola vida, sempre curta i escadussera, en trobem més d’una com en un mosaic, ric i acolorit.

Et faré cas i m’alegraré i esperaré, com cada capvespre, que als falciots juganers i entremaliats, pentinin el cel, la pluja i el teu somrís, clar i net, com si fossin els meu petons apassionats, entusiastes i febrils.

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Traducció al castellà

El soldadito

“Y mientras llega el maldito médico, el soldadito

se tranquiliza repitiendo

qué hará, dónde irá, si sobrevive:

iré a ver a mi madre bien vestido

y, en primer lugar, habré de decirle

que me perdone por tratarla siempre así;

iré a ver a Margarita a hacerle un hijo

para, nada más verlo, intuir

que lo quiero más que lo que me quiero a mí.”


“La canción del soldadito”, Els Manels.

No paras de oír a los Manels, lagartija entretenida, llevas todo un mes sin dejar de escuchar “La canción del soldadito”, a pesar que sabes que su letra me entristece y me duele, me recuerda a papá de soldado.

Pienso también que ya no es posible pedirle a mamá que me perdone ni hacerle un hijo a Margarita, aquella chica tan florida y musical de la que me enamoré cuando era un jovencito. No he llegado a tiempo a ninguna de las dos cosas, ni a ser padre ni hijo, ni mal ni bien vestido.

Me respondes que no es cierto, que ya hay muchos hijos, que el mundo está lleno y tan relleno de chiquillería ruidosa que pocos oyen sus propios pensamientos. Y que, en cualquier caso, uno u otro, de Margarita o no, ha de ser mío.

También me dices que cada día de buena mañana, cuando me despierto y abro los ojos angustiado, le pido perdón a mamá que me mira contenta desde la fotografía de su boda.

Piensa, me has recordado, que el consuelo y la alegría nos las dan aquellos que nos han hecho y nos continúan haciendo compañía, desde aquí o desde allí, y que en una sola vida, siempre corta y escasa, encontramos más de una como en un mosaico, rico y coloreado.

Te haré caso y me alegraré, y esperaré, como cada atardecer, que los vencejos juguetones y traviesos, peinen el cielo, la lluvia y tu sonrisa, clara y limpia, como si fueran mis besos apasionados, entusiastas y febriles.

El peletero/La sargantana (37)



Norwegian Wood.

Estimada sargantana, m’has deixat llegir uns correus privats que et vas escriure amb els teus amics i que parlaven de la novel·la “Norwegian Wood”, de Akira Murakami, i de la pel·lícula basada en ella.

Hi ha una cosa que em sobta per inusitada i sorprenent, aquesta teoria que presentes com si fos la tesi de la historia, escrita i filmada, i que capgira la lògica convencional i la moral clàssica que diu que és bo i millor que el sexe i l'amor es donin al mateix temps encara que no vagin sempre junts.

Però tu, en canvi, afirmes que l’amor i el sexe són contradictoris, que no s’ha de fer mai l’amor a qui estimes perquè és una mena de falta greu i alhora un error irreparable de greus conseqüències, i que en bona lògica el sexe només s’ha de practicar amb persones que no estimem de veritat, que només ens agraden, però no més ni res més, i per les quals no sentim l’amor verdader, únicament atracció física i simple desig.

És difícil d’acceptar, la teva és una lògica animal, no humana, però crec que en el fons tens tota la raó perquè en ella hi ha una veritat profunda i misteriosa que explica l’autoengany en el que es fonamenta l’amor eròtic i romàntic.

Es curiosa també, la diferència sobre la interpretació americana i japonesa de la capsa de bombons, tota una metàfora cultural i psicològica de la vida. Jo em sento més proper a la primera perquè així ha estat la meva pròpia experiència, minsa i limitada, però és cert que hi ha persones que viuen com la segona, amb voracitat. No t’amagaré que m’agradaria sentir la fam no saciada, la pèrdua de sentit i fer les coses sense saber per què, despertar-me en una habitació que no és la meva amb desconeguts al meu costat, sense memòria, tornar a sentir set, beure de nou i sense parar i no saber el nom de ningú.

Sí, ho voldria fer, convertir-me en una sargantana com tu que tan li dona com és diu ni com em dic.

Citaré només trossos dels correus en l’idioma original en el que van ser escrits. Només faré esment a la qüestió bàsica i deixaré a fora les personals.

Aquests són els textos:

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Traducció al castellà

Norwegian Wood.

Querida lagartija, me has dejado leer unos correos privados que te escribiste con tus amigos y que hablaban de la novela “Norwegian Wood” de Akira Murakami, y de la película basada en ella.

Hay una cosa que me pasma por inusitada y sorprendente, esta teoría que presentas como si fuera la tesis de la historia, escrita y filmada, y que invierte la lógica convencional y la moral clásica que dice que es bueno y mejor que el sexo y el amor se den al mismo tiempo aunque no siempre vayan juntos.

Pero tú, en cambio, afirmas que el amor y el sexo son contradictorios, que no se debe hacer nunca el amor a quien amas porque es una especie de falta grave y al mismo tiempo un error irreparable de graves consecuencias, y que en buena lógica el sexo solamente debemos practicarlo con personas que no amamos de verdad, que únicamente nos gustan, no más ni nada más, y por las cuales no sentimos amor verdadero, sólo atracción física y simple deseo.

Es difícil de aceptar, la tuya es una lógica animal, no humana, pero creo que en el fondo tienes toda la razón del mundo porque en ella hay una verdad profunda y misteriosa que explica el autoengaño en el que se fundamenta el amor erótico y romántico.

Es curiosa también, la diferencia sobre la interpretación americana y japonesa de la caja de bombones, toda una metáfora cultural i psicológica de la vida. Yo me siento más cercano a la primera porque así ha sido mi propia experiencia, escasa y limitada, pero es cierto que hay personas que viven como la segunda, con voracidad. No te negaré que me gustaría sentir el hambre no saciada, la pérdida de los sentidos y hacer las cosas sin saber por qué, despertarme en una habitación que no es la mía con desconocidos a mi lado, sin memoria para volver a sentir sed, beber de nuevo sin parar y no saber el nombre de nadie.

Sí, me gustaría, convertir-me en una lagartija como tú, que tanto le da cómo se llama y cómo me llamo.

Citaré solamente trozos de los correos en el idioma original en el que fueron escritos. Solamente haré mención a la cuestión básica y dejaré fuera las personales.
Estos son los textos:

Reposada la película me gusta más y al Murakami le pareció bien la adaptación por lo que he leído hoy, así que no hay más que decir que el libro merece ser leído.

No he encontrado las canciones extras que aparecen, se deja muchas en la película de las que cita en la novela, pero la banda sonora está compuesta por el guitarrista de Radiohead.

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La frase de las galletas es la siguiente: En una caja de galletas hay muchas clases distintas de galletas. Algunas te gustan y otras no. Al principio te comes las que te gustan, y al final sólo quedan las que no te gustan. Pues yo, cuando lo estoy pasando mal, siempre pienso: “Tengo que acabar con esto cuanto antes y ya vendrán tiempos mejores. Porque la vida es como una caja de galletas” Midori. (p. 330).

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Claro que tiene que ver NW con la historia, y mucho. Aparte de la música que siempre es buena en los Beatles porque siempre hay una muy buena melodía, la letra de esta canción forma un todo muy bien enlazado, también como era costumbre en ellos; tiene el mérito de la observación, la sátira y la ternura, dicho con gracia, y de forma sencilla y ligera.
Murakami es muy cinematográfico: el gusto por el detalle, la descripción de ambientes, vestuario y comida, y la introducción de la música contribuyendo a la atmósfera.

Con la película también me ha pasado lo mismo que a ti, reposada me ha ido gustando todavía más. El director es el que dirigió "El sabor de la papaya verde". Me ha sucedido igual que la que vi en Barcelona a principios de Abril: "Nunca me abandones".
Esta frase de las galletas que dice Midori, es parecida a la que repite Forest Gump sobre una caja de bombones, frase que le transmite su madre, también como metáfora de la vida. No sé que obra de las dos fue antes, si la novela o FG.

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Según Wikipedia: Forrest Gump es una película cómico-dramática de 1994 basada en la novela del mismo nombre de 1986 escrita por Winston Groom.

Y según Wikipedia: Tokio Blues, Norwegian Wood, es una novela del autor japonés Haruki Murakami del año 1987.

Así que la frase que le dice la madre de Furrest Gump a su hijo es, al menos, anterior a la frase japonesa. Y dice: “La vida es como una caja de bombones, nunca sabes cuál te puede tocar”. Sin embargo, quizás ambas formen parte de un acerbo cultural muy anterior a las propias novelas del que sería imposible establecer jerarquías y primogenituras.

Las interpretaciones entre ambas son libres, la mía es que en la americana hay varias posibilidades azarosas dentro de la caja, como en los naipes de una baraja no te pueden tocar todos. En la japonesa, según parece, se deja la caja vacía, te los comes todos, primero unos y luego los otros, no es de extrañar que tal vez por ello los japoneses pongan esa cara de empacho estomacal que quizá sea el origen de ese ligero color amarillento y de su famoso pliegue ocular.

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Una vez tuve una chica.
¿O debería decir que ella me tuvo a mi?
Me enseño su habitación
¿No está bien?
Madera noruega.

El otro día, después de ver la película, H comentaba con mucho acierto que al protagonista le suceden las cosas, que él no las busca.

Me pidió que me quedara,
Me dijo que me sentara.
Miré alrededor.
Y no vi ninguna silla.
Me senté en la alfombra.
Esperando mi suerte.
Bebiendo su vino.

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Midori, la amiga sana que compagina su amante con su novio parece que al final se queda al lado del protagonista, Toru, que sube de rango y pasa de amante a novio, igual que hace él con ella y más o menos hacen todos con todos
.
En toda la película tuve esa extraña sensación de habitación ajena que ya ha sido usada por otros y que ahora está vacía, de habitación que no es exactamente la tuya, que no es tu propia vivienda, casa ni cama, que te encuentras en una de forastera y solitaria, la de otra persona que tampoco está, pues su anfitriona, que debía de encontrarse allí, se ha ido. Es una buena metáfora de la enfermedad mental y de la soledad, tu propia casa está vacía, es una extraña “anachoresis” pues nadie puede habitar fuera de sí más allá de la locura.

El protagonista tampoco se halla en la suya, no tiene casa, es un invitado más en todas. Incluso, cuando consigue tener una de humilde recibe la visita fugaz de Reiko, la amiga de Naoko, que le pide un favor muy especial que sigue la lógica de acostarse solamente con el que te gusta, pero no amas. Reiko es lo que hace, después de salir del hospital visita a Toru, se acuesta con él y se va a buscar a su marido, que ama, pero al que no ve desde hace unos cuantos años. Toru no dice nada ni hace nada fuera de aceptar lo que sucede sin rechistar. A mí también me gusta que me visiten mis amigas para acostarse conmigo y que después se vayan a buscar a sus maridos.

El muchacho y protagonista, Toru, parece querer de verdad a su amiga, Naoko, pero el desencuentro, a pesar del poco sexo que tienen, es permanente, como si los dos durmieran en habitaciones separadas o les costara reconocer que se quieren mucho o no se quieren nada o que solamente se quieren un poquito. Ella, Naoko, no puede hacer el amor con él, pero le masturba debajo de los árboles en unas escenas muy bucólicas y él se conforma que lo masturbe mientras, de manera algo culpable, se acuesta con otras chicas que le busca su amigo Nagasawa que también mantiene, además de sus múltiples amantes, una novia, Hatsumi, que se suicidará después de casarse con otro.

La sociedad japonesa parece en ocasiones muy puritana, la nuestra, en cambio, no, pero en ambas las personas se curan, o creen que se curan, o quieren creer que se curan, cuando se acuestan las unas con las otras y se casan con unas terceras y ajenas o viceversa.

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Hablamos hasta las dos.
Y entonces me dijo:
"Es hora de irse a la cama"
Me dijo que trabajaba mañana.
Y se echó a reir.
Yo le dije que no trabajaba.
Y me arrastré hasta el baño para dormir.
Al final el despertar siempre es triste y desamparado, y mucho más cuando Toru encuentra a su amiga colgando del árbol, él también se ve a sí mismo con una soga alrededor del cuello. El hoy nunca soporta lo que fuimos ayer.

Y cuando desperté.
Estaba solo.
El pájaro había volado.
Asi que encendí un fuego.
¿No está bien?
Madera noruega.

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Los países nórdicos, a pesar de no parecerse en nada al Japón, tienen una estética que se asemeja por su simplicidad, el uso de tonos claros y la profusión de materiales naturales y sencillos como la madera. Ambos expresan, para mí, una manifiesta sensación de limpieza y claridad, de luz y de orden.

En Wikipedia también se dice, a propósito de la canción y el título que:

“La letra narra un encuentro entre el protagonista y una chica innombrada. Ellos beben vino en la habitación de ella y hablan en la noche. A las 2 de la mañana la chica dice que "es hora de ir a la cama" y el protagonista "gatea para dormir en la tina".

"Norwegian Wood" (madera noruega) se refiere al pino barato con que generalmente están construidas las casas de la clase media británica. El último verso dice que el cantante encendió un fuego, lo cual puede significar que quemó el piso como venganza por que la chica lo dejó solo.

McCartney dijo que el cantante de hecho quemó la casa de la muchacha. Como él dijo:
Peter Asher (hermano de su entonces novia, Jane Asher) construyó su habitación de madera, y toda la gente estaba adornando su casa con madera. Madera Noruega. Esto era realmente pino, solo pino barato. Pero no era realmente un buen titulo, ya sabes "Pino Barato". Era un titulo paródico realmente, sobre esas chicas que cuando llegas a su departamento esta lleno de madera noruega. Esto era completamente imaginario desde mi punto de vista, pero no del de John. Se trataba de un drama que él tenía. Ella lo hizo dormir en el baño y a mi se me vino la idea de quemar la madera noruega. Ella lo llevó y dijo "más vale que duermas en el baño" y en nuestro mundo, eso significa que el chico tomaría algún tipo de revancha, así que eso significaba quemar el lugar.”

Yo creo, aunque sólo es mi opinión, que en la película se expresa este ambiente y lo que el ambiente significa, que la chica te mande a dormir al baño después de una larga conversación nocturna, bebiendo vino y en una habitación forrada de madera clara. Luego, cada uno y a su manera, quema el lugar, por eso es muy conveniente tener seguros contra incendios.

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Entremedias hay, en la historia de Murakami, un melocotón y un amigo, Nizuki, que también termina por quitarse la vida. Demasiados muertos para nada.

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Se equivocan todos al elegir el dulce de la caja de bombones (Forrest Gump), si hubieran acertado no habría sido necesario tener que avisar a los bomberos cada dos por tres, pero tampoco hubiesen disfrutado de la feliz y grandiosa oportunidad de meterse en tantas camas al mismo tiempo y sin saber por qué, que no deja de ser, por otra parte, la versión japonesa en lugar de la americana, te los comes todos sin saber por qué, uno detrás de otro, aunque te mueras de empacho.

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Es cierto, demasiados muertos para tanto bombón al que le viene grande la caja, siempre ocurre igual, primero la fiesta y después las lágrimas, sin saber por qué.

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El texto de la canción en versión original inglesa:

Norwegian Wood (This Bird Has Flown)

I once had a girl,
or should I say, she once had me.
She showed me her room,
isn't it good, norwegian wood?
She asked me to stay and she told me to sit anywhere,
So I looked around and I noticed there wasn't a chair.

I sat on a rug, biding my time,
drinking her wine.
We talked until two
and then she said, "It's time for bed".

She told me she worked in the morning and started to laugh.
I told her I didn't and crawled off to sleep in the bath.
And when I awoke
I was alone, this bird had flown.
So I lit a fire,
isn't it good, norwegian wood.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El peletero/La sargantana (36)

Les paraules i el bosc.

Em dius, sargantana, que llegeixes el diccionari d’en Pompeu Fabra i que en ell trobes paraules que fins abans d’obrir-lo desconeixies. Em parles de “pigot”, que dóna nom a tota una colla de moixons, tan grans com ho pot ésser un colom o petits com un pardal.

Un d’ells, la “merla”, és una au, un bell pardal de plomes negres el mascle, i brunes la femella. Ells ens ensenyen un bec groc i un de ben negre elles.

En canvi, els “gaigs” són una mena de corbs amb un bonic “plomatge bru, tacat de blanc, negre i també blau” (1)

Els gaigs em recorden fonèticament als “faigs”, arbres fins i delicats, de tardor rogenca, de la família de les fagàcies, “d’escorça llisa i grisenca, fulles ovals i coriàcies, flors masculines en inflorescències globuloses i pèndules i flors femenines reunides de dues en dues” (1).

L’altre dia passàrem per un camí que ens va dur a una vella estació de tren reconvertida, per una noia alemanya, en un cafetó al mig del bosc, tenia un aire bohemi i de casa encantada. Un cop més no puc evitar de recordar “Down by law” (1986), de Jim Jarmush, quan el personatge que interpreta Benigni troba a la que serà la seva noia en una casa perduda en una gran arbreda fonda i fosca.

Just a l’altre pàgina del diccionari d’en Pompeu, i com si fos el bosc del que et parlo, trobo la paraula “falcilla”, que deu venir de “falca”, “una ganiveta corba que usen els sabaters per tallar la sola” (1). Ella em recorda la que el pare em va ensenyar a fer servir amb destresa per tallar les pells, i que calia esmolar amb la mateixa fusta del taulell i prémer igual que en Vincent ho feia amb els seus pinzells...

Fets de pels... De Martes “Isabelines”.

« Lapin mort avec une perdrix rouge et une bigarade
Peinture à l'huile sur toile. 68 x 60 cm. Musée de la Chasse et de la Nature. Paris. »

Tan afilades com el temps que separa l’ahir del demà.

Cada paraula és un arbre en un bosc inabastable i nosaltres les cases, algunes encantades i d’altres no.


(1)”Diccionari de la llengua catalana”, Pompeu Fabra.

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Traducció al castellà


Las palabras y el bosque.

Me confiesas, lagartija, que lees el diccionario de Pompeu Fabra y que en él encuentras palabras que hasta antes de abrirlo desconocías. Me hablas de "pico", que da nombre a todo un grupo de pájaros, tan grandes como lo puede ser una paloma o pequeños como un gorrión.

Uno de ellos, un gorrión, es el "mirlo", una bella ave de plumas negras el macho y pardas la hembra. Ellos nos enseñan un pico amarillo, y uno  bien negro ellas.

En cambio, los "arrendajos" son una especie de cuervos con un bonito "plumaje pardusco, manchado de blanco, negro y también azul" (1)

Los arrendajos me recuerdan fonéticamente a las "hayas", árboles finos y delicados, de otoño rojizo, de la familia de las fagacias, "de corteza lisa y grisácea, hojas ovales y coriáceas, flores masculinas en inflorescencias globulosas y pendulares y flores femeninas reunidas de dos en dos".

El otro día pasamos por un camino que nos llevó a una vieja estación de tren reconvertida, por una muchacha alemana, en un cafetín en medio del bosque, tenía un aire bohemio y de casa encantada. Una vez más no puedo evitar de recordar “Down by law” (1986), de Jim Jarmush, cuando el personaje de Benigni encuentra a la que será su chica en una casa perdida en una gran arboleda honda y oscura.

Justo en la otra página del diccionario de Pompeu encuentro, como si fuera el bosque del que te hablo, la palabra "falcilla", que debe venir de "cuña", "una cuchilla curva que usan los zapateros para cortar la suela" (1). Ella me recuerda la que mi padre me enseñó a utilizar con destreza para cortar las pieles, y que hacía falta afilar con la misma madera del mostrador y apretar igual que Vincent lo hacía con sus pinceles...

Hechos de pelos ... De Martas “Isabelinas”.

« Lapin mort avec une perdrix rouge et une bigarade. Peinture à l'huile sur toile. 68 x 60 cm. Musée de la Chasse et de la Nature. Paris. »

Tan afiladas como el tiempo que separa el ayer del mañana.

Cada palabra es un árbol en un bosque inabordable y nosotros las casas, algunas encantadas y otras no.


(1)”Diccionari de la llengua catalana”, Pompeu Fabra.

El peletero/La sargantana (35)


Les paraules i els ulls, el bé i el desig.

“Aquesta vegada és simplement el meu dormitori; només que el color ha de predominar aquí, donant amb la seva simplificació un estil més gran a les coses i arribar a suggerir el repòs o la son en general. En fi, amb la vista del quadre s’ha de descansar el cap, o més aviat la imaginació.

Les parets són d’un violeta pàl·lid. El terra és fet a quadres vermells.

La fusta del llit i les cadires són d’un groc de mantega fresca; els llençols i els coixins, llimona verda molt clara.

El cobertor, roig escarlata. La finestra, verda.

El lavabo, ataronjat; el gibrell, blau.

Les portes liles.

I això és tot, res més en aquesta habitació on les portes són tancades.”

(“Cartes a Theo”, Vincent Van Gogh)

Un debat etern, i també inútil, tracta d’esbrinar si, a més de moltes altres coses, l’art ha de procurar el bé.

En un món com el nostre, on en forma de parodia han triomfat les ideologies populistes en una lletja revolta de les masses, és difícil definir el bé. Ortega ja deia que vivim en un món sense moral, no exactament immoral, sinó amoral, on la bondat fa fallida al fer-la també la font dels desitjos. Com afirma en René Girard el nostre desig s’alimenta del desitjos dels altres, però els models genuïns han desaparegut per donar pas només a les paròdies, imitem imitacions, copies i simulacres.

Per això m’agrades, sargantana, ja t’ho he dit en altres ocasions, ets genuïna i parles del que saps i del que veus i aprens idiomes.

Dius que també estàs estudiant botànica i zoologia i que vols cursar pintura, que ja has començat per memoritzar les descripcions d’algunes teles, sense fer esment a la pintura mateixa, ni a les seves qualitats o detalls pròpiament pictòrics. Em sembla una magnífica manera de iniciar-te en la pintura, descriure el que veus, és la millor manera també d’emprendre el món.

« Un chaudron avec son écumoire, une cruche, une tranche de saumon posée sur une assiette de terre retournée, un couteau, un petit pot de grès bouché et trois champignons de Paris. 1730. Peinture à l'huile sur toile. 32,5 x 40 cm. Musée du Louvre. Paris. »

Has començat per en Chardin, un gran pintor francès que feia que fos gran la natura morta, que al ser morta només demanava una mica d’escenografia.

« Bouquet d'oeillets, de tubéreuses et de pois de senteur dans un vase de porcelaine blanche a motifs bleus. 1734. Peinture à l'huile sur toile. 44 x 36 cm. National Gallery of Scotland. Edimbourgt. »

M’expliques que encara no saps pas mirar de manera “pictòrica”, i que et sorprèn la bellesa de les paraules d’en Van Gogh i les descripcions de pintures. És cert, el pintor holandès era al mateix temps un gran escriptor, una qualitat que rarament ningú esmenta, però t’equivoques al dir que no saps mirar.

L’holandès escrivia uns bons retrats literaris de les coses perfectes, o bé, si et sembla millor, unes perfectes descripcions de les coses literàries. Ho feia al usar sempre substantius i adjectius adients i ajustats a les mateixes coses, per tal de dir només allò que veien els seus ulls aguts i precisos, sense prejudicis, i abans que ells els seus dits, que amb la mateixa dolçor del teu tacte fred, premien amb el polze i l’índex els pinzells fets amb els pels de martes cibelines.

Doncs, si la llengua és un ull com afirma en Wallace Stevens, els dits també ho són.

« Corbeille de raisins avec trois pommes d'api, une poire et deux massepains. Peinture à l'huile sur toile. 32 x 40 cm. Musée des Beaux-Arts. Angers. »

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Traducció al castellà

Las palabras y los ojos, el bien y el deseo.

“Esta vez es simplemente mi dormitorio;  sólo el color ha de predominar aquí, dando con su simplificación un estilo mayor a las cosas y llegar a sugerir el reposo o el sueño en general. En fin, con la vista del cuadro se tiene que descansar la cabeza, o más bien la imaginación.

Las paredes son de un violeta pálido. El suelo está hecho de cuadros rojos.

La madera de la cama y las sillas son de un amarillo de mantequilla fresca; las sábanas y las almohadas, limón verde muy claro.

La colcha, rojo escarlata. La ventana, verde.

El lavabo, anaranjado; el barreño, azul.

Las puertas lilas.

Y eso es todo, nada más en esta habitación donde las puertas están cerradas."

(“Cartas a Theo”, Vincent Van Gogh)

Un debate eterno, y también inútil, trata de averiguar si, además de muchas otras cosas, el arte ha de procurar el bien.

En un mundo como el nuestro, donde en forma de parodia han triunfado las ideologías populistas en una fea revuelta de las masas, es difícil definir el bien. Ortega ya decía que vivimos en un mundo sin moral, no exactamente inmoral, sino amoral, donde la bondad se quiebra al hacerlo la fuente de los deseos. Como afirma René Girard nuestro deseo se alimenta de los deseos de los otros, pero los modelos genuinos han desaparecido par dar paso solamente a las parodias, imitamos imitaciones, copias y simulacros.

Por eso me gustas, lagartija, ya te lo he dicho en otras ocasiones, eres genuina y hablas de lo que sabes y de lo que ves y aprendes idiomas

Dices que también estás estudiando botánica y zoología, y que quieres aprender pintura, que ya has comenzado a memorizar las descripciones de algunas telas, sin fijar atención en la pintura misma, en sus cualidades o detalles propiamente pictóricos, describir lo que se ve, es la mejor manera también de emprender el mundo.

« Un chaudron avec son écumoire, une cruche, une tranche de saumon posée sur une assiette de terre retournée, un couteau, un petit pot de grès bouché et trois champignos de Paris. 1730. Peinture à l'huile sur toile. 32,5 x 40 cm. Musée du Louvre. Paris. »

Has empezado por Chardin, un gran pintor francés que conseguía hacer  todo un maestro de la naturaleza muerta, que al ser muerta sólo pedía un poco de escenografía.

« Bouquet d'oeillets, de tubereuses et de pois de senteur dans un vase de porvelaine blanch a motifs bleus. 1734. Peinture à l'huile sur toile. 44 x 36 cm. National Gallery of Scotland. Edimbourgt

Me explicas que todavía no sabes en absoluto mirar de manera "pictórica", y que te sorprende la belleza de las palabras de Van Gogh. Es cierto, el pintor holandés era al mismo tiempo un gran escritor, una cualidad que raramente alguien menciona, pero te equivocas al decir que no sabes mirar.

El holandés escribía unos retratos literarios  de las cosas perfectas,  al usar siempre sustantivos y adjetivos adecuados con el fin de no decir más que aquello que sólo veían sus ojos agudos y precisos, y antes que ellos sus dedos, que con la misma dulzura de tu tacto frío, apretaban con el pulgar y el índice los pinceles hechos de pelos de martas cibelinas.

Así pues, si la lengua es un ojo como afirma Wallance Stevens, los dedos también lo son.

« Corbeille de raisins avec trois pommes d'api, une poire et deux massepains. Peinture à l'huile sur toile. 32 x 40 cm. Musée des Beaux-Arts. Angers

lunes, 5 de septiembre de 2011

El peletero/La sargantana (34)


La dona solitària del barret.

M’has preguntat, sargantana, què fa una dona entre tants homes, és el seu harem particular?, són els seus cosins o els seus amants?, és ella la seva cuinera, la dona de fer feines, són els seus esclaus sexuals?, o és ella l’esclava que tots comparteixen?

T’has tornat massa impertinent i descarada, sargantana, i em fas preguntes insolents que no venen a to. Un rèptil com tu no n’ha de fer d’aquesta mena, no comprendries la resposta perquè en realitat no entens la pregunta que tu mateixa fas, cuinera?, esclava sexual?, què en saps tu de tot això?

La fotografia que assenyales ens mostra a Hedda Stern acompanyada pels seus col·legues pintors, i encapçala un obituari, escrit per la Marta Forn, que va aparèixer l’altre dia, el 13 d’abril del 2011, a la Vanguardia de Barcelona arran de la seva mort als cent anys.

La Hedda Stern va formar part de la corrent pictòrica de l’expressionisme abstracte i d’un grup específic que una graciosa crítica d’art, l’Emily Genauer, va batejar com “els irascibles”.

Què fa allà, al capdamunt de la fotografia, tant ben platada amb el seu barret? Una dona pot ser expressionista abstracta?, tal cosa és possible?, és una contradicció en els termes o és la millor manera de definir a una dona?, expressionista i abstracta, les dues al mateix temps són compatibles? És, en canvi, més encertat pensar que les dones són molt expressionistes però gens abstractes, sinó tot el contrari?, concretes i precises com un senyal de circulació?

La qüestió, en tot cas, és molt més simple i només l’hem de buscar en el relat fotogràfic i oblidar-nos de fer-nos preguntes que no tenen resposta. Com bé explica la Marta Forn, a la Hedda la van situar dempeus a la darrera fila en aquella fotografia perquè es van oblidar d’ubicar-la, així de senzill, i des de llavors va ser coneguda com la dona solitària del barret.

Pintar demana solitud i la senyora Stern ens diu de sí mateixa que: “Vaig aprendre a llegir i escriure tota sola quan tenia cinc anys i als onze ja havia llegit les obres clàssiques de Dostoyevski o Proust. Als vuit ja sabia que volia ser pintora, malgrat que a casa no hi havia ni un sol quadre”.

Em preguntes de nou, sargantana, aquesta vegada amb cara de enfadada per haver-te renyat abans, si va ser una bona pintora i jo només et puc contestar que malgrat estar exposades les seves obres als millors museus nord-americans va morir ignorada pels saberuts de l’art.

No sé si ve a to, o m’estàs encomanant la teva manera rara d’entendre i veure el mon, però ahir, en Marius Carol parlava de Fernande Grudet, més coneguda com a Madamme Claude, artífex d’una important xarxa de prostitució que tenia com a clients a gent selecta i distingida. En Carol ens explica una anècdota que la Madamme li va narrar a José Luís de Villalonga: “un dels seus clients, un home de mitjana edat, director general d’importants societats, assidu de Jaqueline, que besava la ma de la noia ceremoniosament, mentre la instal·lava en un sofà davant de la xemeneia. Ell es despullava i, un cop nu, procedia a obrir un maletí, dins del qual havia una col·lecció de plomes de gall de tots els colors. Sempre en silenci i sense que Jaqueline intervingués per res, l’home escollia una vintena de plomes i se les col·locava una per una. Després s’enfilava a una lleixa i es posava a cloquejar. Llavors la jove s’acostava a l’home gall i, acaronant-li la cama, alabava salvatgement el seu plomatge, fins que l’home començava a panteixar i arribava a l’orgasme amb un emocionant “Vive la France”!. Després, guardava les seves plomes dins el maletí, es vestia i s’acomiadava de Jaqueline amb un altre petó a la ma, deixant un sobre tancat a la lleixa”.

Per què es disfressava de gall i no de sargantana?, em preguntes intrigada, doncs perquè el gall és l’emblema de França, et responc, i no pas cap rèptil com tu, em sap greu, estimada meva, però és així, el nostre és un mon de galls i gallines, encara que alguns busquen tenir la teva forma esvelta i ambivalent d’efeb, de jovenet, com és el cas de l’Andrej Pejic, del que avui ens parla l’Antoni Puigverd. Aquest noi em recorda el moviment Glam dels anys setanta i aquella androgínia que a tants agradava, i que sempre ha agradat, fins i tot a moltes dones que es deleixen pels adolescents, al fer-los imprecisos i indefinits, un estrany terreny de falsa llibertat.

Puigverd ens recorda que avui en dia la carn lletja és obscena i que, al contrari, mostrar els racons més recondits d’una carn bella no ho és, és decoratiu, que abans la obscenitat estava relacionada amb la indecència i que ara, en canvi, ho està amb la indignitat. En contraposició, ens parla d’un altre pintor, en Lucien Freud i els seus retrats on la carn sempre penja flàccida i arrugada com la bona fruita madura.

No és una bona època la nostra per mostrar el pas del temps en els nostres cossos, però paga la pena recordar que la Hedda Stern ens deia que: “Ara que sóc vella i estic incapacitada, ja no faig res amb gran entusiasme. Pensar, somiar, meditar, es converteixen en ocupacions essencials. Estic observant la meva vida. Com si no fos en ella, la observo des de fora. Ja que, després de tants anys de treballar de manera entusiasta, la ociositat requereix d’un enorme esforç de concentració i ajust. En certa manera, la vellesa té les seves belleses”

És bo no fer res amb gran entusiasme, bonica meva, tingues-ho sempre present i t’estalviaràs decepcions i desenganys.


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Traducció al castellà

La mujer solitaria del sombrero.

Me has preguntado, lagartija, qué hace una mujer entre tantos hombres, ¿es su harén particular?, ¿son sus primos o sus amantes?, ¿es ella su cocinera, la mujer de la limpieza, son sus esclavos sexuales?, ¿o es ella la esclava que todos comparten?

Te estás convirtiendo en muy impertinente i descarada, lagartija, y me haces preguntes insolentes que no vienen a tono. Un reptil como tú no ha de hacer de esta clase, no comprenderías la respuesta porque en realidad no entiendes la pregunta que tú misma formulas, ¿cocinera, esclava sexual?, ¿qué sabes tú de todo eso?

La fotografía que señalas nos muestra a Hedda Stern acompañada por sus colegas pintores, i encabeza un obituario, escrito por la Marta Forn, que apareció el otro dia, el 13 de abril del 2011, en la Vanguardia de Barcelona a propósito de su muerte a los cien años de edad.

Hedda Stern formó parte de la corriente pictórica del expresionismo abstracto y de un grupo específico que una graciosa crítica de arte, Emily Genauer, bautizó como “los irascibles”.

¿Qué hace allí, arriba, en lo alto de la fotografía, tan bien plantada con su sombrero? ¿Una mujer puede ser expresionista abstracta?, ¿es una contradicción en los términos o es la mejor manera de definir a una mujer?, expresionista y abstracta, ¿las dos al mismo tiempo son compatibles? ¿Es, en cambio, más acertado pensar que las mujeres son muy expresionistas pero nada abstractas, si no todo lo contrario?, ¿concretas y precisas como una señal de circulación?

La cuestión, en todo caso, es mucho más simple y solamente hemos de buscar en el relato fotográfico y olvidarnos de hacernos preguntas que no tienen respuesta. Como bien explica la Marta Forn, a Hedda la situaron de pie en la última fila en aquella fotografía porque se olvidaron de ubicarla, así de simple, y desde entonces fue conocida como la mujer solitaria del sombrero.

Pintar pide y exige soledad y la señora Stern nos dice de sí misma que: "Aprendí sola a leer y escribir cuando tenía cinco años y a los once ya había leído obras clásicas de Dostoyevski o Proust. A los ocho años ya sabía que quería ser pintora, a pesar de que en casa no había un solo cuadro".

Me preguntas de nuevo, lagartija, en esta ocasión con cara de enfadada por haberte reñido antes, si fue una buena pintora y yo solamente puedo responder que a pesar de estar expuestas sus obras en los mejores museos norteamericanos murió ignorada por los sabihondos del arte.

No sé si viene a tono, o me estás contagiando tu manera rara de entender y ver el mundo, pero ayer, Marius Carol hablaba de Fernande Grudet, más conocida como Madamme Claude, artífice de una importante red de prostitución que tenía como clientes a gente selecta y distinguida. Carol nos explica una anécdota que Madamme le narró a José de Villalonga: “uno de sus clientes, un hombre de mediana edad, director general de importantes sociedades, asiduo de Jacqueline, que besaba la mano de la chica ceremoniosamente, mientras la instalaba en un sillón delante de la chimenea. Él se desnudaba y, una vez en cueros, procedía a abrir un maletín, dentro del cual había una colección de plumas de gallo de todos los colores. Siempre en silencio y sin que Jacqueline interviniera para nada, el hombre escogía una veintena de plumas y se las colocaba una por una. Luego se subía a una repisa y se ponía a cacarear. Entonces la joven se acercaba al hombre-gallo y, acariciándole la pantorrilla, alababa salvajemente su plumaje, hasta que el hombre se ponía a jadear y llegaba al orgasmo con un emocionante “Vive la France!”. Después, guardaba sus plumas en el maletín, se vestía y se despedía de Jacqueline con otro beso en la mano, dejando un sobre cerrado en la repisa.”

¿Por qué se disfrazaba de gallo y no de lagartija?, me preguntas intrigada, pues porque el gallo es el emblema de Francia, te respondo, y no un reptil como tú, me sabe mal, querida mía, pero es así, el nuestro es un mundo de gallos y gallinas, aunque algunos busquen tener tu forma esbelta y ambivalente de efebo, de jovencito, como es el caso de l’Andrej Pejic, del que hoy nos habla Antoni Puigverd. Este chico me recuerda el movimiento Glam de los años setenta y aquella androginia que a tantos gustaba, y que siempre ha gustado, incluso a muchas mujeres que se deleitan por los adolescentes, al hacerlos imprecisos e indefinidos, un extraño terreno de falsa libertad.

Puigverd nos recuerda que hoy en día la carne fea es obscena y que, al contrario, mostrar los rincones más recónditos de una carne bella no lo es, es decorativo, que antes la obscenidad estaba relacionada con la indecencia y que ahora, en cambio, lo está con la indignidad. En contraposición, nos habla de otro pintor, Lucien Freud y sus retratos donde la carne siempre cuelga flácida y arrugada como la buena fruta madura.

No es una buena época la nuestra para mostrar el paso del tiempo en nuestros cuerpos, pero vale la pena recordar que Hedda Stern nos decía que: "Ahora que soy vieja e incapacitada, ya no hago nada con gran entusiasmo. Pensar, soñar, meditar, se convierten en ocupaciones esenciales. Estoy observando mi vida. Como si no estuviera en ella, la observo desde fuera. Ya que, después de tantos años de trabajar de manera entusiasta, la ociosidad requiere de un enorme esfuerzo de concentración y ajuste. En cierto modo, la vejez tiene sus bellezas".

Es bueno no hacer nada con gran entusiasmo, bonita mía, tenlo siempre presente y te ahorrarás decepciones y desengaños.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El peletero/La sargantana (33)


Un interior apatxe de Vermeer.

Aviat farà gairebé un any, el 21 de juliol de 2008, a la Vanguardia de Barcelona, en Vila-Matas parlava d’un pintor nord-americà maleït i una mica boig, anomenat el Van Gogh americà, en Ralph Albert Blakelock, pintor realista i especialitzat en pintar la llum de la lluna en diferents hores del dia, fonamentalment al capvespre o a la nit, el que en diuen “Moonlight”.

T’ho explico, sargantana, perquè me n’adono que cada vegada ets més capaç, no ja d’apreciar o valorar les imatges artificials, sinó també d’entendre-les com entens les paraules, saps mirar de manera “pictòrica”, per què?, perquè saps descriure el que veus amb paraules, ve-t’ho aquí, perquè.

Suposo que tot això té alguna cosa a veure amb la capacitat de reconeixement d’un mateix, bé al mirall del bany o a dins del propi cervell. Saber que la veu que hi sens és la teva i no la del vent, ni la de cap déu, ni la d’aquell que et mira malament.

M’agraden especialment les darreres paraules de l’article, les que diuen: “Moonlight és el mon d’ahir, un univers quiet i profundament il·luminat, la terra d’abans que mai varem veure, la fi de les velles temences, la vida a la que un dia hem de tornar”.

Això ho diu en Vila-Matas i jo no sé per què em sorprèn que tothom cregui que aquest és el destí que ens espera: la fi de les velles temences.

En Vila-Matas fa esment a la immobilitat quan parla que: “sembla un paisatge idíl·lic de gran quietud en el que la terra y la lluna es compenetraven. Un espaï de reserva india, que és al mateix temps el final d’un mon ja trencat que ha iniciat la seva acceleració cap a la velocitat del no res. Un interior apatxe de Vermeer”.

Crec que els veritables pintors sempre intenten retratar, no ja la mort, i sí el desconcert dels morts que encara no són capaços de comprendre la dimensió de la seva tragèdia irreparable i que en el seu estupor romanen petrificats.

Un personatge que em vaig inventar, “El Gras”, recordava al seu vell professor paralític dient que: “la presó era un refugi, un amagatall excel·lent. Estava tancat com en una pintura, embalsamat en oli, (...) Era una cosa absolutament immòbil”.

En Vila-Matas cita també una novel·la de Paul Auster, “El palau de la lluna” i parla d’un estrany home que va en cadira de rodes i que necessita trobar una pintura, “Moonlight”, que sorprenentment es de mides molt petites. Jo en canvi recordo a la Sara, l’esposa de Lot que tot girant-se es convertí en la primera estàtua de la història, la primera paràlisis gloriosa.

Aquest tombar-se per mirar, diuen que té a veure amb al l’atracció del mal, amb això que anomenem “impunitat”.

Al parlar d’aquesta pintura, la titulada específicament així, “Moonlight”, en Vila-Matas diu: “Blakelock transmetia la idea de que a aquella hora tots els sons eren més suaus, més profunds, i la remor del vent en les branques més pensativa. Una idea estranya de felicitat”

Té raó, es una idea estranya, i més si violento l’argument poètic i t’ho pregunto a tu, sargantana, creus que és una idea estranya?

La teva resposta és contundent: “La nit és la mort, la penombra i la foscor son un pou del que no saps mai quan te’n podràs sortir”.

Per què no ho saps mai?, et pregunto de nou.

“Perquè no tinc memòria, mai me’n recordo que després de la nit ve el dia, ve-t’ho aquí per què”, em respons enfadada.

En Vila-Matas afirma, sense cap temor a la exageració, que davant d’aquella pintura, “vaig tenir la impressió india d’haver tornat a reconèixer la bellesa del mon”.

Bo és que així “sia”, oi sargantana?

Em mires sorpresa i em preguntes “què és la bellesa del mon?”

Jo callo, i callo perquè ho sé, o al menys sé què és tenir la impressió india de tornar a reconèixer la bellesa del mon.

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Traducció al castellà

Un interior apache de Vermeer.

Pronto hará un año, el 21 de julio de 2008, en la Vanguardia de Barcelona, Vila-Matas hablaba de un pintor maldito y un poco loco, llamado el Van Gogh americano. Era Raph Albert Balkelock, pintor realista y especializado en pintar la luz de la luna en diferentes horas del día, fundamentalmente al anochecer o por la noche, eso que se llama “Moonlight.

Te lo cuento, lagartija, porque percibo que cada vez eres más capaz, no sólo de apreciar o valorar imágenes artificiales, sino también de entenderlas como entiendes las palabras, sabes mirar pictóricamente, ¿por qué?, porque sabes describir lo que ves con palabras, mira por dónde el porqué.

Supongo que todo eso tiene algo que ver con la capacidad de reconocerse a uno mismo, ya sea en el espejo del baño o bien dentro del propio cerebro. Saber que la voz que oyes es la tuya y no la del viento, la de ningún dios, o la de aquel que te mira mal.

Me gustan especialmente las últimas palabras de su artículo que dicen: “Moonlight es el mundo de ayer, un universo quieto y profundamente iluminado, la tierra de antaño que nunca vimos, el fin de los viejos temores, la vida a la que algún día hemos de regresar”.

Eso lo dice Vila-Matas y yo no sé por qué todos creen que este es el destino que nos espera, el fin de los viejos temores.

Vila-Matas alude a la inmovilidad cuando habla que: “parece un paisaje idílico de gran quietud en el que tierra y luna se compenetraban. Un espacio de reserva india, que es a la vez el final de un mundo ya roto que ha iniciado su aceleración hacia la velocidad de la nada. Un interior apache de Vermeer”.

Creo que los verdaderos pintores siempre intentan retratar, no ya la muerte, y sí el desconcierto de los muertos que todavía no son capaces de comprender la dimensión de su tragedia irreparable y que en su estupor permanecen petrificados.

Un personaje que me inventé, “El Gordo” recordaba a su viejo profesor paralítico cuando decía que: “la prisión era un refugio, un escondite excelente. Estaba encerrado como en una pintura, embalsamado en aceite, (…) Era alguien absolutamente inmóvil”.

Vila-Matas cita también una novela de Paul Auster, “El palacio de la Luna” y habla de un extraño hombre que va en silla de ruedas y que necesita encontrar una pintura, “Moonlight, que sorprendentemente es de tamaño muy reducido. Yo en cambio, recuerdo a Sara, la esposa de Lot, que al girarse se convirtió en la primera estatua de la historia, la primera parálisis gloriosa.

Ese darse la vuelta para mirar, dicen tiene que ver con la atracción del mal, eso que llaman impunidad.

Al hablar de esta pintura, la titulada específicamente así, “Moonlight”, Vila-Matas dice: “Blakelock transmitía la idea de que a aquella hora todos los sonidos eran más suaves, más profundos, y el rumor del viento en las ramas más pensativo. Una idea extraña de felicidad”.

Tiene razón, es una idea extraña y mucho más si violento el argumento poético y te lo pregunto a ti, lagartija, ¿crees que es una idea extraña?

Tu respuesta es contundente: “La noche es la muerte, la penumbra y la oscuridad son un pozo del que no sabes nunca cuando podrás salir”. ¿Por qué no lo sabes nunca?, te pregunto de nuevo, “porque no tengo memoria, nunca recuerdo que después de la noche viene el día, ése es el por qué”, me respondes enfadada.

Vila-Matas afirma sin temor a la exageración que ante aquel cuadro, “tuve la impresión india de haber vuelto a reconocer la belleza del mundo”

Bueno es que así sea, ¿verdad, lagartija?

Me miras y me preguntas, ¿qué es la belleza del mundo?”

Yo callo, y callo porque lo sé, sé qué es tener la impresión india de volver a reconocer la belleza del mundo.