sábado, 8 de marzo de 2014

La vida autèntica


Diari d’hivern (10)

La vida autèntica

Ja duien tres morts mentre l’advocadessa de la ex dona, la que havia mantingut amb el marmessor una relació amorosa molt passional, seguia fent-se la pesada i continuava demanant insistentment i a compta de la seva clienta boja, veure el testament, i ell, el marmessor, li seguia contestant el mateix, una y una altra vegada, que no tenia dret.

-    Però guapo, ja saps que sóc famosa i molt bona professional i et puc ajudar, estic molt ben relacionada, et puc dur clients bons que paguen bé, no siguis esquerp, no te’n recordes de lo bé que ens ho passàvem?, sigues bo i ensenya’m el testament, fes-ho per mi.

-    Ho sento, estimada, la teva clienta no té cap dret, ja ho saps, es la seva ex, i això, ser la ex, legalment la fa tan completament aliena al Joan com un habitant del planeta Plutó, un dels seus extraterrestres.

La meitat del pis se’l va quedar, efectivament, la Generalitat, i els 4.000 euros que hi havia al compte del Banc de Sabadell van servir per pagar els honoraris del notari i del marmessor, l’EV, que també, com ja hem dit al principi, li havia gestionat el divorci de la seva dona i que encara no havia cobrat.

A casa del Joan, en aquest petit apartament on vivia ara, després del divorci, a la Ronda Sant Pau de Barcelona, cantonada Parlament, davant dels Escolapis de Sant Antoni Abad on jo mateix vaig estudiar, hi havia també moltes més coses, cartes, documents, registres, dietaris, cassetes i cintes amb gravacions, correspondència, pel·lícules i muntanyes de fotografies sense valor artístic, fotografies de fàbriques, de naus industrials, de vaixells, d’edificis i màquines, de persones treballant, fitxes dels obrers, d’equips directius, d’oficines, fotografies registrals de coses i persones, burocràtiques, notarials. Res de tot aquest material es va inventariar i ningú el va reclamar mai. El paquet complet de capses i capses plenes de coses va anar a parar directament a les mans del marmessor, el meu amic; l’EV diu que per llançar-ho tot a les escombraries, que no hi havia res de valuós ni d’interessant, però això, naturalment, jo mai m’ho he cregut.

Aquest és el final?, aquí s’acaba tot?, el resultat són tres morts casuals i una ex dona, quasi vídua amb demència senil que creu que els nois joves, guapos i atlètics són habitants de Saturn? No hi ha res més?

I la Júlia? què se’n va fer de ella?, la vaig tornar a veure alguna vegada més?

Ja sé que la història d’aquest testament assassí pot semblar un anticlímax, una petita tragèdia quotidiana i vulgar que no va més enllà d’ella mateixa, un aleteig de gallina que no vola ni alt ni lluny i que, per tant, no du en lloc, que no té intriga ni suspens, que no ofereix res al lector, ni un coneixement de coses noves ni tampoc un de nou de coses sabudes ni, per altre banda, cap ensenyament moral ni un mínim d’interès literari. Però el seu mèrit rau,en tot cas, en el simple valor de les coses veritables i certes que han realment succeït i on jo només canvio els noms al explicar-les, gairebé tot “el peletero” consisteix en això: la veritat és sempre decebedora perquè si no ho és no és pas veritat, d’aquí es deriva el meu lema que tanta gent, sobre tot dones, m’ha criticat pensant que només era desconfiança: “no et creguis res del que et diuen i només la meitat del que vegis” Perquè?, perquè normalment és difícil resoldre el dilema que enfronta la vida real amb una vida “autèntica” , una mena de contrasentit en els termes, un vell anhel humà, un desig desmesurat que inevitablement ens condueix a la decepció i al desengany més tristos.

Des de l’estiu passat el mateix Ajuntament de Barcelona ha de procurar resoldre un cas similar i, aparentment, de molta més volada: el famós legat del encara més famós Muñoz Ramonet i la seva extraordinària col·lecció d’art que s’ha esfumat, es veu, per art de màgia; la història també d’un testament.  

El País del 18 d’agost del 2013 publicava: “Esta historia familiar no es como las demás. Este es el relato de una asombrosa colección de arte de incalculable valor propiedad de un industrial del franquismo barcelonés de turbio pasado. El de cuatro hijas desheredadas de ese fenomenal tesoro a favor del Ayuntamiento de Barcelona.(…)

Es curiós que el testament fos redactat en alemany: “En el testamento, escrito en alemán en 1988 y que ni siquiera hace mención a la existencia de las hijas, Muñoz Ramonet legó a Barcelona el edificio y todo lo atesorado en su interior en el momento de la muerte.(...) Lo que Jaume Ciurana, concejal del Ayuntamiento de Barcelona, encontró tras abrir la intimidante verja y atravesar la isla verde del jardín de 3.000 metros cuadrados en plena agitación urbana, dista mucho de lo que le habría satisfecho hallar. Las joyas más importantes de la colección de arte —y eso incluye goyas, rembrandts, grecos o murillos— no están en el legendario palacete, que recientemente sirvió de escenario para el rodaje de la película Blancanieves, de Pablo Berger. En las paredes vacías se sucedían las marcas de lo que estuvo y ya no está. (Seguir leyendo)

Cuando Julio Muñoz Ramonet huyó en 1986 de la justicia española se refugió en un hotel de la ciudad Suiza de Bad-Ragaz, en las montañas donde vivían Heidi y sus amigos. Llegó a este exilio de cinco estrellas tras ser acusado de crear un agujero de 4.000 millones de pesetas en la contabilidad de la Compañía Internacional de Seguros. En marzo de 1991, el juez Garzón solicitó 11 años de cárcel para él, acusándolo de estafa y falsedad. A los dos meses falleció. Su cuerpo fue repatriado al palacete de Muntaner en Barcelona, donde tantas veladas gloriosas vivió. El lugar donde conservaba uno de sus bienes más preciados: su extraordinaria colección de arte.” (Seguir leyendo)

Aquesta és una història més entre moltes, sense anar més lluny, fa 36 anys, el dissabte 11 de novembre del 1978, la Vanguardia de Barcelona, a la seva pàgina 21, publicava que: En Barcelona vive un pobre-millonario”.

 

“Tiene 80 años y posee una colección artística valorada en más de mil millones de pesetas. Interpol ha contestado. El delito del que un austríaco residente en Barcelona acusaba a una súbdita suiza, ha prescrito. La policía barcelonesa citó al señor Ludwig Losbichler Gutjahr en el hotel donde reside desde hace unos 20 años, y le comunicó la novedad. El señor Losbichler escuchó con atención y dijo... (seguir leyendo)

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Diario de invierno (10)

La vida auténtica

Ya llevaban tres muertos mientras la abogada de la ex mujer, la que había mantenido con el albacea una relación amorosa muy pasional, seguía haciéndose la pesada y seguía pidiendo insistentemente i a cuenta de su clienta loca, ver el testamento, y él, el albacea, le seguía respondiendo lo mismo, una y otra vez, que no tenía derecho.

- Pero guapo, ya sabes que soy famosa y muy buena profesional y te puedo ayudar, estoy muy bien relacionada, y conseguirte clientes importantes que pagan bien, no seas huraño, ¿no te acuerdas de lo bien que nos lo pasábamos?, sé bueno y enséñame el testamento, hazlo por mí.

- Lo siento, querida, tu clienta no tiene ningún derecho, ya sabes, es su ex, y eso, ser la ex, legalmente la hace tan completamente ajena a Juan como un habitante del planeta Plutón, uno de sus extraterrestres.

La mitad del piso se lo quedó, efectivamente, la Generalitat, y los 4.000 euros que había en la cuenta del Banco de Sabadell sirvieron para pagar los honorarios del notario y del albacea,  EV, que también, como ya hemos dicho al principio, le había gestionado el divorcio de su mujer y que aún no había cobrado.

En casa de Juan, en este pequeño apartamento donde vivía ahora, después del divorcio, en la Ronda Sant Pau de Barcelona, esquina Parlament, frente a los Escolapios de San Antonio Abad donde yo mismo estudié, había también muchas más cosas, cartas, documentos, registros, dietarios, cassetes y cintas con grabaciones, correspondencia, películas y montañas de fotografías sin valor artístico, fotografías de fábricas, de naves industriales, de barcos, de edificios y máquinas, de personas trabajando, fichas de los obreros, de equipos directivos, de oficinas, fotografías registrales de cosas y personas, burocráticas, notariales. Nada de este material se inventarió y nadie lo reclamó nunca. El paquete completo de cajas y cajas llenas de cosas fue a parar directamente a las manos del albacea, mi amigo, EV dice que para echarlo todo a la basura, que no había nada de valioso ni interesante, pero eso, naturalmente, yo nunca me lo he creído.

¿Este es el final?, ¿Ahí se acaba todo?, ¿el resultado son tres muertos casuales y una ex mujer, casi viuda, con demencia senil que cree que los chicos jóvenes, guapos y atléticos son habitantes de Saturno? ¿No hay más?

¿Y Julia?, ¿qué fue de ella?, ¿la volví a ver alguna vez más?

Ya sé que la historia de este testamento asesino puede parecer un anticlímax, una pequeña tragedia cotidiana y vulgar que no va más allá de ella misma, un aleteo de gallina que no vuela ni alto ni lejos y que, por tanto, no lleva a ninguna parte, que no tiene intriga ni suspense, que no ofrece nada al lector, ni un conocimiento de cosas nuevas ni tampoco uno nuevo de cosas sabidas ni, por otro lado, ninguna enseñanza moral ni un mínimo de interés literario. Pero su mérito radica, en todo caso, en el simple valor de las cosas verdaderas y ciertas que han realmente sucedido y donde yo sólo cambio los nombres al explicarlas, casi todo "el Peletero" consiste en esto: la verdad es siempre decepcionante porque si no lo es no es verdad, de ahí se deriva mi lema que tanta gente, sobre todo mujeres, me ha criticado: "no te creas nada de lo que te dicen y sólo la mitad de lo que veas". ¿Por qué?, porque normalmente es difícil resolver el dilema que enfrenta la vida real con una “vida auténtica", una especie de contrasentido en los términos, un viejo anhelo humano, un deseo desmedido que inevitablemente nos conduce a la decepción y al desengaño más tristes.

Desde el verano pasado el propio Ayuntamiento de Barcelona debe enfrentar y procurar resolver un caso similar y, aparentemente, de mucha mayor envergadura: el famoso legado del todavía más famoso Muñoz Ramonet y su extraordinaria colección de arte que se ha esfumado, se ve, por arte de magia; la historia también de un testamento.

El País del 18 de agosto de 2013 publicaba: : “Esta historia familiar no es como las demás. Este es el relato de una asombrosa colección de arte de incalculable valor propiedad de un industrial del franquismo barcelonés de turbio pasado. El de cuatro hijas desheredadas de ese fenomenal tesoro a favor del Ayuntamiento de Barcelona.(…)

Es curioso que el testamento fuese redactado en alemán: “En el testamento, escrito en alemán en 1988 y que ni siquiera hace mención a la existencia de las hijas, Muñoz Ramonet legó a Barcelona el edificio y todo lo atesorado en su interior en el momento de la muerte.(...) Lo que Jaume Ciurana, concejal del Ayuntamiento de Barcelona, encontró tras abrir la intimidante verja y atravesar la isla verde del jardín de 3.000 metros cuadrados en plena agitación urbana, dista mucho de lo que le habría satisfecho hallar. Las joyas más importantes de la colección de arte —y eso incluye goyas, rembrandts, grecos o murillos— no están en el legendario palacete, que recientemente sirvió de escenario para el rodaje de la película Blancanieves, de Pablo Berger. En las paredes vacías se sucedían las marcas de lo que estuvo y ya no está. (Seguir leyendo)

Cuando Julio Muñoz Ramonet huyó en 1986 de la justicia española se refugió en un hotel de la ciudad Suiza de Bad-Ragaz, en las montañas donde vivían Heidi y sus amigos. Llegó a este exilio de cinco estrellas tras ser acusado de crear un agujero de 4.000 millones de pesetas en la contabilidad de la Compañía Internacional de Seguros. En marzo de 1991, el juez Garzón solicitó 11 años de cárcel para él, acusándolo de estafa y falsedad. A los dos meses falleció. Su cuerpo fue repatriado al palacete de Muntaner en Barcelona, donde tantas veladas gloriosas vivió. El lugar donde conservaba uno de sus bienes más preciados: su extraordinaria colección de arte.” (Seguir leyendo)

Esta es una historia más entre muchas, sin ir más lejos, hace 36 años, el sábado 11 de noviembre de 1978, la Vanguardia de Barcelona, en su página 21, publicaba que: "En Barcelona vive un pobre millonario ".

“Tiene 80 años y posee una colección artística valorada en más de mil millones de pesetas. Interpol ha contestado. El delito del que un austríaco residente en Barcelona acusaba a una súbdita suiza, ha prescrito. La policía barcelonesa citó al señor Ludwig Losbichler Gutjahr en el hotel donde reside desde hace unos 20 años, y le comunicó la novedad. El señor Losbichler escuchó con atención y dijo... (seguir leyendo)


domingo, 2 de marzo de 2014

The superstition mountains


Diari d’hivern (9)

The superstition mountains.

Les muntanyes de la superstició, The superstition mountains, són una petita serralada d’Arizona, a prop d'Apache Junction  i a l’est de Phoenix, que amaga en el seu interior un laberint de barrancs, congosts i canyons que l’aigua i el vent han anat esculpint amb els anys. En l’actualitat és una zona salvatge protegida pel govern federal que aplega turisme d’escalada i esports d’aventura.

En un dels seus racons, i després d’una petita plana completament desèrtica, en la paret quasi vertical d’un penya-segat, hi ha una cova enorme característica de la zona i de la seva geologia maltractada, una veritable bóbeda natural amb una gran obertura, i en el seu interior, ben visible, un poblat abandonat. Un poblat dels indis zunis o hopis, els indis pueblo, que aprofitaven aquesta mena de coves per construir les seves ciutats que recorden arquitectònica i psicològicament Chatal Huyuk i les cases d’adob enganxades les unes amb les altres amb les obertures al sostre. L’accés era pretesament i volguda molt dificultós, però la dificultat és la que els protegia de les bandes d’apatxes que els hi robaven les collites, les criatures i les dones. A l’interior de la cova, a més, hi havia l’única cosa realment necessària en un indret com aquell, l’aigua, o al menys això és el que ens relata Charlier, el gran guionista de còmics; és possible que tot sigui mentida, però tant se val.

En la gran cova de The superstition mountains alguns expliquen, encara que ningú ho sap, que hi havia també una enorme veta d'or que va donar lloc a la famosa llegenda de la Mina d’or de l’holandès perdut. Es veu, però, que l’holandès era en realitat un alemany de nom, diuen, Jacob Waltz i que la confusió venia per la mala pronunciació americana de Deutsch convertint-la en Dutch.

La història bona per a mi és la que ens explica Charlier i dibuixa Giraud en els seus dos famosos i immillorables àlbums: La mina de l’alemany perdut i El fantasma de les bales d’or, en la que l’alemany en qüestió era un baró i es deia Werner Amadeus Von Luckner que, a mitjans del segle XIX, fugint del seus país perseguit judicialment per les moltes deutes contretes pel seu mal cap, acaba anant a parar a Espanya, on furgant en una biblioteca manxega o extremenya polsosa d’un monestir encara més polsós troba, en un manuscrit antic, una referència de la mina. No s’ho pensa dues vegades i acompanyat pel seu criat posa rumb als Estats Units per trobar-la i tornar a Europa carregat amb el més pesat dels llasts i les àncores, l’or. 

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Al obrir-se el testament tothom va saber que l’herència del Joan era realment minsa i escanyolida com els hi havia dit en vida, només sumava els 4.000 euros, la meitat dels vuit mil i la meitat també de la propietat del pis amb la seva ex dona. Però les herències, com marca la llei i com ja he dit, s’han d’acceptar o renunciar davant d’un notari.

La neboda, com ja hem afirmat, ho va fer, va renunciar de forma legal per una qüestió de dignitat, però el nebot, el seu germà, no; ni va renunciar ni va acceptar, no volia saber-ne res del seu oncle ni de tota aquesta història, no volia sentir-se involucrat, per a ell el Joan no s’havia mort, simplement el seu oncle mai havia existit, “que es foti!”, contestava malcarat als requeriments de l’advocat, l’EV, que era al mateix temps el marmessor del Joan i que com a tal havia de tramitar i gestionar els seus bens per petits que fossin.

Cap dels dos nebots per raons diferents però similars volia una herència que els hi venia de forma indirecta a través del seu pare, però que el pare no havia pogut acceptar al morir-se el mateix dia. 

En tot cas calia la renuncia expressa dels dos nebots per donar un curs legal a un testament, un curs que duia, inevitablement a un final que no podia ser cap més altre que acabar en mans de l’Estat, en aquest cas de la Generalitat de Catalunya, fent-se càrrec ella al convertir-se en l’hereva i la propietària legal com passa sempre que mor gent intestada o que les herències, per mil raons, no són acceptades.

Però el nebot, com he dit, passava de tot, es feia contínuament l’orni a les súpliques per a que renunciés i això no feia més que dificultar les coses.

Així que l’EV, el marmessor, que ja sabia de feia molt de temps que el Joan tenia llogada una caixa de seguretat a un banc, va anar a veure al nebot per llançar-li un ham i fer-lo caure en un parany. Li va comunicar que havia trobat per casualitat, posant ordre en les coses del Joan, un document de lloguer d’una caixa de seguretat d’un banc.

Al saber el nebot que hi havia una caixa de seguretat se li van obrir els ulls, li van començar a fer pampallugues i li va canviar la cara, el seu rostre, normalment malhumorat i malcarat, va mudar per un de somrient i alegre; amb l’expressió facial va canviar també el seu parer i va decidir que ara sí acceptaria l’herència.

Es van iniciar, doncs, els procediments per acceptar l’herència i van anar el nebot i el marmessor, juntament amb el notari, al banc per obrir la caixa i saber què hi havia a dins, fer la relació, donar fe i quantificar-ho.

Al obrir-la van trobar només un sobre de carta amb una nota manuscrita en el seu interior que va destapar i llegir el notari en silenci.

Al llegir el notari la nota no va poder evitar posar-se a riure i li va donar al nebot, al Jaume, per a que la llegís també. La cara del nebot es va torna vermella i morada alhora per la ira i la còlera. La nota deia: “fes-te fotre”.

Ofès i sentint-se mofat i ridiculitzat, els hi va llençar el paper a la cara mentre se n’anava aïrat, però el marmessor el va aturar i li va dir que es tranquil·litzés perquè la nota, segurament, no anava dirigida a ell sinó a la ex dona del Joan, a l’Elisabeth.

Sigui com sigui, l’estratègia del marmessor no va funcionar. Al comprovar que la caixa de seguretat estava buida i gens plena de tresors, el nebot va canviar d’opinió de nou, ara, una altra vegada, no volia la herència, i va continuar fent-se pregar per renunciar-hi notarialment. Al final, però, i després d’amenaces legals i multes, ho va fer.

L’endemà de fer-ho, de renunciar per fi a l’herència, es va morir també d’un atac de cor sobtat.

Sembla mentida i sembla una solució dolenta d’un guionista mediocre i mal pagat, però és veritat, la realitat sempre supera la ficció, aquell matí, mentre esmorzava un croissant de mantega a ca l’Escribà de la Gran Via de Barcelona va patir un infart fulminant.

Era el tercer mort que havia causat aquell testament.

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Charles Simonds és un artista nord-americà que es dedica, des de fa molt de temps, a omplir les esquerdes, el racons malmesos de les parets i els murs dels edificis de les ciutats que passen desapercebuts als ulls de qualsevol, de petites, de quasi minúscules construccions com si fossin maquetes o pessebres, cases que recorden les dels indis pueblo. Cases senzilles, humils, construïdes amb uns fonaments mentals poderosos, són mons verticals com si la llei de la gravetat funcionés per a ells d'una altra manera.

L’obra de Charles Simonds pertany al món del grafiti, aquest art plenament arquitectònic, urbà i popular, en bona part fora del sistema, aliè als museus però que, paradoxalment, els continua necessitant per certificar la seva vàlua. Sigui com sigui el vaig descobrir el 1992 en un museu, no recordo si va ser a Chicago o a San Francisco, el meu germà diu que en la segona, però jo crec que no. Del que sí estem segurs ambdós és que ell va fer, o tocar, no sé què, que va provocar que es disparessin totes les alarmes i acudissin ràpids els serveis de seguretat. Gairebé ens detenen i ens emmanillen, tothom sap com se les gasten als USA.

En una d’aquestes casetes de fang hi ha una mina d’or amagada, una mina immensa d’un or que no pesa, no ho sap ningú excepte jo, el meu germà i el Charles Simonds.

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Diario de invierno (9)

The Superstition mountains.

Las montañas de la superstición, The superstition mountains, son una pequeña cordillera de Arizona, cerca de Apache Junction y al este de Phoenix, que esconde en su interior un laberinto de barrancos, desfiladeros y cañones que el agua y el viento han ido esculpiendo con los años. En la actualidad es una zona salvaje protegida por el gobierno federal que atrae turismo de escalada y deportes de aventura.

En uno de sus rincones, y después de una pequeña llanura completamente desértica, en la pared casi vertical de un acantilado, hay una cueva enorme característica de la zona y de su geología maltratada, una verdadera bóveda natural con una gran apertura, y en su interior, bien visible, un poblado abandonado. Un poblado de los indios zuni o hopis, los indios pueblo, que aprovechaban este tipo de cuevas para construir sus ciudades que recuerdan arquitectónica y psicológicamente Chatal Huyuk y las casas de adobe pegadas unas con otras con las aberturas en el techo. El acceso era pretendida y queridamente muy dificultoso, pero la dificultad es la que los protegía de las bandas de apaches que les robaban las cosechas, las criaturas y las mujeres. En el interior de la cueva, además, estaba lo único realmente necesario en un lugar como aquel, el agua, o al menos eso es lo que nos relata Charlier, el gran guionista de cómics.

Pero en la gran cueva de The Superstition mountains algunos cuentan, aunque nadie lo sabe, que había también una enorme veta de oro que dio lugar a la famosa leyenda de la Mina de oro del holandés perdido. Se ve, sin embargo, que el holandés era en realidad un alemán de nombre, dicen, Jacob Waltz y que la confusión venía por la mala pronunciación americana de Deutsch convirtiéndola en Dutch.

La historia buena para mí, no obstante, es la que nos cuenta Charlier y dibuja Giraud en sus dos famosos e inmejorables álbumes : La mina del alemán perdido y El fantasma de las balas de oro, en la que el alemán en cuestión era un barón y se llamaba Werner Amadeus Von Luckner que, a mediados del siglo XIX, huyendo de su país perseguido judicialmente por las muchas deudas contraídas por su mala cabeza, acaba yendo a parar a España, donde hurgando en una biblioteca manchega o extremeña polvorienta de un monasterio aún más polvoriento todavía encuentra, en un manuscrito antiguo, una referencia de la mina. No se lo piensa dos veces y acompañado por su criado pone rumbo a los Estados Unidos para encontrar y volver a Europa cargado con el más pesado de los lastres y de las anclas, el oro.

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Al abrirse el testamento todo el mundo supo que la herencia de Juan era realmente escasa y escuálida como les había dicho en vida, sólo sumaba los 4.000 euros, la mitad de los ocho mil y la mitad también de la propiedad del piso con su ex mujer. Pero las herencias, como marca la ley y como ya he dicho, se deben de aceptar o renunciar ante un notario.

La sobrina, como ya hemos afirmado, lo hizo, renunció de forma legal por una cuestión de dignidad, pero el sobrino, su hermano, no; ni renunció ni aceptó, no quería saber nada de su tío ni de toda esta historia, no quería sentirse involucrado, para él Juan no había muerto, simplemente su tío nunca había existido, "¡que se joda!", contestaba malcarado los requerimientos del abogado, EV, que era al mismo tiempo el albacea de Juan y que como tal debía tramitar y gestionar sus bienes por pequeños que fueran.

Ninguno de los dos sobrinos por razones diferentes pero similares quería una herencia que les venía de forma indirecta a través de su padre, pero el padre no había podido aceptar al morirse el mismo día.

En todo caso, era necesaria la renuncia expresa de los dos sobrinos para dar un curso legal a un testamento, un curso que llevaba inevitablemente a un final que no podía ser ningún otro que acabar en manos del Estado, en este caso de la Generalitat de Cataluña, haciéndose cargo ella al convertirse en la heredera y la propietaria legal como ocurre siempre que muere gente intestada o que las herencias, por mil razones, no son aceptadas.

Pero el sobrino, como he dicho, pasaba de todo, se hacía continuamente el loco a las súplicas para que renunciara y eso no hacía más que dificultar las cosas.

Así que EV, el albacea, que ya sabía desde hacía mucho tiempo que Juan tenía alquilada una caja de seguridad en un banco, fue a ver al sobrino para lanzarle un anzuelo y hacerlo caer en una trampa. Le comunicó que había encontrado por casualidad, poniendo orden en las cosas de Juan, un documento de alquiler de una caja de seguridad de un banco.

Al saber el sobrino que había una caja de seguridad se le abrieron los ojos, empezaron a parpadearle y le cambió la cara, su rostro, normalmente malhumorado y hosco, mudó por uno sonriente y alegre; con la expresión facial cambió también su parecer y decidió que ahora sí aceptaría la herencia.

Se iniciaron, pues, los procedimientos para aceptar la herencia y fueron el sobrino y el albacea, junto con el notario, al banco para abrir la caja y saber qué había dentro, hacer la relación, dar fe y cuantificar lo hallado.

Al abrirla encontraron sólo un sobre de carta con una nota manuscrita en su interior que destapó y leyó el notario en silencio.

Al leer el notario la nota no pudo evitar reírse y dársela al sobrino, Jaume, para que la leyera también. La cara del sobrino se volvió roja y morada a la vez por la ira y la cólera. La nota decía: "jódete".

Ofendido y sintiéndose mofado y ridiculizado, les tiró el papel a la cara mientras se iba airado, pero el albacea lo detuvo y le dijo que se tranquilizara porque la nota, seguramente, no iba dirigida a él sino a la ex mujer de Juan, a Elisabeth.

Sea como sea, la estrategia del albacea no funcionó. Al comprobar que la caja de seguridad estaba vacía y nada llena de tesoros, el sobrino cambió de opinión de nuevo, ahora, otra vez, no quería la herencia, y continuó haciéndose de rogar para renunciar notarialmente. Al final, y después de amenazas legales y multas, lo hizo.

Al día siguiente de hacerlo, de renunciar por fin a la herencia, se murió también de un ataque al corazón repentino.

Parece mentira y parece una solución mala de un guionista mediocre y mal pagado, pero es verdad, la realidad siempre supera la ficción, aquella mañana, mientras desayunaba un croissant de mantequilla en casa Escribà de la Gran Vía de Barcelona sufrió un infarto fulminante.

Era el tercer muerto que había causado aquel testamento.

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Charles Simonds es un artista estadounidense que se dedica, desde hace mucho tiempo, a llenar las grietas, los rincones dañados de las paredes y los muros de los edificios de las ciudades que pasan desapercibidos a los ojos de cualquiera, de pequeñas, casi minúsculas construcciones como si fueran maquetas o pesebres, casas que recuerdan las de los indios pueblo. Casas sencillas, humildes, construidas con unos cimientos mentales poderosos, son mundos verticales como si la ley de la gravedad funcionara para ellos de otra manera.

La obra de Charles Simonds pertenece al mundo del graffiti, este arte plenamente arquitectónico, urbano y popular, en buena parte fuera del sistema, ajeno a los museos pero que, paradójicamente, los sigue necesitando para certificar su valía. Sea como sea lo descubrí en 1992 en un museo, no recuerdo si fue en Chicago o en San Francisco, mi hermano dice que en la segunda, pero yo creo que no. De lo que sí estamos seguros ambos es que él hizo, o tocó, no sé qué, que provocó que se dispararan todas las alarmas y acudieran rápidos los servicios de seguridad. Casi nos detienen y nos esposan, todo el mundo sabe cómo se las gastan en los USA.

En una de estas casitas de barro hay una mina de oro escondida, una mina inmensa de un oro que no pesa, no lo sabe nadie excepto yo, mi hermano y Charles Simonds.



miércoles, 26 de febrero de 2014

Ahir



Ahir

Ahir
vaig fer cinc anys
i per la tarda,
a mitja tarda,
més de mig segle
havia passat.

Avui,
es a dir, demà,
miro aquesta foto 
on tu ets columna
central
de les nostres vides.

M'he pentinat la calba
i al aixecar la mirada
ja havies volat,
volat,
amb ella.

Em calço,
colònia al clatell,
abric i gorra,
miro cap el cel
i als peus un pardal.

Es posa a donar salts
amb la seva parella
i a la butxaca
la foto em toca la mà
encesa.

Jo estic al mig
a peu de columna,
i al costat els nostres
dos amors,
Adéu, adéu siau i hola.

Per sempre, per sempre...


Albert, el fill gran d'en Peret


- - - - - - - - - 

 Ayer

Ayer
cumplí cinco años
y por la tarde,
a media tarde,
más de medio siglo 
había pasado.

Hoy,
es decir, mañana,
miro esta foto
donde tú eres columna
central
de nuestras vidas.

Me he peinado la calva
y al levantar la mirada
ya habías volado,
volado,
con ella.

Me calzo,
colonia en la nuca,
abrigo y gorra,
miro hacia el cielo
y a los pies un gorrión.

Se pone a dar saltos
con su pareja
y en el bolsillo
la foto me toca la mano
encendida.

Yo estoy en medio
a pie de columna,
y al lado, nuestros
dos amores.
Adiós, adiós y hola.

Para siempre, para siempre...

Albert, el hijo mayor de Peret


Peret (26-02-2008)


Fa uns dies, papa, es van sentir aquestes paraules i va sonar aquesta música en la cerimònia de la QK, ara vull que la sentis tu també, tu, la mama i ella, tots tres junts.
Viatge a Ítaca
Quan surts per fer el viatge cap a Ítaca,

has de pregar que el camí sigui llarg,
ple d'aventures, ple de coneixences.
Els Lestrígons i els Cíclops,
l'aïrat Posidó, no te n'esfereeixis:
són coses que en el teu camí no trobaràs,
no, mai, si el pensament se't manté alt, si una
emoció escollida
et toca l'esperit i el cos alhora.
Els Lestrígons i els Cíclops,
el feroç Posidó, mai no serà que els topis
si no els portes amb tu dins la teva ànima,
si no és la teva ànima que els dreça davant teu.

Has de pregar que el camí sigui llarg.

Que siguin moltes les matinades d'estiu
que, amb quina delectança, amb quina joia!
entraràs en un port que els teus ulls ignoraven;
que et puguis aturar en mercats fenicis
i comprar-hi les bones coses que s'hi exhibeixen,
corals i nacres, mabres i banussos
i delicats perfums de tota mena:
tanta abundor com puguis de perfums delicats;
que vagis a ciutats d'Egipte, a moltes,
per aprendre i aprendre dels que saben.

Sempre tingues al cor la idea d'Ítaca.

Has d'arribar-hi, és el teu destí.
Però no forcis gens la travessia.
És preferible que duri molts anys
i que ja siguis vell quan fondegis a l'illa,
ric de tot el que hauràs guanyat fent el camí,
sense esperar que t'hagi de dar riqueses Ítaca.

Ítaca t'ha donat el bell viatge.

Sense ella no hauries pas sortit cap a fer-lo.
Res més no té que et pugui ja donar.

I si la trobes pobra, no és que Ítaca t'hagi enganyat.

Savi com bé t'has fet, amb tanta experiència,
ja hauràs pogut comprendre què volen dir les Ítaques.

Lletra: Poema de Konstantinos Kavafis, traduït per Carles Riba

Música: Lluis Llach






                                                  

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Viatge a Ítaca
Cuando emprendas el viaje a Ítaca,
debes rogar que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de conocimiento.
Los Lestrigones y Cíclopes,
el irado Poseidón, no temas:
son cosas que en tu camino no encontrarás,
no, nunca, si tu pensamiento se mantiene alto, si una
emoción escogida
tu espíritu y cuerpo toca a la vez.
Lestrigones y Cíclopes,
el feroz Poseidón, nunca los has de encontrar
sino los llevas contigo dentro del alma,
si no es tu alma quien los levanta ante ti.

Debes rogar que el camino sea largo,
que sean muchas las madrugadas de estío
que, con gran deleite, con qué gozo!
entrarás en un puerto que tus ojos ignoraban;
que puedas detenerte en mercados fenicios
y comprar las buenas cosas que allí se exhiben,
corales y nácar, mármol y ébano
y todo tipo de delicados perfumes:
tanta abundancia como puedas de delicados perfumes;
que vayas a ciudades de Egipto, a muchas,
para aprender, y aprender de los que saben.

Mantén siempre en el corazón la idea de Ítaca.
Debes llegar, es tu destino.
Mas no fuerces en absoluto la travesía.
Es preferible que dure muchos años
y seas ya viejo cuando la isla hondees,
rico de todo lo que habrás ganado haciendo el camino,
sin esperar que Ítaca deba darte riquezas.

Ítaca te ha dado el hermoso viaje.
Sin ella no habrías partido.
Nada más tiene que pueda ya darte.

Y si la encuentras pobre, no es que Ítaca te haya engañado.
Sabio como seguro te has hecho, con tanta experiencia,
ya habrás podido comprender qué significan las Ítacas.


sábado, 22 de febrero de 2014

Not even for the good times we had in bed together?


Diari d’hivern (8)

Not even for the good times we had in bed together?

Hi ha una vella llegenda amb la que s’han escrit varies novel·les i de la que s’han fet unes quantes pel·lícules i còmics, que ens relata que bona part de la revolta mexicana que va encapçalar Benito Juárez, dels indis zapoteques, advocat i jutge republicà, contra l’emperador Ferrand Maximilià, col·locat com un simple titella per Napoleó III, va ser finançada amb l’apropiació il·legal, és a dir, el robatori, del que quedava del tresor confederat en la guerra de secessió nord-americana; al voltant d’uns 500.000 dòlars, xavalla gairebé avui en dia, però una fortuna aquells anys.  És una història apassionant que jo vaig conèixer de jovenet llegint les aventures del famós Tinent Blueberry, creació de l’excel·lent guionista Charlier i dibuixat pel gran artista Jean Giraud, alies Moebius, mort recentment, deixeble de l’inoblidable i entranyable Jijé, el millor dibuixant de cavalls de la història del còmic en la gran escola del mestre dels Estats Units, Milton Caniff, i que va continuar amb un estil més sobri l’argentí Hugo Pratt i a Espanya el gran Jesús Blasco, el creador de Cuto.  Benito Juárez es va revoltar contra una farsa imperial i colonial francesa, la injustícia i els abusos dels terratinents i les demandes pel cobrament de deutes a Mèxic de les metròpolis europees. Una de les seves grans frases polítiques i morals va ser: "Entre els individus, com entre les nacions, el respecte al dret del proïsme és la pau". Aquesta sentència està inscrita i forma part de l'escut d'Oaxaca, l’Estat del mateix nom on va nàixer.  

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Un dia, la Júlia, que havia anat a veure al Juan a la seva casa de la Ronda Sant Pau per saber si necessitava alguna cosa i vigilar, de passada, a la noia que el cuidava, a l’entrar amb la seva pròpia clau...

...se’l va trobar mort al llit.

La pobre neboda, després d’avisar a l’ambulància i constatar la efectiva mort del seu oncle per una aturada cardíaca, va telefonar immediatament al seu pare per donar-li la mala noticia.

Tot just va ser dir-li: “papa, el tiet s’ha mort!”,  va sentir a l’altre punta de l’aparell un ofec i un so sec d’un cos caient, el seu pare, el germà del Joan, estava patint també en aquell precís moment un atac de cor al sentir i rebre la notícia.

Quan la Júlia a corre-cuita va arribar a casa del seu pare espantada i neguitosa se’l va trobar, efectivament, mort, estès a terra i al costat del telèfon despenjat.

En un mateix dia, gairebé al mateix instant, havia perdut a l’oncle i al pare.

Unes poques setmanes després, van saber que el testament del Joan feia únic hereu al seu germà, el Pere.

Al saber-ho, la Júlia, es va sentir molt decebuda i ofesa al mateix temps, tenia esperances de ser ella l’hereva directa del seu oncle per haver-lo cuidat, però no, el designat era el seu pare mort el mateix dia que el Joan.

El cas, però, no es va acabar aquí perquè la Júlia i el seu germà, el Jaume, sí que eren els hereus directes del seu propi pare, però el seu pare, al morir tan de repent, no havia pogut acceptar ni rebutjar l’herència del Joan. Les herències s’han d’acceptar o renunciar a elles; en les herències no hi ha només bens, també hi poden haver deutes i en moltes ocasions s’han de liquidar sota el concepte jurídic i econòmic de “a benefici d’inventari”, que no significa altre cosa que es paguen les deutes que es poden amb els bens que hi ha i el que queda, si queda alguna cosa, va a parar als hereus.

S’havia d’iniciar, doncs, en aquest cas, un procediment legal llarg i complicat que fins i tot podia comportar pagar dues vegades l’impost de successions i les plusvàlues municipals, una per la transmissió del Joan al Pere i una altra per la del Pere als seus fills. És a dir, els bens del Joan havien de passar al germà i del germà als fills, al Jaume i a la Júlia.

Però la Júlia no va voler acceptar aquesta herència que li venia de l’oncle rebotada del seu pare, la va rebutjar, com hem dit, decebuda i ressentida per no ser la hereva directa tot i que l’havia cuidat els anys posteriors al divorci; per a ella, la renúncia no era una decisió econòmica, deia, era simbòlica i ètica, i representava el preu de la seva dignitat.

Tothom creia saber que el Joan, veritablement, no tenia pas altres diners que els que he dit, ni cap altre propietat immobiliària que la vivenda familiar que compartia, no físicament, amb la seva ex dona. No hi havia ni dipòsits bancaris, ni plans de pensions privats ni accions de grans empreses ni coses d’aquesta mena, però tampoc ningú ho sabia del segur. En tot cas, la seva vida sempre havia estat senzilla i modesta encara que interessant durant els molts anys en els que havia fet d’advocat a Londres. Aquells van ser uns temps molt profitosos professionalment parlant, però que no van representar ni reportar cap benefici econòmic significativament important per a ell. Es va jubilar igual que quan va començar a fer d’advocat de jovenet, amb una ma al davant i una altra al darrera i les butxaques completament buides. Semblava difícil de creure en un home com ell i la seva suposada interessant vida, plena de llegendes i aventures legals i mercantils que vorejaven el món de la política i les altes finances.

Potser per això la advocadessa que havia representat a l’Elisabeth, la ex dona del Joan, en el divorci, una professional del dret famosa i mediàtica que parlava sovint per la radio i les televisions, una anglesa també que havia vingut a viure a Barcelona a finals dels setanta enamorada del sol de la Costa Brava, no parava de demanar a l’advocat d’ell, el meu amic EV –amb el que, feia un temps, havia tingut una relació amorosa, intensa i passional- que li mostrés el testament. I ell, l’EV, contestar-li reiteradament que com a ex dona no tenia cap dret. Ella, però, no deixava d’insistir i ell de contestar-li sempre el mateix, no!

-          Saps que no té cap dret, no pots demanar-me una cosa així, per què insisteixes?

-          She´s my client, she doesn´t stop asking, she is a real pain and completely mad, but I still don´t know how to say “no”. It wouldn´t cost you anything, though, my darling...

-          I´ve already said “no”.

-          Not even for the good times we had in bed together?

-          No!!

Per què tanta insistència?

En el post passat he dit que vaig conèixer a la Julia en el despatx de l’EV. També ens trobàrem un temps després una nit d’estiu en una d’aquestes festes privades i molt exclusives que es fan a la platja. Al veure’m es va sorprendre i mig tartamudejant em va preguntar.

-          Què fas aquí?

-          El mateix que tu, li vaig respondre, prendre la fresca.

Em va somriure, em va donar l’esquena i, contornejant el cos i els braços en un inici de dansa,  va desaparèixer per entre la gent que ballava.

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A Benito Juárez  l’anomenaven “el indio”, i va ser un magnífic exemple de nadiu humil que va arribar al cim aconseguint la Presidència d’una República que va intentar salvar i restituir.  Va morir el 1872 i el va succeir Lerdo de Tejada i després Porfirio Díaz el 1876 fins el 1911 en el que va esclatar la revolució de nou, en aquest cas encapçalada pels famosos guerrillers Pancho Villa i Emiliano Zapata.

Pablo simón, en un extraordinari article a Jot Down ens fa un anàlisi profund i detallat de les característiques de la molt peculiar República Galàctica de la famosa sèrie cinematogràfica Star wars. En el seu estudi conclou que la República havia de caure inevitablement perquè era un estat fallit des del seu inici, fins i tot sense la intervenció dels malvats Sith.

Val la pena insistir que per aconseguir un règim democràtic estable i lliure, fins i tot en una galàxia molt molt llunyana, les institucions són importants. La República Galàctica va combinar el pitjor de la UE (mig federació/confederació-govern llunyà a la ciutadania), dels EE. UU. (interessos localistes dels legisladors) amb Guerra de Secessió inclosa (les Guerres Clon), de la Primera República Italiana (macrogoverns de coalició), la República de Weimar (sense disciplina partidària i executius inestables) o de la República Islàmica de l'Iran (amb un Consell Jedi a imatge del Consell de Guardians de la Revolució). Sent això així, què podíem esperar? De veritat aquest règim havia estat capaç de portar milers d'anys de llibertat i estabilitat? Bastant dubtós.La República Galàctica havia de caure, Pablo simón per Jot Down.


Sempre ens quedarà Chihuahua, Tatooine , les històries i els seus narradors, Milton Caniff, Hugo Prat, Joseph Gilliain Jijé, Gean Giraud, Jesús Blasco... i les festes a la platja, aquestes festes privades i molt exclusives on la gent balla amb desconeguts com si fossin amics de tota la vida.

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Diario de invierno (8)

Not even for the good times we had in bed together?

Hay una vieja leyenda con la que se han escrito unas cuantas novelas y de la que se han hecho varias películas y cómics, que nos cuenta que buena parte de la revuelta mexicana que encabezó Benito Juárez, de los indios zapotecas, abogado y juez republicano, contra el emperador Fernando Maximiliano, colocado como un simple títere por Napoleón III, fue financiada con la apropiación ilegal, es decir, el robo, de lo que quedaba del tesoro confederado en la guerra de secesión norteamericana, alrededor de unos 500.000 dólares, calderilla casi hoy en día, pero una fortuna en aquellos años. Es una historia apasionante que yo conocí de joven leyendo las aventuras del famoso Teniente Blueberry, creación del excelente guionista Charlier y dibujado por el gran artista Jean Giraud, alias Moebius, fallecido recientemente, discípulo del inolvidable y entrañable Jijé, el mejor dibujante de caballos de la historia del cómic en la gran escuela del maestro de los Estados Unidos, Milton Caniff, y que continuó con un estilo más sobrio del argentino Hugo Pratt y en España el gran Jesús Blasco, el creador de Cuto. Benito Juárez se sublevó contra una farsa imperial y colonial francesa, la injusticia y los abusos de los terratenientes y las demandas por el cobro de deudas a México de las metrópolis europeas. Una de sus grandes frases políticas y morales fue: "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho del prójimo es la paz". Esta sentencia está inscrita y forma parte del escudo de Oaxaca, el Estado del mismo nombre donde nació.

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Un día, Julia, que había ido a ver Juan a su casa de la Ronda Sant Pau para saber si necesitaba algo y vigilar, de paso, a la chica que lo cuidaba, al entrar con su propia llave...

... se lo encontró muerto en la cama.

La pobre sobrina, tras avisar a la ambulancia y constatar la efectiva muerte de su tío por un paro cardíaco, llamó inmediatamente a su padre para darle la mala noticia.

Apenas fue decirle: "¡papá, el tío ha muerto!", sintió en el otro extremo del aparato un ahogo y un sonido seco de un cuerpo cayendo, su padre, el hermano de Juan, estaba sufriendo también en ese preciso momento un ataque al corazón al oír y recibir la noticia.

Cuando Julia llegó a toda prisa a casa de su padre asustada y nerviosa se ​​lo encontró, efectivamente, muerto, tendido en el suelo y junto al teléfono descolgado.

En un mismo día, casi en el mismo instante, había perdido al tío y al padre.

Unas pocas semanas después, supieron que el testamento de Juan hacía único heredero a su hermano, Pedro.

Al saberlo, Julia, se sintió muy decepcionada y ofendida al mismo tiempo, tenía esperanzas de ser ella la heredera directa de su tío por haberlo cuidado, pero no, el designado era su padre muerto el mismo día que Juan.

El caso, sin embargo, no se acabó aquí porque Julia y su hermano, Jaime, sí que eran los herederos directos de su propio padre, pero su padre, al morir tan de repente, no había podido aceptar ni rechazar la herencia de Juan. Las herencias se han de aceptar o renunciar a ellas, en las herencias no hay sólo bienes, también puede haber deudas y en muchas ocasiones se liquidarán bajo el concepto jurídico y económico de "a beneficio de inventario", que no significa otra cosa que se pagan las deudas que se pueden con los bienes que hay y lo que queda, si queda algo, va a parar a los herederos.

Había que iniciar, pues, en este caso, un procedimiento legal largo y complicado que incluso podía comportar pagar dos veces el impuesto de sucesiones y las plusvalías municipales, una para la transmisión de Juan a Pedro y otra para la de Pedro a sus hijos. Es decir, los bienes de Juan debían pasar al hermano y del hermano a los hijos, a Jaime y a Julia.

Pero Julia no quiso aceptar esa herencia que le venía del tío rebotada de su padre, la rechazó, como hemos dicho, decepcionada y resentida por no ser la heredera directa a pesar de  haberlo cuidado los años posteriores al divorcio; para ella, la renuncia no era una decisión económica, decía, era simbólica y ética, y representaba el precio de su dignidad.

Todo el mundo creía saber que Juan, verdaderamente, no tenía otro dinero que los que he dicho, ni ninguna otra propiedad inmobiliaria que la vivienda familiar que compartía, no físicamente, con su ex mujer. No había ni depósitos bancarios, ni planes de pensiones privados ni acciones de grandes empresas ni cosas de este tipo, pero tampoco nadie lo sabía seguro. En todo caso, su vida siempre había sido sencilla y modesta aunque interesante durante los muchos años en los que había hecho de abogado en Londres. Aquellos fueron unos tiempos muy provechosos profesionalmente hablando, pero que no representaron ni reportaron ningún beneficio económico significativamente importante para él. Se jubiló igual que cuando empezó a hacer de abogado de jovencito, con una mano delante y otra detrás y los bolsillos completamente vacíos. Parecía difícil de creer en un hombre como él y su supuesta interesante vida, llena de leyendas y aventuras legales y mercantiles que bordeaban el mundo de la política y las altas finanzas.

Quizá por eso la abogada que había representado a Elisabeth, la ex mujer de Juan, en el divorcio, una profesional del derecho famosa y mediática que hablaba a menudo por la radio y las televisiones, una inglesa también que había venido a vivir a Barcelona a finales de los setenta enamorada del sol de la Costa Brava, no paraba de pedir al abogado de él, mi amigo EV -con lo que hacía un tiempo, había tenido una relación amorosa, intensa y pasional- que le mostrara el testamento. Y él, EV, contestarle reiteradamente que como ex mujer no tenía ningún derecho. Ella, sin embargo, no dejaba de insistir y él contestar siempre lo mismo, ¡no!

       -      Sabes que no tiene ningún derecho, no puedes pedirme algo así, ¿por qué insistes?

-          She´s my client, she doesn´t stop asking, she is a real pain and completely mad, but I still don´t know how to say “no”. It wouldn´t cost you anything, though, my darling...

-          I´ve already said “no”.

-          Not even for the good times we had in bed together?

-          No!!

¿Por qué tanta insistencia?

En el post pasado he dicho que conocí a Julia en el despacho de EV. También nos encontramos un tiempo después una noche de verano en una de esas fiestas privadas y muy exclusivas que se hacen en la playa. Al verme se sorprendió y medio tartamudeando me preguntó.

- ¿Qué haces aquí?

- Lo mismo que tú, le respondí, tomar el fresco.

Me sonrió, me dio la espalda y, contorneando el cuerpo y los brazos en un inicio de danza, desapareció por entre la gente que bailaba.

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A Benito Juárez la llamaban "el indio", y fue un magnífico ejemplo de nativo humilde que llegó a la cima consiguiendo la Presidencia de una República que intentó salvar y restituir . Murió en 1872, fue sucedido por Lerdo de Tejada y luego por Porfirio Díaz en 1876 hasta el 1911 en el que estalló la revolución de nuevo, en este caso encabezada por los famosos guerrilleros Pancho Villa y Emiliano Zapata .

Pablo simón, en un extraordinario artículo en Jot Down nos hace un análisis profundo y detallado de las características de la muy peculiar República Galáctica de la famosa serie cinematográfica Star Wars. En su estudio concluye que la República debía caer inevitablemente porque era un estado fallido desde su inicio, incluso sin la intervención de los malvados Sith.

"Merece la pena insistir en que para conseguir un régimen democrático estable y libre, incluso en una galaxia muy muy lejana, las instituciones son importantes. La República Galáctica combinó lo peor de la UE (medio federación / confederación —gobierno lejano a la ciudadanía—), de los EE. UU. (intereses localistas de legisladores) con Guerra de Secesión incluida (las Guerras Clon), de la Primera República Italiana (macrogobiernos de coalición), la República de Weimar (sin disciplina partidaria y ejecutivos inestables) o de la República Islámica de Irán (con un Consejo Jedi a imagen del Consejo de Guardianes de la Revolución). Siendo esto así, ¿qué podíamos esperar? ¿De verdad este régimen había sido capaz de traer miles de años de libertad y estabilidad? Bastante dudoso." La República Galáctica tenía que caer, Pablo simón para Jot Down .

Siempre nos quedará Chihuahua, Tatooine, las historias y sus narradores, Milton Caniff, Hugo Prat, Joseph Gilliain Jijé, Gean Giraud, Jesús Blasco... y las fiestas en la playa, esas fiestas privadas y muy exclusivas donde la gente baila con desconocidos como si fueran amigos de toda la vida.