sábado, 3 de julio de 2010

El peletero/La aguja del pajar (8)


31 Mayo 2010

Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

8. La belleza y la República.

Hegel tal vez desconocía que el mal se sirve asimismo de la verdad igual que lo hace de la belleza, o que quizás la eterna y universal controversia entre el bien y el mal no sea más que una disputa sobre el bien. Camus así lo insinúa cuando nos habla de Zeus y Prometeo y compara su querella con un simple arreglo de cuentas particular. Ésa fue también la razón que llevó a Aquiles hasta las murallas de Troya, un asunto privado, no político.

¿Es el arte un asunto privado? En realidad siempre lo es aunque parezca que nunca lo ha sido porque cuando lo consigue es repudiado y expulsado del ámbito social, ese círculo que se abre y se cierra alrededor del fuego sagrado. Todo poder político recela del arte.

En la República de Platón no había artistas y el mundo moderno que se inicia con la Reforma puritana que encabeza Lutero elige decididamente la moral frente a la belleza como si la una y la otra estuvieran enfrentadas. 

Camus nos lo recuerda con su siempre clarividente, valiente y acertada visión al señalar que para Calvino, Rousseau y Marx la belleza ha de ser vivida, no puede ser imaginada, de “imaginare”, crear imágenes o representaciones de cosas o personas reales o irreales. Así, el hombre nuevo que todos ellos quieren alumbrar en sus ideologías y religiones, ya no será hijo del pasado ni tampoco de sus padres, ya no serán suyos aquellos sueños ni podrá ver con su mirada. Con él termina la historia y nace el presente.

Para ese recién nacido nada significa el ayer excepto ser la razón de su revuelta moral y el peso de su mala conciencia que nunca lo abandonará como si fuera una maldición a su propia especie.
Belleza y verdad no están contrapuestas, pero el deber sí se opone a la primera y casi siempre a la segunda. 

Todas casan mal, belleza, verdad y deber, las tres no pueden servir juntas a la comunidad porque cuando lo hacen paren monstruos en forma de conveniencia, gregarismo, mimetismo, razón de Estado y crimen, corderos o lobos tras una bandera. El resultado es una forma más sutil y dañina de esclavitud y ceguera, la estupidez.

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8M
-“De ti he conocido a tres hombres, el de antes, el de después de convertirme yo en la amante y la secretaria de Antonio T. y el de ahora, que hace años que no veo. Debería haber supuesto que tu tristeza eran los celos o simplemente algo muy sencillo y evidente, que me amabas, pero nunca tuve la certeza del todo. Cuando pagas para que te quieran, y ya sabes que hay muchas maneras de hacerlo, siempre sospechas de los demás, en ellos ves tu pecado que ha sido el de los dos. Sin embargo, la memoria es caprichosa y si bien es nuestra única referencia verdadera también te miente y te engaña aunque lo haga para no dañarnos y permitirnos sobrevivir. Para serte sincera no estoy segura de nada, los detalles y las pinceladas se me escapan y vuelan huyendo como pájaros de su jaula. Estoy asustada y estoy sola, Víctor, y recuerdo con miedo la tela blanca de mi lienzo como si fuera una mortaja, así, más o menos, la llamabas tú cuando me cantabas los últimos versos de una canción de Joan Verges i Toti Soler. (La madeja. Cartas a un amigo.)

“Amiga de la mort,
camí de vela blanca,
la llum del nostre amor
és una flor que es tanca”.

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8H
-“Ya sé, ya lo sé, Verónica, que Wittgenstein empezó su “Tractatus Logico-Philosophicus” afirmando que “el mundo es lo que hace al caso” y también sé que lo terminaba concluyendo que “todo aquello que puede decirse, se puede decir con claridad; y sobre aquello de lo que no podemos hablar, mejor es guardar silencio”. Fui yo quién te habló de él cuando me dejaste que lo hiciera simulando que no sabías quién era. Me engañaste, habías leído toda su obra y escrito unas buenas reseñas sobre ella en la Universidad, pero disimulabas y dejabas que yo te hablará con aire de hombre importante y sabio cuando en realidad nada sabía y nada sé. Yo quería impresionarte y seducirte con mi charlatanería de filósofo barato y tal vez lo conseguí con otra virtud que todavía no he llegado a saber cuál fue. Al descubrir tu mentira te reíste y me besaste y no paraste de besarme hasta el día de hoy que sigues pegada a mis labios como si mis pulmones fueran los tuyos. Por eso inventamos el arte y la poesía, te dije, gracias a ella decimos la verdad, que es la mejor manera de mantenerse callado aparte de los besos, claro está, de esos besos que se dan y se reciben al mismo tiempo.” (El hilo. Cartas a una amiga.)

viernes, 2 de julio de 2010

El peletero/La aguja del pajar (7)

28 Mayo 2010

Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

7. El Arte y la montaña.

¿Es entonces el arte una goma elástica o es un vestido a medida? ¿Debe tener un objetivo?, ¿una tarea?, ¿ha de explicarnos algo importante?, ¿mostrarnos la belleza cambiante?, ¿señalarnos la diferencia siempre dudosa entre el bien y el mal? 

¿O tal vez el arte es la verdad indecible? ¿Es cierto, tal y como afirma Mikel Dufrenne, que “la montaña no se convierte verdaderamente en montaña más que en la montaña pintada”?
¿El arte es la forma libre?, ¿es un símbolo mudo?, ¿es un signo abstracto y vacío? ¿El arte es solamente psicología?, ¿una especie de grafología? ¿Es una mera opinión, que, como las narices, todos tenemos una? 

¿Todo vale?
¿Es el arte una llave?, ¿la última o la primera?, ¿qué ventana abre?, ¿qué puerta cierra?, ¿libera el corazón de la tiniebla o lo sume en ella como le ocurrió a Marlow cuando encontró a Kurtz?
¿Cómo triunfa el bien?, ¿por sí solo?, ¿por qué sí?, ¿necesita la ayuda del arte? 

Hegel afirmaba que el arte debe conseguir que la belleza sea verdadera logrando que la verdad sea bella. Pero la verdad no siempre lo es. El poder del mal es grande y su forma en la forma se manifiesta con todo su esplendor y magnificencia. El mal parece ser sólo forma aunque la forma no es, sin duda, el mal. Entonces ¿el arte oculta o revela? ¿El arte es un espejo moral?

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7H
-“Recuerda, amiga mía, que no hay mejor mentira que la misma verdad. ¿Por qué?, porque la verdad es increíble, si no no lo sería, y sólo sería, como me confesó Eva un día, pura complacencia. Igual que al rostro de Dios, que contiene todos los demás, a la verdad tampoco podemos mirarla de frente, es indecible, no puede ser dicha porque nadie es capaz de reconocer la Vera Faz,”. (El hilo. Cartas a una amiga.)

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7M
-“No fui honesta ni conmigo misma, pero es evidente que mi relación con él me abrió muchas puertas y me facilitó la carrera que he ido haciendo a lo largo de todos estos años. De mí le gustó, tanto como le interesó, que fuera la nieta de un viejo y famoso ilustrador, cartelista y grafista de los años de la República y que hablaba perfectamente el francés, ya sabes que me crié en Perpignan. Nuestro profesor se pasaba una tercera parte del año en París y yo lo tenté al decirle que en casa guardábamos buena parte de la obra original de mi abuelo entre las que había unas cuantas pinturas de calidad. Al oírme empezó a mirarme de otra manera.

jueves, 1 de julio de 2010

El peletero/La aguja del pajar (6)


26 Mayo 2010

Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.
6. El Arte y el aire.

Imitamos, siempre imitamos, aunque sea “l’air du temps”, no podemos evitar ser hijos de nuestro tiempo aunque lo rechacemos y reneguemos de él. 

Resiguiendo a Hegel sabemos que el espíritu de una época influye en los productos artísticos y en sus artífices, y también en las demás personas que lo disfrutan o lo sufren. Nadie ni nada puede escaparse al tiempo que le ha tocado vivir, su sombra lo impregna todo y a todos nos modula y nos da parte de nuestra forma. Así pues, es una evidencia reiterada afirmar que el arte es también un hecho social al manifestarse y emerger en una familia de seres humanos, sus obradores, personas únicas, y aunque no siempre independientes ni autónomas, ni tampoco emancipadas ni libres, sí iguales, dignas y diferentes.

El arte parece ser un camino de doble vía, muda y se transforma según el momento porque cambia quien lo hace y también quien lo mira. Sin embargo, y para ser más precisos, el arte, como cualquier otro artefacto, permanece, y al hacerlo es también como una corriente, como un río, siempre igual y al mismo tiempo diferente. Con todo, cualquiera nos habla de los bañistas, de los peces que en él viven y que anhela pescar e incluso de los meandros y saltos de agua, pero nadie nunca nos habla del río.

“Todas las formas son semejantes, y ninguna es igual a las otras. Si bien su coro guía hacia una ley oculta”. Goethe. Citado por Claude Lévi-Strauss en su “Elogio de la Antropología”.

Esa ley oculta es el arte.

Sabemos de los artistas que ya fallecieron, conocemos sus vidas, sus obras y su momento sin explicarnos que su mano y sus pinceles, su arpa y su pluma, viajan en una barquita dejándose ir por el curso del río, porque en realidad no cambia el autor, que termina por morir y ser enterrado, y sí el espectador que siempre es otro y nunca el mismo.

La obra permanece, da igual que fuera Miguel Ángel el pintor, la Capilla Sixtina la sigo contemplando yo, y después de mí lo hará mi hija.

¿Es el espectador también su autor?

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6H
-“Querida Verónica, te advierto cariñosamente que no deberías leer tanto a Ortega, sus reflexiones sobre el amor y las mujeres parecen en ocasiones más una venganza que una especulación sincera y desapasionada. Me respondes sarcástica afirmando que siempre hay una buena razón para vengarse de una mujer. ¿Así lo afirmas, tú, querida mía, que también lo eres?, te pregunto, y me contestas que sí, que tú también eres una venganza.”

“Era Mona Lisa una criatura satánica, hermana de la serpiente, que a su vez fue hermana de Eva; operaba en forma de tentación. Pero al enseñar a cada hombre lo absurdo de su limitación, al mostrarle que el universo es más comprensivo que su oficio, que su sistema, que su temperamento, que su pueblo, realizaba una influencia socializadora incitando a cada cual a desear a ser el prójimo. El descontento es la emoción idealista, nos arroja de nuestro círculo de realidad”, “La Gioconda” Ortega y Gasset. (El hilo. Cartas a una amiga.)

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6M
-“Siempre me reprochaste en silencio mi relación con Antonio T., nuestro profesor. Aunque te enfadaste conmigo cuando se inició luego callaste, pero nunca pudiste ocultar tu tristeza y la decepción que sentiste por mí. No te lo reprocho, ya sé que mi “asalto” a su fortaleza la efectué con poco estilo, no fue nada elegante ni discreta, es verdad, parecía una vulgar “groopie” en celo ofreciéndose a su héroe, al cantante de moda. En aquellos momentos llegué a contar hasta seis las alumnas que como yo lo esperábamos al salir de clase; más tarde supe también que unas cuantas lo llamaban por teléfono invitándole a cualquier cosa; si alguna se cansaba de insistir aparecían siempre otras en su lugar. Él siempre iba picoteando a pesar de estar bien casado con una mujer excelente.” (La madeja. Cartas a un amigo.)

miércoles, 30 de junio de 2010

El peletero/La aguja del pajar (5)

24 Mayo 2010

Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

5. La pintura y el barro.

“La pintura da a ver, y ello equivale a decir que nos enseña a ver no el ver, sino lo visto. En este caso su virtud se mide por la fidelidad de la imitación; y lo que representa o dobla es un real ya dado, convenido y conocido: dar a ver es dar a reconocer.”

“Malraux lo ha repetido hasta la saciedad, nadie inventaría la pintura, si no existiera ya, nadie buscaría lo pictórico si los otros no lo hubieran ya descubierto. (Y es por esto que se puede decir que el cuadro se refiere a todos los otros, que es un “texto plural”, o que constituye un objeto cerrado en el que toda la pintura se asemeja).” (Mikel Dufrenne, “Pintar siempre”, Revue d’Esthetique del año 1976.)

Así es, ninguno de nosotros es ni Adán ni Eva, pero en los gestos que imitamos de nuestros padres, hermanos, amigos y vecinos hallamos la fisonomía que nació del barro y, dicen ellos, de una costilla.

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5H
-“Querida Verónica, en la reseña realizada el pasado 12 de noviembre en el periódico “El País”, a “Una tempesta” (Una tempestad), la última novela publicada de Inmma Monsó, LLuis Muntada, su autor, nos recuerda que Wallace Stegner observaba que “las vidas humanas raramente se ajustan a las convenciones de la ficción”. No obstante, Muntada, nos sugiere también un “reverso poderoso” de este diagnóstico al proponernos que las convenciones de la ficción sí que se ajustan a las vidas humanas. ¿Las primeras anteceden a las segundas?, ¿o es al revés? En un buen alarde de tu saber me respondes con una cita perfecta:”

“Hallaba defectos de dibujo en su amante; sin darse cuenta, no consideraba a la mujer más que como modelo.”

- ¿Por qué –le dijo una vez- siempre estáis mirando la figura de la santa
Magdalena que sostiene el cuerpo del Salvador en el cuadro de “El Descendimiento de la Cruz?”

- Es que se parece a ti –había contestado Tiburce.

(…)…una mujer de verdad no lo habría emocionado tanto. Un hombre artificial sólo puede emocionarse con una cosa artificial; hay armonía: lo verdadero sería discordante.” “El vellocino de Oro”, Théophile Gautier.

Y terminas afirmando y medio lamentando que tú eres solamente para mí ese modelo y que nunca conseguiré ver en ti la mujer que dices que eres. Me has dejado estupefacto, no tanto porque considere que tienes razón, sino porque al pensar en ello no sé cuál de las dos me gusta más, si la mujer o tú”. (El hilo. Cartas a una amiga.)

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5M
-“Ya conoces el libro de poemas que te dediqué. Al final una editorial lo ha aceptado y piensa publicarlo aunque para ello haya tenido que pagar yo la mitad de los costes.

Quería haber incluido las fotografías que te hice y en la que posabas desnudo para mí, pero no lo haré, no me habrías dado el permiso si te lo hubiera pedido.

Hoy ha venido mi hijo, estará un par de días conmigo y se volverá a ir.

Sigo enviándote las cartas a la dirección que me diste, sé que las lees porque me respondes, es un correo electrónico pero sé también que ya no vives en tu casa, en realidad no sé cuál es tu casa ni sé tampoco dónde paras, si te has marchado, si vives solo, si has huido o si piensas regresar. Respondes a mis correos pero nunca a mis preguntas.” (La madeja. Cartas a un amigo.)

martes, 29 de junio de 2010

El peletero/La aguja del pajar (4)

21 Mayo 2010

Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

4. El pecado y el secreto.

La anterior conclusión es una ironía fácil que logramos redondear y acrecentar al afirmar que ambas verdades pocos las conocen, ¿eso es todo lo que hay que saber?, ¿qué no hay nada que saber?

¿Cuál fue el pecado de Eva, y con ella el de todos nosotros?, ¿la vanidad? ¿Cuál llegó a ser la causa de su insatisfacción y de su malestar?, ¿la soberbia?, ¿la envidia?, ¿o fue sólo una mujer curiosa?

¿El descontento nos arroja de nosotros mismos? ¿Nos expulsa afuera, al frío y al abismo?, ¿el descontento nos engaña? ¿Éramos nosotros mismos el Edén o somos el Infierno?, ¿creemos encontrarlo ahora en los otros?

La felicidad no nos hace virtuosos, ni el serlo nos permite ser felices. ¿Cuál era la queja de Eva? ¿Quería ser feliz o virtuosa?

¿O quería ser otra?, ¿Eva quería escapar de sí misma?, ¿quería renacer?

Cuando se quiere ser otro normalmente se termina siendo un loco, la imagen de uno mismo o algo peor, la de otro.

Cualquiera puede elaborar la teoría que crea más adecuada sobre lo que considera que es el arte, sin embargo y a pesar de las mil y una hipótesis, tesis y conjeturas que podamos formular, él arte seguirá su camino imperturbable e indiferente, como hace la misma realidad, a todo aquello que los seres pensantes de cualquier especie cavilamos que es. 

Quizás el secreto del árbol fue otro.

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4H
-“Siempre fuiste una mujer barroca y dramática sin dejar de ser irónica y punzante. Con buen sentido del humor me comparabas con Odiseo cuando tú nunca pretendiste ser ni Penélope ni Nausicaa, te hubiera gustado ser Helena, pero sólo llegaste a ser mi amiga y a ratos mi amante, yo que ni llegué a ser Alejandro, ni Aquiles ni el cornudo Menelao. Aunque engañarme me han engañado muchas veces, tantas o más que al Rey de Esparta”. (El hilo. Cartas a una amiga.)

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4M
-“Cuando Antonio T. se iba de viaje yo te invitaba a entrar en sus palacios, a pisar sin ningún derecho sus suelos alfombrados que no eran los tuyos ni tampoco los míos, su secretaria y joven prostituta. En aquel tiempo me gustaba jugar a ser frívola.
A veces creo que me querías por envidia. Pero siempre reconocías que era el mejor profesor que habíamos tenido nunca, y era cierto, ambos lo admirábamos. Conservábamos los apuntes de sus clases como tesoros que fotocopiábamos y encuadernábamos con admiración y esmero. Casi puedo escenificar y repetir sus clases, las recuerdo igual que salen fáciles de mi boca tus propias palabras cuando me leías poesía o me hablabas de pintura en la playa con tu entusiasmo juvenil. En plena noche y en un otoño destemplado nos envolvíamos en una manta como si fuera una tienda india o la cueva donde pensábamos hibernar juntos. Encendíamos una vela que clavábamos en la arena, parecía un faro, estábamos solos, en el mundo no había nadie más que nosotros dos, esa luz, las sombras y el mar. Tú me hablabas de una ballena desdentada y yo te mordía”. (La madeja. Cartas a un amigo.)
 

lunes, 28 de junio de 2010

El peletero/La aguja del pajar (3)



19 de mayo de 2010

Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.


3. Los ojos de un bebé.

Vemos y leemos y al hacerlo recordamos porque únicamente podemos ver y leer lo que ya vimos y leímos. No reconocemos otra cosa que aquello que ya conocemos. Parecemos niños que sólo piden escuchar el mismo cuento cada noche al acostarse antes de dormir.

Los ojos de un bebé buscan siempre los nuestros en una mirada recíproca.

Así pues, ¿no vemos nunca nada nuevo?, ¿cómo es eso posible sabiendo, como sabemos, que sabemos algo?, ¿cuándo lo aprendimos?, ¿en otra vida?

La distancia entre el aprendizaje y la mímesis es muy estrecha, es la que existe entre el enseñar y el domesticar. Pocos aprenden o enseñan, sólo amaestran o imitan.

Sin embargo, nadie puede dudar de la capacidad de aprendizaje del ser humano, y de otras especies afines, mucho más alto, según parece, cuanto más joven es el individuo y su cerebro, pero... ¿realmente sabemos o únicamente simulamos saberlo repitiendo las palabras de otros?, ¿sólo es posible escribir al dictado?

¿Siempre besamos los mismos labios?

Esa serie de preguntas nos conducen a un absurdo lógico al concluir de ellas que nadie sabe nada cuando la realidad y el sentido común nos indican y enseñan que no es así. La razón y la experiencia, propia o ajena, también nos demuestran lo contrario, que sí sabemos algo aunque solamente sean un par las enseñanzas aprendidas, dos y ninguna más.

Tal vez la primera es que no hay nada que saber y la segunda es que lo mejor y más apropiado es no revelar al mundo este conocimiento.

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3H
-“A mis palabras sobre la soledad y el viaje me respondiste burlona con la “Invocación” que aparece en el primer canto de la Odisea: “Te pido, ¡oh Musa!, hablarme de aquel hombre ingenioso quien luego de asolar la ciudad de Troya visitó otras muchas, conociendo el espíritu de hombres; de aquel que sobre los mares pasó tantas fatigas, luchando para sobrevivir y repatriar a sus gentes. Mas ni a pesar de todas ellas pudo realizar su propósito de salvarlos, si bien debieron la muerte a su propia necedad, pues alocados devoraron los bueyes del Sol, haciendo que el hijo del altísimo les impidiera para siempre el regreso a la patria. Ven, hija de Zeus, a contarnos algunas de sus hazañas”. (El hilo. Cartas a una amiga.)


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3M
-“Nuestro profesor estaba perfectamente al corriente de mis, por decirlo así, infidelidades contigo, nunca se opuso, ni siquiera las mencionaba, hacía como si no las viera, para él no tenían importancia, ambos no éramos nadie ni nada. Estaba casado con una mujer mil veces mejor, era el padre de una hija casi de mi misma edad, y tenía como amante a una jovencita como yo, flaca y pálida de pies grandes. 

Ya sabes que era alguien muy reconocido, escribía libros y artículos en las más importantes revistas y periódicos, daba conferencias, asesoraba a unas cuantas galerías y museos y seducía a sus alumnas, y tú solamente podías alardear de ser un simple estudiante que compartía, medio escondido, a su amante muy de vez en cuando”. (La madeja. Cartas a un amigo.)



sábado, 26 de junio de 2010

El peletero/La aguja del pajar (2)


17 Mayo 2010


Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.


2. La memoria que se nos escapa.

¿Por qué?

Porque la realidad nunca es descubierta, sólo es reconocida al ser recordada.

Cualquiera que pinta sabe que no hay diferencia entre su acto y el mirar, ambos pertenecen al mismo hecho trascendente de ver el mundo. Katya Berger así lo entiende al recordar las palabras de su padre, John. En su metamorfosis en lienzo trata de acogerse a sí misma en un intento vano de que algo, por poco que sea, no se le siga escapando.

La experiencia propia, y no la capacidad mecánica de imitación, es el fundamento de la pintura y de todas las demás artes que intentan representar la realidad a través de sus metáforas. Tal fundamento ha sido siempre conocido, pero sin duda es también un saber que se afianza con la modernidad al mismo tiempo que lo hace el individuo autónomo y el drama que siempre lo acompaña, la libertad.

La diferencia entre recuerdo y reconocimiento nos permite saber que la memoria necesita primero distinguir con claridad la realidad y las partes que la conforman o la trocean, sus elementos básicos y sus adornos. Reconocemos un rostro de entre una multitud de ellos y distinguimos también un ojo de una boca, una letra de otra, y de esta manera vemos y leemos y al hacerlo recordamos.

Al ver miramos y con ello observamos y elegimos una parte del escenario descartando el resto, nuestra atención se concentra como si acabáramos de hallar la aguja del pajar.

Parafraseando de nuevo la frase del profesor del Sr. Liebermann, diremos con ella que solamente logramos reconocer aquello que somos capaces de recordar y que ya percibimos, y quizás miramos también, en otro momento de nuestra vida y que configura, en la parte que le corresponde, nuestro conocimiento primordial.

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2H
-“Ya sabes que siempre preferí viajar solo, no tanto por la sensación de impunidad y de falsa libertad que te embarga y sí por esa rara desnudez que te permite despojar a la realidad de sus símbolos. Con la soledad no se puede regatear ni establecer componendas, solamente ella te dice la verdad, incluso te despoja del nombre que tus padres te dieron, y te convierte en un ser anónimo, porque el nombre siempre es de los otros, nunca nos pertenece del todo. ¿Por qué me hablas ahora de entonces?, tenía celos, sí, pero eso ya no importa.” (El hilo. Cartas a una amiga.)

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2M
-“No te faltaban razones para estar celoso, aunque a decir verdad nunca supe si venías por mí o por ver y admirar su enorme colección de cómics y de dibujos originales que casi amontonaba, de los más importantes maestros de ésa que llamábamos enfáticamente “literatura dibujada”, y que yo, con paciencia y laboriosidad, debía clasificar y archivar.

Ambos éramos muy jóvenes entonces y tú te sentías sobrepasado por todo lo que él representaba y poseía. Ésas dos, y otras casas espléndidas que no llegamos nunca a conocer, eran suyas, viajaba por todo el mundo y tú vivías en un piso de estudiantes que siempre estaba sucio. No podías creer que desde la misma cama de la habitación de Vallvidrera se pudiese contemplar la mejor vista de una Barcelona que descendía perpendicular al mar.” (La madeja. Cartas a un amigo.)

viernes, 25 de junio de 2010

El peletero/La aguja del pajar (1)



14 Mayo 2010

Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.


1. El mundo.

“Para empezar un cuadro debe de haber un vacío en medio” (Pierre Bonnard), se supone que para llenarlo con algo, sea con colores y líneas o con manchas y sombras, quizás con rayos y truenos, o con flechas que cosan la nada igual que lo hace el hilo cuando pasa por el orificio de la aguja que cierra el saco.

Nadie sabe en qué consiste ese vacío, acaso es una puerta que hay que atrancar, o una ventana por la que huir o mirar, tal vez un pozo del que beber o bien puede ser una herida que debamos coser para no morir.

En cambio, otros cuentan que “un poema produce una ausencia en lo real” (Wallace Stevens). ¿Si están en lo cierto podemos deducir que el arte es una sustracción?, ¿un robo?, ¿un hurto?, ¿es una arteria que se desangra?, ¿o acaso, como también decía el mismo W. S. en uno de sus famosos aforismos, es un meteoro que cae?

Nadie tampoco lo sabe, aunque yo sospecho que el misterio se halla en los otros y en sus ojos atónitos que miran a los nuestros como si se miraran a sí mismos.

Un viejo amigo mío, de profesión innombrable y asesina, me recordaba siempre que el poeta es un hacedor y que su poesía es una aportación en lo real y no una falta ni una desaparición. Es un ensanchamiento, aseguraba, y, exagerado él, la verdadera causa de la expansión del Universo.

A mi amigo le gustaba repetir una frase ingeniosa de Oscar Wilde que decía: “Únicamente los que son superficiales no juzgan por las apariencias. “El verdadero misterio del mundo está en lo visible, no en lo invisible".

Yo solamente señalaré que Ernst H. Gombrticn citaba en “La imagen y el ojo” a Max Liebermann que recordaba a su vez a un profesor suyo, quien decía que “lo que no se puede pintar de memoria no se puede pintar”.

Tal afirmación no significa, de ningún modo, que todo aquel que tiene memoria sea capaz de pintar, dibujar o cantar, pero sí, y eso es lo importante, que al ver y mirar una imagen puede reconocer en ella el mundo o parte de él.

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1M
-“Querido Víctor, ya sé que no te gusta, pero me perdonarás si una vez más recuerdo nuestras veladas en la casa de la playa y en la “torre” de Vallvidrera. No puedo evitarlo, hace ya muchos años que me fui y en esta parte del mundo en la que ahora vivo la luz y el “color” apenas duran unas pocas semanas y al frío no sé acostumbrarme.

A mí me gustaba invitarte y a ti venir, pero también te sentías incómodo en las que llamabas “las cuevas del dragón”, como si en ellas me tuviera presa un ser magnífico o algún dios celoso y gruñón. Yo solamente era la joven secretaria y la amante también de nuestro profesor de “Arte contemporáneo”, la asignatura que él impartía en la Universidad y de la que nosotros fuimos alumnos”. (La madeja. Cartas a un amigo.)

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1H
-“Querida Verónica, el otro día leía a Katya Berger y sus diálogos epistolares -“Tiziano: ninfa y pastor”-, con su padre, John Berger. En ellos nos cuenta que cuando fue a Venecia el año 1990 para conocer la exposición de Tiziano, vio al pintor, ya viejo, aparecérsele como un fantasma, y a sí misma también convertida en “el óleo extendido en un trozo de lienzo. Eso fue lo que me dio ganas de empezar un diálogo con John, pues él me había insinuado cómo la vida acoge al arte; pues él sabía, como lo sé yo, que todo se nos sigue escapando.” En tu réplica me preguntaste qué es eso que se nos sigue escapando, no puedo decirte, tú elegiste el frío y en él debes de haber hallado alguna clase de respuesta”. (El hilo. Cartas a una amiga)

miércoles, 23 de junio de 2010

El Peletero/La aguja del pajar (00)


12 Mayo 2010

Lecciones imaginarias, poéticas y desordenadas sobre arte y pintura.

00. Presentación. (y 2)

No obstante, quiero asimismo manifestar, y reconocer inmodestamente, que el significado de lo expuesto algo bebe de mí, en su desorden y vaga poesía estoy yo, y aunque sea de una manera imprecisa, difusa y casual, quiero pensar, necesito creer, que mis alumnos fueron del mismo modo también mis discípulos. 

En aquel tiempo, en el que se sentaban en estos mismos bancos en que ustedes se hallan ahora, sólo llegué a ser su depositario, el tesorero de su saber, algo su valedor, un extraño modelo y casi su único lector. Sin embargo, ellos han constituido el fundamento intelectual y la base de todo mi trabajo crítico, académico y docente en estos últimos treinta años, la fuente de mi inspiración y el origen de mi reconocimiento público, de mis premios y medallas. 

En mis archivos, que todo lo guardan, han estado depositados y custodiados sus trabajos y sus cartas, una larga relación epistolar que mantuvieron ambos durante muchos años y que en forma de legado ha llegado también a mis manos, y que aquí, ante ustedes, desvelaré en cada lección.
Durante todo este largo periodo han permanecido, su obra y su correspondencia, casi escondidas y salvaguardadas de miradas ajenas que no fueran la mía. Así ha sido por mi interés en obtener ventaja y provecho profesional de ambos, y, aunque sea difícil de creer, también por pudor y recato.

Sin embargo ahora... el triste fallecimiento de uno de ellos, acaecido hace poco, convierte en polvo toda mi vanidad, la ganancia mezquina y el tiempo pasado. 

Los recuerdos, la propia vida, la mía y las suyas, son ya colores desteñidos, y los sueños que un día tejimos, con una aguja que todavía no hemos hallado, se deshilachan como la mortaja de un moribundo. Su muerte desamparada me demanda, me exige, sacarlos a la luz de forma explícita y pública como si abriera mi propio féretro para dejar que el viento lo limpiara. 

Esos son mis huesos, yo fui, como profesor suyo, una especie de notario y albacea de su aprendizaje, quizás una escalera, y necesito creer también que logré ser su maestro, que hoy, frente a mi nuevo auditorio, siempre joven, demasiado joven siempre, debe repetir en su honor sus palabras y reconocer que fueron ellos los que me enseñaron a mí.

Traten ustedes de hacer lo mismo si son capaces, si no, callen y escuchen.