viernes, 20 de mayo de 2011

El peletero/Amor y hierro (9 de 15)

Amor y hierro. (9)

Las máquinas, y con ellas todas las imágenes y artefactos humanos, guardan en su interior la pregunta que Philip K. Dick se hacía en su célebre novela: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
El mundo ha estado siempre poblado por Gólems, ídolos y robots, todo un sinfín de autómatas de feria, marionetas y perfiles articulados para sombras chinescas, negras o coloreadas.

El Doctor Frankenstein quiso dar vida a un cadáver.

La teurgia, tal y como indicábamos al principio, fabricaba estatuas vivientes que no necesitaban tener una apariencia humana, podían ser una simple piedra del camino o un meteoro caído del cielo, un tronco abatido por un rayo o un leño cortado por manos humanas. Esos objetos “informes” sólo prestaban una realidad material, cosificada y terrenal al espíritu del dios para encarnarse y manifestarse a los ojos de todos. La cosa, el cuerpo del dios, era una puerta al mundo que los seres invisibles usaban para ir y venir desde su extraño Olimpo. Entre el “aquí” nuestro y el “allí” suyo había, sin duda, una sutil, pero eficaz conexión que el mago debía poner en evidencia, y que era, como toda buena comunicación, de doble vía.


miércoles, 18 de mayo de 2011

El peletero/Amor y hierro (8 de 15)

Amor y hierro. (8)

No obstante, el tiempo no transcurre en balde, y aquella mordaz ironía, su causticidad elegante y su original acidez que veíamos cuando lo descubrimos en aquel lejano 1970, se han transformado en un inocente y simpático divertimento que resulta ya inofensivo al recordarnos, paradójicamente y en buena parte, los monstruos de los libros infantiles, más simpáticos y tiernos que terribles.

Hoy en día, su “Fornicón” ya no nos perturba como lo hizo el año de su publicación, según parece debemos de haber perdido la inocencia que, sin saberlo, caracterizó nuestra juventud. ¿Por qué?, tal vez porque ya sabemos que más allá de la alcoba en la que jugábamos a ser papás y mamás hay un cuarto oscuro del que es imposible escapar.

A propósito de los juguetes quiero destacar el elogio que en su momento realicé a la máquina, titulado, precisamente y sin demasiada imaginación, “La máquina”.


a él me remito para no repetirme, sólo añadiré a lo dicho que el verdadero dilema que las máquinas nos proponen, al igual que las imágenes, es si deben o no parecerse a nosotros, si han de conservar su aspecto y toda su personalidad de artefacto o bien ser un mero simulacro humano y una copia indiferenciada; hay opiniones para todos los gustos, unos prefieren el caucho y la silicona y otros, en cambio, el frío del brillante acero.

lunes, 16 de mayo de 2011

El peletero/Amor y hierro (7 de 15)

Amor y hierro. (7)

Nacido en 1931, T.U. pierde a los 4 años a su padre. La biblioteca que hereda de él llega a ser un elemento clave de su sólida formación en la casa de sus abuelos maternos. Vive la guerra europea y en 1956 se traslada a los Estados Unidos de Norteamérica, publicando su primera obra en 1957, “Los Melops se lanzan a volar”, un libro infantil. A partir de entonces no cesará de trabajar con un gran éxito de crítica y de público.

Su popularidad presente, sin embargo, ha sido consecuencia no sólo de las ilustraciones para niños que le dieron prestigio, fama y notoriedad profesional y sí de los dibujos eróticos y políticos, que, a modo de ironía, se han convertido en el contrapunto perfecto a su obra para la gente menuda.

Aquí presentamos una pequeña muestra variada de ellos, destacando también algunos de su trabajo publicado en 1970 con el título de: “Fornicón”, una sátira sobre los juguetes eróticos.

A lo largo de toda su carrera profesional, el grafismo de Tomi Ungerer se ha caracterizado por una gran claridad expresiva, en los cuerpos y en los rostros, la simple línea negra sobre el blanco del papel es trazada con un gesto natural y práctico sin efectismos innecesarios. Sus iconos, y la escena que ellos cuentan, se muestran limpios, bien dibujada la intención y el significado que pretenden ofrecer, agrio y corrosivo. Su buena capacidad caricaturesca confiere también a sus personajes la personalidad precisa que permite identificarlos y conocerlos.


El peletero/Amor y hierro (6 de 15)

Amor y hierro. (6)

Entre la épica y la lírica vive buena parte de la ética, las tres permiten caminar, valga la expresión, hacia adelante, el pasado, el presente y el futuro son el suelo firme que pisamos.

Fuera de extrañas arenas movedizas, pantanos y manglares indecisos en el que se mueve el arte, queremos hablar de un célebre ilustrador europeo y contemporáneo que ha caminado sobre roca y ha trabajado el acero sin dejar de ser dulce, elegante, mordaz y astuto al mismo tiempo, Tomi Ungerer, artista francés y alsaciano muy apreciado por sus libros infantiles llenos de gracia, frescura y sencillez y por sus trabajos paralelos dedicados a un público adulto.


Los presentes dibujos que acompañan nuestras palabras son obra suya, en ellos encontramos esa duplicidad profesional y estilística que pensamos es digna de resaltar al ser, precisamente, más aparente que real pues en ambos casos la ilustración sirve al mismo fin, soñar en el sueño de otro, un extraño conjuro entre el amor y el hierro, el deseo y la realidad.


miércoles, 11 de mayo de 2011

El peletero/Amor y hierro (5 de 15)

Amor y hierro. (5)

Todo aquello que puede ser descrito con palabras es literatura aunque para ello necesitemos mil imágenes mentales para lograrlo.

Josep Pla afirmaba, en una frase ingeniosa, que la novela es literatura infantil para adultos. Su propósito era el de minusvalorar la ficción en favor de la difícil descripción. No podía ser de otra manera en un hombre que consideraba que el reto literario más importante es la elección del adjetivo correcto. No osaremos criticar su aserto primero en el que estamos totalmente de acuerdo -aunque pocas veces sigamos la recomendación que de él se dertiva-, pero sí consideraremos que más cardinal que el adjetivo es el sustantivo que debemos pintar, aunque ninguno de ellos consiga, como en el dibujo de René Magritte, ser nunca una pipa.

Según define la RAE “ilustrar” significa dar a luz al entendimiento, aclarar algún punto o materia usando, entre otras cosas, imágenes, adornar con ellas un texto, instruir, civilizar, hacer ilustre a alguien o a algo.

¿Existe la imaginación literaria pura? Naturalmente que sí, en la poesía escrita, la palabra también configura nuestra memoria.


Cuentos, sueños y juguetes, pueblan desnudos nuestras fantasías, y nuestras noches y días llenos de apariciones y madrugadas. Somos un esbozo en alguna libreta escondida dentro de una caja que guardamos en un altillo o debajo de una cama.


lunes, 9 de mayo de 2011

El peletero/Amor y hierro (4 de 15)

Amor y hierro. (4)

Hoy de todo sobra, pero antes la única imagen que teníamos de un relato era la de su narrador. Él era al mismo tiempo la historia, el icono y la música, su arte debía llenar todo el espacio y el tiempo del que disponía. La ilustración, en cambio, es autónoma, pero, como el narrador en un escenario, está al servicio de un texto literario, es un intérprete.

Cuando unos sirven a otros aparece, o debería aparecer, la humildad, la del iluminador, la del escenógrafo, la del sastre que viste a los actores, la del peluquero, la del tramoyista, incluso la del músico, pero... en la Ópera casi todo gira alrededor de la música y en las tiras gráficas del dibujo. En ambas la historia importa poco, es un mero pretexto para otra clase de alarde.

En antiguas estelas sumerias ya encontramos relatos contenidos en una sola imagen. También en vasijas griegas, y en tapices medievales como el de Bayeux casi miramos, como en los mecánicos Zoetropes, el paso del tiempo. Estampas, aleluyas, aucas, historietas, todas ellas cuentan un extraño rosario en la que cada viñeta es una perla, un guiño. Gutemberg abrió las puertas y las ventanas de una casa llena de espejos y cristales, a todos ellos los ensarta una aguja que enfila un hilo que cose una herida, una grieta solar. Ilustraciones, dibujos, grabados, apuntes, notas, cuadernos de viajes, sencillas acuarelas, y más tarde, mucho después, fotografías que necesitan vivir al lado de un poema.


En ese difícil equilibrio se halla otro mérito del Arte, el del complemento, el contrapunto, el añadido, la ilustración, el pie de foto. ¿Alguien se imagina otro aspecto de “El Quijote” sin los grabados de Gustave Doré?

viernes, 6 de mayo de 2011

El peletero/Amor y hierro (3 de 15)


Amor y hierro. (3)

La ilustración gráfica es un universo inagotable en su variedad, riqueza y valor visual. Su bondad se halla en una supuesta dependencia o servidumbre al estar ligada a una necesidad externa a ella misma que no es invisible, servir de soporte, ser un medio para un fin ajeno a su propia naturaleza plástica y responder de una manera directa y clara, sin eufemismos, a una exigencia funcional frente a un cliente con nombre y apellidos y a un auditorio con muchos rostros, ninguno de ellos anónimo.

El dibujo impreso está al servicio de un objetivo claro que no pende en el vacío como sí lo hace la creación libre, globo aerostático donde todo puede valer bajo los sacrosantos valores de la “expresión libre y personal”.

¿Todo vale?, si todo valiera no nos importaría ni nuestra propia vida.

La Historia del artista, que no del Arte, ha oscilado siempre entre esa libertad creadora sin límites, como un fin supremo en sí mismo, y la producción que tiene en cuenta el asfalto de la carretera por la que han de caminar nuestros artefactos y pensamientos.


El dibujante, el ilustrador, es un creador que al tener siempre en cuenta la demanda y el uso específico de su obra la convierte en el otro cabo de una cuerda que liga y no ata, ni cuelga en forma de soga de la rama de ningún árbol.


miércoles, 4 de mayo de 2011

El peletero/Amor y hierro (2 de 15)

Amor y hierro. (2)

Las imágenes, sin embargo, tienen una larga historia, antigua, fértil y también prometedora aunque mi hermano y yo siempre hemos afirmado que el presente -y buena parte del pasado inmediato- del mundo de la imagen ya no se encuentra en la pintura ortodoxa y convencional que llena los museos y las salas del llamado Arte Contemporáneo, incluidas las performances con su mezcla de plástica y representación. Y sin olvidar incluir también a la fotografía “artística”.

Una gran parte de este mundo debemos buscarlo en la humildad de la imagen impresa, de las ilustraciones que acompañan, o no, textos ajenos o que sirven, ellas mismas, como base para los relatos de los tebeos, las tiras gráficas, el reportaje periodístico, la ilustración, la escenografía, las revistas de moda y la publicidad convencional.

Humor y aventura, caricatura y ternura en miles de historias y cuentos infantiles para niños, y también para adultos. Ironía y sarcasmo en artículos literarios, técnicos o políticos. Seducción y reclamo en anuncios de perfumes sofisticados y detergentes domésticos.


La pintura que conocemos sólo sirve para colgar de las paredes como si fueran cortinas que las ocultan.


lunes, 2 de mayo de 2011

El peletero/Amor y hierro (1 de 15)


Amor y hierro. (1)

Para los iconoclastas la imagen pintada de Dios es un acto de soberbia al tratar de limitar lo que no puede ser limitado.

Cualquiera de sus iconos es un propósito fracasado al enseñarnos únicamente el rostro de un hombre y no el de Dios, y también un pecado de idolatría al querer que lo adoremos como si la imagen fuera realmente divina.

Dios no es un coto vedado, dicen, la mano del hombre no puede dibujarlo aunque sus ojos podrán verlo si tienen la suerte de contemplar una auténtica Verónica, imagen milagrosa realizada por la autoimpresión del rostro del mismo Dios en una superficie.

Para los iconoclastas, en el seno y en la génesis de cualquier imagen se esconde ya su falta, y su lacra, el deseo de trascendencia, ese extraño fruto que nos promete su sabor y su virtud más allá de él, fuera de él aunque sea con él.

Pero eso es imposible, es una quimera la tentación de mirar a lo lejos y ver de nuevo aquello que vieron Adán y Eva al comer la manzana del árbol. Ninguna imagen es producto de la magia ni tampoco consigue ser una pipa (Magritte), sólo es el dibujo de una de ellas aunque su poder sea el de convocarla.

¿Las imágenes son realmente unos demonios, o simplemente lo pretenden sin llegar a lograrlo nunca? 

¿Ése es su juego, su engaño?, ¿son una patraña?

A veces parecen unas potestades, genios aterradores o juguetones, ángeles caídos o que nunca llegaron a ascender, encarnaciones materiales de seres invisibles y poderosos que incitan al mal al convertirse en unas ventanas que nos permiten conocer verdades que no nos incumben.


En otras ocasiones sólo son el artificio de un ilusionista.

El peletero/Suma cero


Textos vírgenes o el arte de no decir nada.

Suma cero

Barcelona, 13 de mayo de 1991

Distinguido Sr.:

Nos permitimos de nuevo remitirle de forma urgente, dada la importancia del tema, una noticia que entendemos puede ser de su interés.

Un cambio reciente en la reglamentación de las operaciones en divisa, ha potenciado, la posibilidad de financiación, a la pequeña y mediana empresa, con la obtención de crédito en moneda extranjera.

Ello permite asumir financiación a un coste muchísimo menor a los tipos que se aplican en el mercado financiero y a un plazo no inferior a los tres años.

Creemos que dicha fórmula es sumamente interesante, dado el notable ahorro en costes que ello supone y el dilatado plazo de amortización que permite.

Quedamos a su entera disposición para cuantas aclaraciones precise, ofreciéndole el asesoramiento, mediación y consecución a través de nuestro Bufete en este tipo de operaciones. 

Como siempre, reciba un cordial saludo. Atentamente.


Julio Barón,

Consultores Financieros, S.A.


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Barcelona, 1 de noviembre de 2010

Distinguidos señores, ruego nos disculpen el retraso de la presente.

Después de tantos años nos hacemos cargo que la respuesta que entonces nos demandaban, y que hoy les remitimos, ya no les interesa ni tampoco les es necesaria, incluso sabemos que su empresa dejó de existir al poco tiempo de escribirnos. La nuestra también.

Esta carta no llegará nunca a su destino y será irremediablemente devuelta por el Servicio 
Estatal de Correos con la nota: “destinatario desconocido”; la verdad es que su ofrecimiento y nuestra contestación carecen de sentido a día de hoy.

Con todo, y a pesar de ello, creemos que siempre hay buenas razones para conversar con la pared sobre la vida, el valor del mundo y el precio de las cosas y de las personas, asuntos todos ellos de capital importancia en nuestras azarosas y siempre extrañas existencias.

En este sentido, permítannos exponerles que, al igual que ustedes, consideramos el dinero como el mejor sistema básico de intercambio porque es el “joker” de la vida, la carta que se puede usar en el lugar de cualquier otra.

Dinero, espacio, tiempo y memoria, son los cuatro palos de una baraja muy difícil de mezclar. Un buen reparto nos impedirá cometer errores elementales de apreciación, juicios de valor que por serlo siempre son equivocados o interesados, y evitar ofrecer promesas que no sabemos si podremos cumplir.

Espacio y tiempo, picas y espadas, luciérnagas y diamantes.

La memoria es, sin duda, el palo de corazones, sin embargo, los recuerdos, como los mismos corazones, también se pueden comprar, alquilar o pedir prestados, y, aunque parezca mentira, en muchas ocasiones nos los inventamos o sencillamente se los robamos a los demás en un acto que pocas veces es consciente pero nunca efímero, siempre deja rastro. Su misma carta, queridos amigos, y nuestra respuesta fuera de tiempo, es un buen ejemplo de ello al ser un recuerdo robado a un amigo que tenía la mala costumbre de guardarlo todo. Otros, en cambio, hacen a menudo limpieza de papeles, presencias y evocaciones en una extraña higiene sentimental que nunca hemos comprendido del todo.

Los cursis afirman convencidos, y de buena fe, que los recuerdos forman parte del balance íntimo de cada uno, pero, debemos admitir, que no hay Activo sin Pasivo y que la vida más parece ser una operación de suma cero que un cofre simplemente lleno o vacío.

Tengan presente, y no olviden nunca, que la vida será muy pronto aún más rara que todo eso.
Para terminar, y no seguir importunándoles con nuestras tontas reflexiones, sólo agregaremos, sin demasiado sonrojo, que la razón de responderles no es otra que añadir aquello que faltaba, no dar la respuesta por callada, guardar, archivar, cerrar las cuentas y constatar, una vez más, que la suma es verdaderamente cero aunque los sumandos rebosen de guirnaldas y las flores de aromas ensoñadores y fascinantes.

Atentamente.

(“Correspondencia profesional”, Tomo XXXIV, página 1623, archivo particular de Demóstenes Vilanova del Bell Puig, archivador por la Universidad de Ostende.)